Ahora recuerdo aquél día de forma diferente a como lo recordaría si aquello no hubiese ocurrido. Pero así fue. No podía ser de otra manera.
Fue un día como otro cualquiera. Es gracioso aquello que se dice: "las pequeñas cosas modifican el camino que sigue tu vida". Es una idea simpática.
Las grandes cosas te trastocan tanto que cambias a otro camino.
Pero nadie se ha enfrentado al infinito.
Los humanos no somos capaces de imaginarlo, obviamente, es tan grande que es absurdo llamarlo grande. Es tan extenso que no podría ocupar nada. Y es tan intrincado que parece homogéneo.
Así que aquél día como otro cualquiera, paseando por la plaza cercana a mi casa, llena de niños, palomas y perros, me fije en algo tan banal como un libro colocado en un banco. No era grande, no parecía tampoco superar las 300 páginas, pero estaba colocado como mirándome, erguido.
Me acerqué a él hipnotizado. Alargué el brazo y lo cogí.
Pesaba lo normal para un libro, la cubierta era de un material que desconocía, pero era confortable tenerlo en las manos. De color del caramelo, con un rectángulo blanco enmarcando el título. "Sístema número:" seguido de unos símbolos de lo más extraño. Debajo del mismo, había un dibujo. Una especie de espiral negra con brazos de distintos tamaños llenos de círculos con texturas distintas, justo en donde convergían todos los brazos, que no estaba en el centro, sino desplazado a la izquierda, un círculo más grande, negro con unas especies de hebras blanquecinas.
Le di la vuelta mientras me sentaba en el banco. Quería saber de que trataba, o quien lo escribió, pero sólo había otro dibujo de otra espiral distinta en otro recuadro blanco.
Ahí dejó de interesarme el libro por un rato. Comencé a mirar a mi alrededor buscando a su posible propietario, pero nadie se acercó. Es más, nada se acercaba mucho al banco.
Después de un rato esperando, volví a centrar mi atención en el libro.
Sentí miedo.
El libro había cambiado de color. Ahora era de un púrpura claro. Así que mi primera reacción fue alejar el libro tirándolo al banco.
"No puede ser, ¡si hace un momento era de otro color!". Achaqué el cambio de color a que la luz del Sol era más tenue en el atardecer y eso podría afectar. O eso me dije.
Como anochecía, agarré el libro y me fui a mi casa.
Dejé mis cosas en una repisa a la entrada y me fui al sofá a ojear el libro.
Lo abrí sorprendiéndome de lo fina que eran las hojas y cayendo en la cuenta de que había un marcador de esos de tela en medio del grueso de las hojas.
En la primera página en grande y en medio, volvía a aparecer el mismo título y dibujo. Encima aparecía la palabra "ascendencia: Sistema número" y otros símbolos extraños. Debajo del título, "Descendencia: Sistemas englobados en los archivos número:" y tres grupos de símbolos. Más abajo aparecía lo que parecía un método de bibliotecario. "Estante número:","Pasillo número:", "Sección número:", "Región número:", "Archivo número:", "Archivo global:"... siempre seguidos de símbolos extraños y una retahíla más de palabras, terminando con "Color", "Biblioteca" "Dimensión" y "Sistema". Deben de haber muchos libros para necesitar tantas capas de orden.
En la siguiente página había una información extraña: "Si este libro no está en su posición indicada (mientras no sea objeto de estudio) devuélvase inmediatamente a su lugar. En caso de no poder realizarse por estar en un Sistema distinto al del origen del libro, inténtese hacerlo llegar a dicho Sistema. En el caso de que el libro estuviera en el Sistema que narra, es síntoma de que una paradoja ha ocurrido, es necesaria la corrección de la paradoja, hubicándola en el libro y la escritura de un informe. Un Sistema no debe contenerse a sí mismo a esta escala del Cosmos".
No debería haberme puesto a buscar dicho error. Pero eso hice.
"Avancé un par de hojas hasta que dí con una página cuyo único texto era: "Capítulo" y un símbolo, como estaba el primero, supuse que se trataría del número uno, una a o cualquier otra primera cosa de una lista de letras. Debajo, ponía "Libro en sí", lo que me pareció bastante extraño.
Pasé la página. Símbolos y más símbolos, ininteligibles.
Parecían moverse, me llamaban e invitaban a seguir leyéndolos, parecían cambiar de color, me parecía olerlos, saborearlos, oírlos y tocarlos.
Mi cabeza se llenaba de su contenido, ocupando todo pensamiento y quedándose sólo lo que las páginas contenían.
Dejé de ser yo. Y viví otra vida.
"Soy, siempre he sido y siempre seré, no cambio, todo está ya. No pienso. Existo porque no existo. Soy estático, pero no siempre estuve aquí. Cambio, pero no soy nada. Soy un absceso en la ausencia de mí. Soy algo donde no lo hay."
Me despegué del libro con un movimiento violento. Me había atrapado en su red el maldito, pero, no puedo llamar a eso leer. Sentí que era yo, pero no era mi cuerpo, no eran mis sentidos, mi memoria no existía. En su lugar, ausencia de emoción, de tiempo, de todo. Pero ahí estaba yo. Que raro... Y no había palabras. Todo me vino de golpe, como un mantra que ya conocía de siempre. Pero que nunca había estado ahí...
El capítulo había terminado.
El siguiente se llamaba "Una de tantas, pero todas iguales".
Volví a tener esa sensación de que me perdía...
"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y frío. Me sentí lleno. Noté como cada parte de mí explotó en un infierno de luz y movimiento; como desde mi vastedad, comenzaba a encoger. Ambas partes de mí llevaban caminos opuestos. Pensé que sería dos cosas a la vez, pero algo me hizo cambiar de parecer, había otros como yo, podía sentirlos y se debatían en la misma dualidad, cosa que me tranquilizó. Soy dos cosas contrarias, simultaneas. Una se expande y enfría y otra se contrae y calienta. Esta es mi historia. Seguí con parsimonia el rápido cambio de mi, convergiendo, hasta que fueron la misma cosa, una era el negativo de la otra. La otra existe porque la contraria existe. Una creciendo hasta el frío de la inmensidad y la otra haciéndose. Era igual que el principio. Pero me sentí vacío.
...
"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y..."
Así estuve horas.
Avance un buen trozo de las páginas y volví a concentrarme en el libro.
"Me sentí pequeño, minúsculo, como si"...
Nada, siguió con lo mismo, rebusqué, avancé y avancé. Siempre lo mismo. Deseé encontrar de una vez el capítulo 3.
Y ¡paf!, el libro se abrió en otro capítulo él solo.
"Soy pequeño y caliente, quiero explotar. ¡JAJA! Lo conseguí. Vaya, me inflo y me enfrío, que cosa tan curiosa. Ey, espera un momento. ¿Qué es eso? Me está quitando algo, mucho. ¡Y encima me aleja de él! ¿Que será? Espero que cese pronto.
Uhm... No lo parece, me sigue quitando, pero cada vez me quita menos. ¡Ja! ¿Te estás cansando de robar? Seas quien seas. ¡Ey, ahí hay otro como yo! Lo noto, se está acercando. Noto como me atrae, quizás me de algo para poder sobrellevar esta pérdida. Se acerca, se acerca, se acerca menos, para. ¡No te vayas!
Bueno, da igual, noto más por aquí cerca.
Me siento grande, muy grande, cada vez más y cada vez más rápido. Quizás ahora deje de quitarme. Ya casi... no... me..."
Es curioso, pero todos se sienten parecido. Noté cosas y las entiendo. Y todas se sienten con la misma intensidad. Y a la velocidad de mis pensamientos, no sé como explicarlo, incluso aquella primera que ocurrió todo a la vez. No puedo explicarlo con palabras.
Ocurrió lo mismo que con el anterior capítulo, volvía a repetirse una y otra vez.
Deseé el siguiente capítulo y voilá, apareció.
"Mmm, que grande me siento, debo encoger. Ey, encojo, que curioso. Pero a la vez alguien me está quitando parte de mi. Y me atrae hacia él. Fuera de aquí maldito. Déjame ser, que cada vez soy menos y más pequeño.
Ey, noto otro igual. ¡Se acerca! ¡Mucho! Pero no frenes, ¿por qué frenas? ¿Por qué te paras? ¡¿Por qué te alejas?! Vuelve maldito. Da igual, noto otros, serán mejores.
Mmm, que pequeño soy. Y sigue robándome a mi. Cada vez con más fuerza, para, para.
Para."
Fue raro. Parecía que los capítulos tenían algún orden jerárquico, no sé por que imaginé esto, pero me dio esa sensación.
El primero de los capítulos contenía al siguiente, que a su vez, contenía a estos dos. ¿Quién era ese ladrón de ser? Debían apresarle.
Siguiente capítulo.
"Lo lleno todo. Siempre la misma cantidad. Me usan. Para encoger lo que lleno. Para agrandar lo que lleno. Un ciclo. Se repite. Siempre igual".
Sentí una prisión, ciclo eterno. No me gustó este. Como no me vienen gustando los anteriores. Pero siento que debo leer. Quiero leer.
Abrí el libro por el marcador.
Capítulo blablabla.
Ahora recuerdo aquél día de forma diferente a como lo recordaría si aquello no hubiese ocurrido. Pero así fue. No podía ser de otra manera.
Fue un día como otro cualquiera. Es gracioso aquello que se dice: "las pequeñas cosas modifican el camino que sigue tu vida". Es una idea simpática.
Las grandes cosas te trastocan tanto que cambias a otro camino.
Pero nadie se ha enfrentado al infinito.
Los humanos no somos capaces de imaginarlo, obviamente, es tan grande que es absurdo llamarlo grande. Es tan extenso que no podría ocupar nada. Y es tan intrincado que parece homogéneo.
Así que aquél día como otro cualquiera, paseando por la plaza cercana a mi casa, llena de niños, palomas y perros, me fije en algo tan banal como un libro colocado en un banco. No era grande, no parecía tampoco superar las 300 páginas, pero estaba colocado como mirándome, erguido.
Me acerqué a él hipnotizado. Alargué el brazo y lo cogí.
Pesaba lo normal para un libro, la cubierta era de un material que desconocía, pero era confortable tenerlo en las manos. De color del caramelo, con un rectángulo blanco enmarcando el título. "Sístema número:" seguido de unos símbolos de lo más extraño. Debajo del mismo, había un dibujo. Una especie de espiral negra con brazos de distintos tamaños llenos de círculos con texturas distintas, justo en donde convergían todos los brazos, que no estaba en el centro, sino desplazado a la izquierda, un círculo más grande, negro con unas especies de hebras blanquecinas.
Le di la vuelta mientras me sentaba en el banco. Quería saber de que trataba, o quien lo escribió, pero sólo había otro dibujo de otra espiral distinta en otro recuadro blanco.
Ahí dejó de interesarme el libro por un rato. Comencé a mirar a mi alrededor buscando a su posible propietario, pero nadie se acercó. Es más, nada se acercaba mucho al banco.
Después de un rato esperando, volví a centrar mi atención en el libro.
Sentí miedo.
El libro había cambiado de color. Ahora era de un púrpura claro. Así que mi primera reacción fue alejar el libro tirándolo al banco.
"No puede ser, ¡si hace un momento era de otro color!". Achaqué el cambio de color a que la luz del Sol era más tenue en el atardecer y eso podría afectar. O eso me dije.
Como anochecía, agarré el libro y me fui a mi casa.
Dejé mis cosas en una repisa a la entrada y me fui al sofá a ojear el libro.
Lo abrí sorprendiéndome de lo fina que eran las hojas y cayendo en la cuenta de que había un marcador de esos de tela en medio del grueso de las hojas.
En la primera página en grande y en medio, volvía a aparecer el mismo título y dibujo. Encima aparecía la palabra "ascendencia: Sistema número" y otros símbolos extraños. Debajo del título, "Descendencia: Sistemas englobados en los archivos número:" y tres grupos de símbolos. Más abajo aparecía lo que parecía un método de bibliotecario. "Estante número:","Pasillo número:", "Sección número:", "Región número:", "Archivo número:", "Archivo global:"... siempre seguidos de símbolos extraños y una retahíla más de palabras, terminando con "Color", "Biblioteca" "Dimensión" y "Sistema". Deben de haber muchos libros para necesitar tantas capas de orden.
En la siguiente página había una información extraña: "Si este libro no está en su posición indicada (mientras no sea objeto de estudio) devuélvase inmediatamente a su lugar. En caso de no poder realizarse por estar en un Sistema distinto al del origen del libro, inténtese hacerlo llegar a dicho Sistema. En el caso de que el libro estuviera en el Sistema que narra, es síntoma de que una paradoja ha ocurrido, es necesaria la corrección de la paradoja, hubicándola en el libro y la escritura de un informe. Un Sistema no debe contenerse a sí mismo a esta escala del Cosmos".
No debería haberme puesto a buscar dicho error. Pero eso hice.
"Avancé un par de hojas hasta que dí con una página cuyo único texto era: "Capítulo" y un símbolo, como estaba el primero, supuse que se trataría del número uno, una a o cualquier otra primera cosa de una lista de letras. Debajo, ponía "Libro en sí", lo que me pareció bastante extraño.
Pasé la página. Símbolos y más símbolos, ininteligibles.
Parecían moverse, me llamaban e invitaban a seguir leyéndolos, parecían cambiar de color, me parecía olerlos, saborearlos, oírlos y tocarlos.
Mi cabeza se llenaba de su contenido, ocupando todo pensamiento y quedándose sólo lo que las páginas contenían.
Dejé de ser yo. Y viví otra vida.
"Soy, siempre he sido y siempre seré, no cambio, todo está ya. No pienso. Existo porque no existo. Soy estático, pero no siempre estuve aquí. Cambio, pero no soy nada. Soy un absceso en la ausencia de mí. Soy algo donde no lo hay."
Me despegué del libro con un movimiento violento. Me había atrapado en su red el maldito, pero, no puedo llamar a eso leer. Sentí que era yo, pero no era mi cuerpo, no eran mis sentidos, mi memoria no existía. En su lugar, ausencia de emoción, de tiempo, de todo. Pero ahí estaba yo. Que raro... Y no había palabras. Todo me vino de golpe, como un mantra que ya conocía de siempre. Pero que nunca había estado ahí...
El capítulo había terminado.
El siguiente se llamaba "Una de tantas, pero todas iguales".
Volví a tener esa sensación de que me perdía...
"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y frío. Me sentí lleno. Noté como cada parte de mí explotó en un infierno de luz y movimiento; como desde mi vastedad, comenzaba a encoger. Ambas partes de mí llevaban caminos opuestos. Pensé que sería dos cosas a la vez, pero algo me hizo cambiar de parecer, había otros como yo, podía sentirlos y se debatían en la misma dualidad, cosa que me tranquilizó. Soy dos cosas contrarias, simultaneas. Una se expande y enfría y otra se contrae y calienta. Esta es mi historia. Seguí con parsimonia el rápido cambio de mi, convergiendo, hasta que fueron la misma cosa, una era el negativo de la otra. La otra existe porque la contraria existe. Una creciendo hasta el frío de la inmensidad y la otra haciéndose. Era igual que el principio. Pero me sentí vacío.
...
"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y..."
Así estuve horas.
Avance un buen trozo de las páginas y volví a concentrarme en el libro.
"Me sentí pequeño, minúsculo, como si"...
Nada, siguió con lo mismo, rebusqué, avancé y avancé. Siempre lo mismo. Deseé encontrar de una vez el capítulo 3.
Y ¡paf!, el libro se abrió en otro capítulo él solo.
"Soy pequeño y caliente, quiero explotar. ¡JAJA! Lo conseguí. Vaya, me inflo y me enfrío, que cosa tan curiosa. Ey, espera un momento. ¿Qué es eso? Me está quitando algo, mucho. ¡Y encima me aleja de él! ¿Que será? Espero que cese pronto.
Uhm... No lo parece, me sigue quitando, pero cada vez me quita menos. ¡Ja! ¿Te estás cansando de robar? Seas quien seas. ¡Ey, ahí hay otro como yo! Lo noto, se está acercando. Noto como me atrae, quizás me de algo para poder sobrellevar esta pérdida. Se acerca, se acerca, se acerca menos, para. ¡No te vayas!
Bueno, da igual, noto más por aquí cerca.
Me siento grande, muy grande, cada vez más y cada vez más rápido. Quizás ahora deje de quitarme. Ya casi... no... me..."
Es curioso, pero todos se sienten parecido. Noté cosas y las entiendo. Y todas se sienten con la misma intensidad. Y a la velocidad de mis pensamientos, no sé como explicarlo, incluso aquella primera que ocurrió todo a la vez. No puedo explicarlo con palabras.
Ocurrió lo mismo que con el anterior capítulo, volvía a repetirse una y otra vez.
Deseé el siguiente capítulo y voilá, apareció.
"Mmm, que grande me siento, debo encoger. Ey, encojo, que curioso. Pero a la vez alguien me está quitando parte de mi. Y me atrae hacia él. Fuera de aquí maldito. Déjame ser, que cada vez soy menos y más pequeño.
Ey, noto otro igual. ¡Se acerca! ¡Mucho! Pero no frenes, ¿por qué frenas? ¿Por qué te paras? ¡¿Por qué te alejas?! Vuelve maldito. Da igual, noto otros, serán mejores.
Mmm, que pequeño soy. Y sigue robándome a mi. Cada vez con más fuerza, para, para.
Para."
Fue raro. Parecía que los capítulos tenían algún orden jerárquico, no sé por que imaginé esto, pero me dio esa sensación.
El primero de los capítulos contenía al siguiente, que a su vez, contenía a estos dos. ¿Quién era ese ladrón de ser? Debían apresarle.
Siguiente capítulo.
"Lo lleno todo. Siempre la misma cantidad. Me usan. Para encoger lo que lleno. Para agrandar lo que lleno. Un ciclo. Se repite. Siempre igual".
Sentí una prisión, ciclo eterno. No me gustó este. Como no me vienen gustando los anteriores. Pero siento que debo leer. Quiero leer.
Abrí el libro por el marcador.
Capítulo blablabla.
"Ahora recuerdo aquél día de forma diferente a como lo recordaría si aquello no hubiese ocurrido. Pero así fue. No podía ser de otra manera.
Fue un día como otro cualquiera. Es gracioso aquello que se dice: "las pequeñas cosas modifican el camino que sigue tu vida". Es una idea simpática.
Las grandes cosas te trastocan tanto que cambias a otro camino.
Pero nadie se ha enfrentado al infinito.
Los humanos no somos capaces de imaginarlo, obviamente, es tan grande que es absurdo llamarlo grande. Es tan extenso que no podría ocupar nada. Y es tan intrincado que parece homogéneo.
Así que aquél día como otro cualquiera, paseando por la plaza cercana a mi casa, llena de niños, palomas y perros, me fije en algo tan banal como un libro colocado en un banco. No era grande, no parecía tampoco superar las 300 páginas, pero estaba colocado como mirándome, erguido.
Me acerqué a él hipnotizado. Alargué el brazo y lo cogí.
Pesaba lo normal para un libro, la cubierta era de un material que desconocía, pero era confortable tenerlo en las manos. De color del caramelo, con un rectángulo blanco enmarcando el título. "Sístema número:" seguido de unos símbolos de lo más extraño. Debajo del mismo, había un dibujo. Una especie de espiral negra con brazos de distintos tamaños llenos de círculos con texturas distintas, justo en donde convergían todos los brazos, que no estaba en el centro, sino desplazado a la izquierda, un círculo más grande, negro con unas especies de hebras blanquecinas.
Le di la vuelta mientras me sentaba en el banco. Quería saber de que trataba, o quien lo escribió, pero sólo había otro dibujo de otra espiral distinta en otro recuadro blanco.
Ahí dejó de interesarme el libro por un rato. Comencé a mirar a mi alrededor buscando a su posible propietario, pero nadie se acercó. Es más, nada se acercaba mucho al banco.
Después de un rato esperando, volví a centrar mi atención en el libro.
Sentí miedo.
El libro había cambiado de color. Ahora era de un púrpura claro. Así que mi primera reacción fue alejar el libro tirándolo al banco.
"No puede ser, ¡si hace un momento era de otro color!". Achaqué el cambio de color a que la luz del Sol era más tenue en el atardecer y eso podría afectar. O eso me dije.
Como anochecía, agarré el libro y me fui a mi casa.
Dejé mis cosas en una repisa a la entrada y me fui al sofá a ojear el libro.
Lo abrí sorprendiéndome de lo fina que eran las hojas y cayendo en la cuenta de que había un marcador de esos de tela en medio del grueso de las hojas.
En la primera página en grande y en medio, volvía a aparecer el mismo título y dibujo. Encima aparecía la palabra "ascendencia: Sistema número" y otros símbolos extraños. Debajo del título, "Descendencia: Sistemas englobados en los archivos número:" y tres grupos de símbolos. Más abajo aparecía lo que parecía un método de bibliotecario. "Estante número:","Pasillo número:", "Sección número:", "Región número:", "Archivo número:", "Archivo global:"... siempre seguidos de símbolos extraños y una retahíla más de palabras, terminando con "Color", "Biblioteca" "Dimensión" y "Sistema". Deben de haber muchos libros para necesitar tantas capas de orden.
En la siguiente página había una información extraña: "Si este libro no está en su posición indicada (mientras no sea objeto de estudio) devuélvase inmediatamente a su lugar. En caso de no poder realizarse por estar en un Sistema distinto al del origen del libro, inténtese hacerlo llegar a dicho Sistema. En el caso de que el libro estuviera en el Sistema que narra, es síntoma de que una paradoja ha ocurrido, es necesaria la corrección de la paradoja, hubicándola en el libro y la escritura de un informe. Un Sistema no debe contenerse a sí mismo a esta escala del Cosmos".
No debería haberme puesto a buscar dicho error. Pero eso hice.
"Avancé un par de hojas hasta que dí con una página cuyo único texto era: "Capítulo" y un símbolo, como estaba el primero, supuse que se trataría del número uno, una a o cualquier otra primera cosa de una lista de letras. Debajo, ponía "Libro en sí", lo que me pareció bastante extraño.
Pasé la página. Símbolos y más símbolos, ininteligibles.
Parecían moverse, me llamaban e invitaban a seguir leyéndolos, parecían cambiar de color, me parecía olerlos, saborearlos, oírlos y tocarlos.
Mi cabeza se llenaba de su contenido, ocupando todo pensamiento y quedándose sólo lo que las páginas contenían.
Dejé de ser yo. Y viví otra vida.
"Soy, siempre he sido y siempre seré, no cambio, todo está ya. No pienso. Existo porque no existo. Soy estático, pero no siempre estuve aquí. Cambio, pero no soy nada. Soy un absceso en la ausencia de mí. Soy algo donde no lo hay."
Me despegué del libro con un movimiento violento. Me había atrapado en su red el maldito, pero, no puedo llamar a eso leer. Sentí que era yo, pero no era mi cuerpo, no eran mis sentidos, mi memoria no existía. En su lugar, ausencia de emoción, de tiempo, de todo. Pero ahí estaba yo. Que raro... Y no había palabras. Todo me vino de golpe, como un mantra que ya conocía de siempre. Pero que nunca había estado ahí...
El capítulo había terminado.
El siguiente se llamaba "Una de tantas, pero todas iguales".
Volví a tener esa sensación de que me perdía...
"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y frío. Me sentí lleno. Noté como cada parte de mí explotó en un infierno de luz y movimiento; como desde mi vastedad, comenzaba a encoger. Ambas partes de mí llevaban caminos opuestos. Pensé que sería dos cosas a la vez, pero algo me hizo cambiar de parecer, había otros como yo, podía sentirlos y se debatían en la misma dualidad, cosa que me tranquilizó. Soy dos cosas contrarias, simultaneas. Una se expande y enfría y otra se contrae y calienta. Esta es mi historia. Seguí con parsimonia el rápido cambio de mi, convergiendo, hasta que fueron la misma cosa, una era el negativo de la otra. La otra existe porque la contraria existe. Una creciendo hasta el frío de la inmensidad y la otra haciéndose. Era igual que el principio. Pero me sentí vacío.
...
"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y..."
Así estuve horas.
Avance un buen trozo de las páginas y volví a concentrarme en el libro.
"Me sentí pequeño, minúsculo, como si"...
Nada, siguió con lo mismo, rebusqué, avancé y avancé. Siempre lo mismo. Deseé encontrar de una vez el capítulo 3.
Y ¡paf!, el libro se abrió en otro capítulo él solo.
"Soy pequeño y caliente, quiero explotar. ¡JAJA! Lo conseguí. Vaya, me inflo y me enfrío, que cosa tan curiosa. Ey, espera un momento. ¿Qué es eso? Me está quitando algo, mucho. ¡Y encima me aleja de él! ¿Que será? Espero que cese pronto.
Uhm... No lo parece, me sigue quitando, pero cada vez me quita menos. ¡Ja! ¿Te estás cansando de robar? Seas quien seas. ¡Ey, ahí hay otro como yo! Lo noto, se está acercando. Noto como me atrae, quizás me de algo para poder sobrellevar esta pérdida. Se acerca, se acerca, se acerca menos, para. ¡No te vayas!
Bueno, da igual, noto más por aquí cerca.
Me siento grande, muy grande, cada vez más y cada vez más rápido. Quizás ahora deje de quitarme. Ya casi... no... me..."
Es curioso, pero todos se sienten parecido. Noté cosas y las entiendo. Y todas se sienten con la misma intensidad. Y a la velocidad de mis pensamientos, no sé como explicarlo, incluso aquella primera que ocurrió todo a la vez. No puedo explicarlo con palabras.
Ocurrió lo mismo que con el anterior capítulo, volvía a repetirse una y otra vez.
Deseé el siguiente capítulo y voilá, apareció.
"Mmm, que grande me siento, debo encoger. Ey, encojo, que curioso. Pero a la vez alguien me está quitando parte de mi. Y me atrae hacia él. Fuera de aquí maldito. Déjame ser, que cada vez soy menos y más pequeño.
Ey, noto otro igual. ¡Se acerca! ¡Mucho! Pero no frenes, ¿por qué frenas? ¿Por qué te paras? ¡¿Por qué te alejas?! Vuelve maldito. Da igual, noto otros, serán mejores.
Mmm, que pequeño soy. Y sigue robándome a mi. Cada vez con más fuerza, para, para.
Para."
Fue raro. Parecía que los capítulos tenían algún orden jerárquico, no sé por que imaginé esto, pero me dio esa sensación.
El primero de los capítulos contenía al siguiente, que a su vez, contenía a estos dos. ¿Quién era ese ladrón de ser? Debían apresarle.
Siguiente capítulo.
"Lo lleno todo. Siempre la misma cantidad. Me usan. Para encoger lo que lleno. Para agrandar lo que lleno. Un ciclo. Se repite. Siempre igual".
Sentí una prisión, ciclo eterno. No me gustó este. Como no me vienen gustando los anteriores. Pero siento que debo leer. Quiero leer.
Abrí el libro por el marcador.
Capítulo blablabla.
Ahora recuerdo aquél día de forma diferente a como lo recordaría si aquello no hubiese ocurrido. Pero así fue. No podía ser de otra manera.
Fue un día como otro cualquiera. Es gracioso aquello que se dice: "las pequeñas cosas modifican el camino que sigue tu vida". Es una idea simpática.
Las grandes cosas te trastocan tanto que cambias a otro camino.
Pero nadie se ha enfrentado al infinito.
Los humanos no somos capaces de imaginarlo, obviamente, es tan grande que es absurdo llamarlo grande. Es tan extenso que no podría ocupar nada. Y es tan intrincado que parece homogéneo.
Así que aquél día como otro cualquiera, paseando por la plaza cercana a mi casa, llena de niños, palomas y perros, me fije en algo tan banal como un libro colocado en un banco. No era grande, no parecía tampoco superar las 300 páginas, pero estaba colocado como mirándome, erguido.
Me acerqué a él hipnotizado. Alargué el brazo y lo cogí.
Pesaba lo normal para un libro, la cubierta era de un material que desconocía, pero era confortable tenerlo en las manos. De color del caramelo, con un rectángulo blanco enmarcando el título. "Sístema número:" seguido de unos símbolos de lo más extraño. Debajo del mismo, había un dibujo. Una especie de espiral negra con brazos de distintos tamaños llenos de círculos con texturas distintas, justo en donde convergían todos los brazos, que no estaba en el centro, sino desplazado a la izquierda, un círculo más grande, negro con unas especies de hebras blanquecinas.
Le di la vuelta mientras me sentaba en el banco. Quería saber de que trataba, o quien lo escribió, pero sólo había otro dibujo de otra espiral distinta en otro recuadro blanco.
Ahí dejó de interesarme el libro por un rato. Comencé a mirar a mi alrededor buscando a su posible propietario, pero nadie se acercó. Es más, nada se acercaba mucho al banco.
Después de un rato esperando, volví a centrar mi atención en el libro.
Sentí miedo.
El libro había cambiado de color. Ahora era de un púrpura claro. Así que mi primera reacción fue alejar el libro tirándolo al banco.
"No puede ser, ¡si hace un momento era de otro color!". Achaqué el cambio de color a que la luz del Sol era más tenue en el atardecer y eso podría afectar. O eso me dije.
Como anochecía, agarré el libro y me fui a mi casa.
Dejé mis cosas en una repisa a la entrada y me fui al sofá a ojear el libro.
Lo abrí sorprendiéndome de lo fina que eran las hojas y cayendo en la cuenta de que había un marcador de esos de tela en medio del grueso de las hojas.
En la primera página en grande y en medio, volvía a aparecer el mismo título y dibujo. Encima aparecía la palabra "ascendencia: Sistema número" y otros símbolos extraños. Debajo del título, "Descendencia: Sistemas englobados en los archivos número:" y tres grupos de símbolos. Más abajo aparecía lo que parecía un método de bibliotecario. "Estante número:","Pasillo número:", "Sección número:", "Región número:", "Archivo número:", "Archivo global:"... siempre seguidos de símbolos extraños y una retahíla más de palabras, terminando con "Color", "Biblioteca" "Dimensión" y "Sistema". Deben de haber muchos libros para necesitar tantas capas de orden.
En la siguiente página había una información extraña: "Si este libro no está en su posición indicada (mientras no sea objeto de estudio) devuélvase inmediatamente a su lugar. En caso de no poder realizarse por estar en un Sistema distinto al del origen del libro, inténtese hacerlo llegar a dicho Sistema. En el caso de que el libro estuviera en el Sistema que narra, es síntoma de que una paradoja ha ocurrido, es necesaria la corrección de la paradoja, hubicándola en el libro y la escritura de un informe. Un Sistema no debe contenerse a sí mismo a esta escala del Cosmos".
No debería haberme puesto a buscar dicho error. Pero eso hice.
"Avancé un par de hojas hasta que dí con una página cuyo único texto era: "Capítulo" y un símbolo, como estaba el primero, supuse que se trataría del número uno, una a o cualquier otra primera cosa de una lista de letras. Debajo, ponía "Libro en sí", lo que me pareció bastante extraño.
Pasé la página. Símbolos y más símbolos, ininteligibles.
Parecían moverse, me llamaban e invitaban a seguir leyéndolos, parecían cambiar de color, me parecía olerlos, saborearlos, oírlos y tocarlos.
Mi cabeza se llenaba de su contenido, ocupando todo pensamiento y quedándose sólo lo que las páginas contenían.
Dejé de ser yo. Y viví otra vida.
"Soy, siempre he sido y siempre seré, no cambio, todo está ya. No pienso. Existo porque no existo. Soy estático, pero no siempre estuve aquí. Cambio, pero no soy nada. Soy un absceso en la ausencia de mí. Soy algo donde no lo hay."
Me despegué del libro con un movimiento violento. Me había atrapado en su red el maldito, pero, no puedo llamar a eso leer. Sentí que era yo, pero no era mi cuerpo, no eran mis sentidos, mi memoria no existía. En su lugar, ausencia de emoción, de tiempo, de todo. Pero ahí estaba yo. Que raro... Y no había palabras. Todo me vino de golpe, como un mantra que ya conocía de siempre. Pero que nunca había estado ahí...
El capítulo había terminado.
El siguiente se llamaba "Una de tantas, pero todas iguales".
Volví a tener esa sensación de que me perdía...
"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y frío. Me sentí lleno. Noté como cada parte de mí explotó en un infierno de luz y movimiento; como desde mi vastedad, comenzaba a encoger. Ambas partes de mí llevaban caminos opuestos. Pensé que sería dos cosas a la vez, pero algo me hizo cambiar de parecer, había otros como yo, podía sentirlos y se debatían en la misma dualidad, cosa que me tranquilizó. Soy dos cosas contrarias, simultaneas. Una se expande y enfría y otra se contrae y calienta. Esta es mi historia. Seguí con parsimonia el rápido cambio de mi, convergiendo, hasta que fueron la misma cosa, una era el negativo de la otra. La otra existe porque la contraria existe. Una creciendo hasta el frío de la inmensidad y la otra haciéndose. Era igual que el principio. Pero me sentí vacío.
...
"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y..."
Así estuve horas.
Avance un buen trozo de las páginas y volví a concentrarme en el libro.
"Me sentí pequeño, minúsculo, como si"...
Nada, siguió con lo mismo, rebusqué, avancé y avancé. Siempre lo mismo. Deseé encontrar de una vez el capítulo 3.
Y ¡paf!, el libro se abrió en otro capítulo él solo.
"Soy pequeño y caliente, quiero explotar. ¡JAJA! Lo conseguí. Vaya, me inflo y me enfrío, que cosa tan curiosa. Ey, espera un momento. ¿Qué es eso? Me está quitando algo, mucho. ¡Y encima me aleja de él! ¿Que será? Espero que cese pronto.
Uhm... No lo parece, me sigue quitando, pero cada vez me quita menos. ¡Ja! ¿Te estás cansando de robar? Seas quien seas. ¡Ey, ahí hay otro como yo! Lo noto, se está acercando. Noto como me atrae, quizás me de algo para poder sobrellevar esta pérdida. Se acerca, se acerca, se acerca menos, para. ¡No te vayas!
Bueno, da igual, noto más por aquí cerca.
Me siento grande, muy grande, cada vez más y cada vez más rápido. Quizás ahora deje de quitarme. Ya casi... no... me..."
Es curioso, pero todos se sienten parecido. Noté cosas y las entiendo. Y todas se sienten con la misma intensidad. Y a la velocidad de mis pensamientos, no sé como explicarlo, incluso aquella primera que ocurrió todo a la vez. No puedo explicarlo con palabras.
Ocurrió lo mismo que con el anterior capítulo, volvía a repetirse una y otra vez.
Deseé el siguiente capítulo y voilá, apareció.
"Mmm, que grande me siento, debo encoger. Ey, encojo, que curioso. Pero a la vez alguien me está quitando parte de mi. Y me atrae hacia él. Fuera de aquí maldito. Déjame ser, que cada vez soy menos y más pequeño.
Ey, noto otro igual. ¡Se acerca! ¡Mucho! Pero no frenes, ¿por qué frenas? ¿Por qué te paras? ¡¿Por qué te alejas?! Vuelve maldito. Da igual, noto otros, serán mejores.
Mmm, que pequeño soy. Y sigue robándome a mi. Cada vez con más fuerza, para, para.
Para."
Fue raro. Parecía que los capítulos tenían algún orden jerárquico, no sé por que imaginé esto, pero me dio esa sensación.
El primero de los capítulos contenía al siguiente, que a su vez, contenía a estos dos. ¿Quién era ese ladrón de ser? Debían apresarle.
Siguiente capítulo.
"Lo lleno todo. Siempre la misma cantidad. Me usan. Para encoger lo que lleno. Para agrandar lo que lleno. Un ciclo. Se repite. Siempre igual".
Sentí una prisión, ciclo eterno. No me gustó este. Como no me vienen gustando los anteriores. Pero siento que debo leer. Quiero leer.
Abrí el libro por el marcador.
Capítulo blablabla.
"Ahora recuerdo aquél día de forma diferente a como lo recordaría si aquello no hubiese ocurrido. Pero así fue. No podía ser de otra manera.
Fue un día como otro cualquiera. Es gracioso aquello que se dice: "las pequeñas cosas modifican el camino que sigue tu vida". Es una idea simpática.
Las grandes cosas te trastocan tanto que cambias a otro camino.
Pero nadie se ha enfrentado al infinito.
Los humanos no somos capaces de imaginarlo, obviamente, es tan grande que es absurdo llamarlo grande. Es tan extenso que no podría ocupar nada. Y es tan intrincado que parece homogéneo.
Así que aquél día como otro cualquiera, paseando por la plaza cercana a mi casa, llena de niños, palomas y perros, me fije en algo tan banal como un libro colocado en un banco. No era grande, no parecía tampoco superar las 300 páginas, pero estaba colocado como mirándome, erguido.
Me acerqué a él hipnotizado. Alargué el brazo y lo cogí.
Pesaba lo normal para un libro, la cubierta era de un material que desconocía, pero era confortable tenerlo en las manos. De color del caramelo, con un rectángulo blanco enmarcando el título. "Sístema número:" seguido de unos símbolos de lo más extraño. Debajo del mismo, había un dibujo. Una especie de espiral negra con brazos de distintos tamaños llenos de círculos con texturas distintas, justo en donde convergían todos los brazos, que no estaba en el centro, sino desplazado a la izquierda, un círculo más grande, negro con unas especies de hebras blanquecinas.
Le di la vuelta mientras me sentaba en el banco. Quería saber de que trataba, o quien lo escribió, pero sólo había otro dibujo de otra espiral distinta en otro recuadro blanco.
Ahí dejó de interesarme el libro por un rato. Comencé a mirar a mi alrededor buscando a su posible propietario, pero nadie se acercó. Es más, nada se acercaba mucho al banco.
Después de un rato esperando, volví a centrar mi atención en el libro.
Sentí miedo.
El libro había cambiado de color. Ahora era de un púrpura claro. Así que mi primera reacción fue alejar el libro tirándolo al banco.
"No puede ser, ¡si hace un momento era de otro color!". Achaqué el cambio de color a que la luz del Sol era más tenue en el atardecer y eso podría afectar. O eso me dije.
Como anochecía, agarré el libro y me fui a mi casa.
Dejé mis cosas en una repisa a la entrada y me fui al sofá a ojear el libro.
Lo abrí sorprendiéndome de lo fina que eran las hojas y cayendo en la cuenta de que había un marcador de esos de tela en medio del grueso de las hojas.
En la primera página en grande y en medio, volvía a aparecer el mismo título y dibujo. Encima aparecía la palabra "ascendencia: Sistema número" y otros símbolos extraños. Debajo del título, "Descendencia: Sistemas englobados en los archivos número:" y tres grupos de símbolos. Más abajo aparecía lo que parecía un método de bibliotecario. "Estante número:","Pasillo número:", "Sección número:", "Región número:", "Archivo número:", "Archivo global:"... siempre seguidos de símbolos extraños y una retahíla más de palabras, terminando con "Color", "Biblioteca" "Dimensión" y "Sistema". Deben de haber muchos libros para necesitar tantas capas de orden.
En la siguiente página había una información extraña: "Si este libro no está en su posición indicada (mientras no sea objeto de estudio) devuélvase inmediatamente a su lugar. En caso de no poder realizarse por estar en un Sistema distinto al del origen del libro, inténtese hacerlo llegar a dicho Sistema. En el caso de que el libro estuviera en el Sistema que narra, es síntoma de que una paradoja ha ocurrido, es necesaria la corrección de la paradoja, hubicándola en el libro y la escritura de un informe. Un Sistema no debe contenerse a sí mismo a esta escala del Cosmos".
No debería haberme puesto a buscar dicho error. Pero eso hice.
"Avancé un par de hojas hasta que dí con una página cuyo único texto era: "Capítulo" y un símbolo, como estaba el primero, supuse que se trataría del número uno, una a o cualquier otra primera cosa de una lista de letras. Debajo, ponía "Libro en sí", lo que me pareció bastante extraño.
Pasé la página. Símbolos y más símbolos, ininteligibles.
Parecían moverse, me llamaban e invitaban a seguir leyéndolos, parecían cambiar de color, me parecía olerlos, saborearlos, oírlos y tocarlos.
Mi cabeza se llenaba de su contenido, ocupando todo pensamiento y quedándose sólo lo que las páginas contenían.
Dejé de ser yo. Y viví otra vida.
"Soy, siempre he sido y siempre seré, no cambio, todo está ya. No pienso. Existo porque no existo. Soy estático, pero no siempre estuve aquí. Cambio, pero no soy nada. Soy un absceso en la ausencia de mí. Soy algo donde no lo hay."
Me despegué del libro con un movimiento violento. Me había atrapado en su red el maldito, pero, no puedo llamar a eso leer. Sentí que era yo, pero no era mi cuerpo, no eran mis sentidos, mi memoria no existía. En su lugar, ausencia de emoción, de tiempo, de todo. Pero ahí estaba yo. Que raro... Y no había palabras. Todo me vino de golpe, como un mantra que ya conocía de siempre. Pero que nunca había estado ahí...
El capítulo había terminado.
El siguiente se llamaba "Una de tantas, pero todas iguales".
Volví a tener esa sensación de que me perdía...
"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y frío. Me sentí lleno. Noté como cada parte de mí explotó en un infierno de luz y movimiento; como desde mi vastedad, comenzaba a encoger. Ambas partes de mí llevaban caminos opuestos. Pensé que sería dos cosas a la vez, pero algo me hizo cambiar de parecer, había otros como yo, podía sentirlos y se debatían en la misma dualidad, cosa que me tranquilizó. Soy dos cosas contrarias, simultaneas. Una se expande y enfría y otra se contrae y calienta. Esta es mi historia. Seguí con parsimonia el rápido cambio de mi, convergiendo, hasta que fueron la misma cosa, una era el negativo de la otra. La otra existe porque la contraria existe. Una creciendo hasta el frío de la inmensidad y la otra haciéndose. Era igual que el principio. Pero me sentí vacío.
...
"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y..."
Así estuve horas.
Avance un buen trozo de las páginas y volví a concentrarme en el libro.
"Me sentí pequeño, minúsculo, como si"...
Nada, siguió con lo mismo, rebusqué, avancé y avancé. Siempre lo mismo. Deseé encontrar de una vez el capítulo 3.
Y ¡paf!, el libro se abrió en otro capítulo él solo.
"Soy pequeño y caliente, quiero explotar. ¡JAJA! Lo conseguí. Vaya, me inflo y me enfrío, que cosa tan curiosa. Ey, espera un momento. ¿Qué es eso? Me está quitando algo, mucho. ¡Y encima me aleja de él! ¿Que será? Espero que cese pronto.
Uhm... No lo parece, me sigue quitando, pero cada vez me quita menos. ¡Ja! ¿Te estás cansando de robar? Seas quien seas. ¡Ey, ahí hay otro como yo! Lo noto, se está acercando. Noto como me atrae, quizás me de algo para poder sobrellevar esta pérdida. Se acerca, se acerca, se acerca menos, para. ¡No te vayas!
Bueno, da igual, noto más por aquí cerca.
Me siento grande, muy grande, cada vez más y cada vez más rápido. Quizás ahora deje de quitarme. Ya casi... no... me..."
Es curioso, pero todos se sienten parecido. Noté cosas y las entiendo. Y todas se sienten con la misma intensidad. Y a la velocidad de mis pensamientos, no sé como explicarlo, incluso aquella primera que ocurrió todo a la vez. No puedo explicarlo con palabras.
Ocurrió lo mismo que con el anterior capítulo, volvía a repetirse una y otra vez.
Deseé el siguiente capítulo y voilá, apareció.
"Mmm, que grande me siento, debo encoger. Ey, encojo, que curioso. Pero a la vez alguien me está quitando parte de mi. Y me atrae hacia él. Fuera de aquí maldito. Déjame ser, que cada vez soy menos y más pequeño.
Ey, noto otro igual. ¡Se acerca! ¡Mucho! Pero no frenes, ¿por qué frenas? ¿Por qué te paras? ¡¿Por qué te alejas?! Vuelve maldito. Da igual, noto otros, serán mejores.
Mmm, que pequeño soy. Y sigue robándome a mi. Cada vez con más fuerza, para, para.
Para."
Fue raro. Parecía que los capítulos tenían algún orden jerárquico, no sé por que imaginé esto, pero me dio esa sensación.
El primero de los capítulos contenía al siguiente, que a su vez, contenía a estos dos. ¿Quién era ese ladrón de ser? Debían apresarle.
Siguiente capítulo.
"Lo lleno todo. Siempre la misma cantidad. Me usan. Para encoger lo que lleno. Para agrandar lo que lleno. Un ciclo. Se repite. Siempre igual".
Sentí una prisión, ciclo eterno. No me gustó este. Como no me vienen gustando los anteriores. Pero siento que debo leer. Quiero leer.
Abrí el libro por el marcador.
Capítulo blablabla.
Ahora recuerdo aquél día de forma diferente a como lo recordaría si aquello no hubiese ocurrido. Pero así fue. No podía ser de otra manera.
Fue un día como otro cualquiera. Es gracioso aquello que se dice: "las pequeñas cosas modifican el camino que sigue tu vida". Es una idea simpática.
Las grandes cosas te trastocan tanto que cambias a otro camino.
Pero nadie se ha enfrentado al infinito.
Los humanos no somos capaces de imaginarlo, obviamente, es tan grande que es absurdo llamarlo grande. Es tan extenso que no podría ocupar nada. Y es tan intrincado que parece homogéneo.
Así que aquél día como otro cualquiera, paseando por la plaza cercana a mi casa, llena de niños, palomas y perros, me fije en algo tan banal como un libro colocado en un banco. No era grande, no parecía tampoco superar las 300 páginas, pero estaba colocado como mirándome, erguido.
Me acerqué a él hipnotizado. Alargué el brazo y lo cogí.
Pesaba lo normal para un libro, la cubierta era de un material que desconocía, pero era confortable tenerlo en las manos. De color del caramelo, con un rectángulo blanco enmarcando el título. "Sístema número:" seguido de unos símbolos de lo más extraño. Debajo del mismo, había un dibujo. Una especie de espiral negra con brazos de distintos tamaños llenos de círculos con texturas distintas, justo en donde convergían todos los brazos, que no estaba en el centro, sino desplazado a la izquierda, un círculo más grande, negro con unas especies de hebras blanquecinas.
Le di la vuelta mientras me sentaba en el banco. Quería saber de que trataba, o quien lo escribió, pero sólo había otro dibujo de otra espiral distinta en otro recuadro blanco.
Ahí dejó de interesarme el libro por un rato. Comencé a mirar a mi alrededor buscando a su posible propietario, pero nadie se acercó. Es más, nada se acercaba mucho al banco.
Después de un rato esperando, volví a centrar mi atención en el libro.
Sentí miedo.
El libro había cambiado de color. Ahora era de un púrpura claro. Así que mi primera reacción fue alejar el libro tirándolo al banco.
"No puede ser, ¡si hace un momento era de otro color!". Achaqué el cambio de color a que la luz del Sol era más tenue en el atardecer y eso podría afectar. O eso me dije.
Como anochecía, agarré el libro y me fui a mi casa.
Dejé mis cosas en una repisa a la entrada y me fui al sofá a ojear el libro.
Lo abrí sorprendiéndome de lo fina que eran las hojas y cayendo en la cuenta de que había un marcador de esos de tela en medio del grueso de las hojas.
En la primera página en grande y en medio, volvía a aparecer el mismo título y dibujo. Encima aparecía la palabra "ascendencia: Sistema número" y otros símbolos extraños. Debajo del título, "Descendencia: Sistemas englobados en los archivos número:" y tres grupos de símbolos. Más abajo aparecía lo que parecía un método de bibliotecario. "Estante número:","Pasillo número:", "Sección número:", "Región número:", "Archivo número:", "Archivo global:"... siempre seguidos de símbolos extraños y una retahíla más de palabras, terminando con "Color", "Biblioteca" "Dimensión" y "Sistema". Deben de haber muchos libros para necesitar tantas capas de orden.
En la siguiente página había una información extraña: "Si este libro no está en su posición indicada (mientras no sea objeto de estudio) devuélvase inmediatamente a su lugar. En caso de no poder realizarse por estar en un Sistema distinto al del origen del libro, inténtese hacerlo llegar a dicho Sistema. En el caso de que el libro estuviera en el Sistema que narra, es síntoma de que una paradoja ha ocurrido, es necesaria la corrección de la paradoja, hubicándola en el libro y la escritura de un informe. Un Sistema no debe contenerse a sí mismo a esta escala del Cosmos".
No debería haberme puesto a buscar dicho error. Pero eso hice.
"Avancé un par de hojas hasta que dí con una página cuyo único texto era: "Capítulo" y un símbolo, como estaba el primero, supuse que se trataría del número uno, una a o cualquier otra primera cosa de una lista de letras. Debajo, ponía "Libro en sí", lo que me pareció bastante extraño.
Pasé la página. Símbolos y más símbolos, ininteligibles.
Parecían moverse, me llamaban e invitaban a seguir leyéndolos, parecían cambiar de color, me parecía olerlos, saborearlos, oírlos y tocarlos.
Mi cabeza se llenaba de su contenido, ocupando todo pensamiento y quedándose sólo lo que las páginas contenían.
Dejé de ser yo. Y viví otra vida.
"Soy, siempre he sido y siempre seré, no cambio, todo está ya. No pienso. Existo porque no existo. Soy estático, pero no siempre estuve aquí. Cambio, pero no soy nada. Soy un absceso en la ausencia de mí. Soy algo donde no lo hay."
Me despegué del libro con un movimiento violento. Me había atrapado en su red el maldito, pero, no puedo llamar a eso leer. Sentí que era yo, pero no era mi cuerpo, no eran mis sentidos, mi memoria no existía. En su lugar, ausencia de emoción, de tiempo, de todo. Pero ahí estaba yo. Que raro... Y no había palabras. Todo me vino de golpe, como un mantra que ya conocía de siempre. Pero que nunca había estado ahí...
El capítulo había terminado.
El siguiente se llamaba "Una de tantas, pero todas iguales".
Volví a tener esa sensación de que me perdía...
"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y frío. Me sentí lleno. Noté como cada parte de mí explotó en un infierno de luz y movimiento; como desde mi vastedad, comenzaba a encoger. Ambas partes de mí llevaban caminos opuestos. Pensé que sería dos cosas a la vez, pero algo me hizo cambiar de parecer, había otros como yo, podía sentirlos y se debatían en la misma dualidad, cosa que me tranquilizó. Soy dos cosas contrarias, simultaneas. Una se expande y enfría y otra se contrae y calienta. Esta es mi historia. Seguí con parsimonia el rápido cambio de mi, convergiendo, hasta que fueron la misma cosa, una era el negativo de la otra. La otra existe porque la contraria existe. Una creciendo hasta el frío de la inmensidad y la otra haciéndose. Era igual que el principio. Pero me sentí vacío.
...
"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y..."
Así estuve horas.
Avance un buen trozo de las páginas y volví a concentrarme en el libro.
"Me sentí pequeño, minúsculo, como si"...
Nada, siguió con lo mismo, rebusqué, avancé y avancé. Siempre lo mismo. Deseé encontrar de una vez el capítulo 3.
Y ¡paf!, el libro se abrió en otro capítulo él solo.
"Soy pequeño y caliente, quiero explotar. ¡JAJA! Lo conseguí. Vaya, me inflo y me enfrío, que cosa tan curiosa. Ey, espera un momento. ¿Qué es eso? Me está quitando algo, mucho. ¡Y encima me aleja de él! ¿Que será? Espero que cese pronto.
Uhm... No lo parece, me sigue quitando, pero cada vez me quita menos. ¡Ja! ¿Te estás cansando de robar? Seas quien seas. ¡Ey, ahí hay otro como yo! Lo noto, se está acercando. Noto como me atrae, quizás me de algo para poder sobrellevar esta pérdida. Se acerca, se acerca, se acerca menos, para. ¡No te vayas!
Bueno, da igual, noto más por aquí cerca.
Me siento grande, muy grande, cada vez más y cada vez más rápido. Quizás ahora deje de quitarme. Ya casi... no... me..."
Es curioso, pero todos se sienten parecido. Noté cosas y las entiendo. Y todas se sienten con la misma intensidad. Y a la velocidad de mis pensamientos, no sé como explicarlo, incluso aquella primera que ocurrió todo a la vez. No puedo explicarlo con palabras.
Ocurrió lo mismo que con el anterior capítulo, volvía a repetirse una y otra vez.
Deseé el siguiente capítulo y voilá, apareció.
"Mmm, que grande me siento, debo encoger. Ey, encojo, que curioso. Pero a la vez alguien me está quitando parte de mi. Y me atrae hacia él. Fuera de aquí maldito. Déjame ser, que cada vez soy menos y más pequeño.
Ey, noto otro igual. ¡Se acerca! ¡Mucho! Pero no frenes, ¿por qué frenas? ¿Por qué te paras? ¡¿Por qué te alejas?! Vuelve maldito. Da igual, noto otros, serán mejores.
Mmm, que pequeño soy. Y sigue robándome a mi. Cada vez con más fuerza, para, para.
Para."
Fue raro. Parecía que los capítulos tenían algún orden jerárquico, no sé por que imaginé esto, pero me dio esa sensación.
El primero de los capítulos contenía al siguiente, que a su vez, contenía a estos dos. ¿Quién era ese ladrón de ser? Debían apresarle.
Siguiente capítulo.
"Lo lleno todo. Siempre la misma cantidad. Me usan. Para encoger lo que lleno. Para agrandar lo que lleno. Un ciclo. Se repite. Siempre igual".
Sentí una prisión, ciclo eterno. No me gustó este. Como no me vienen gustando los anteriores. Pero siento que debo leer. Quiero leer.
Abrí el libro por el marcador.
Capítulo blablabla.
aaaaaaaaaaaaaaaaasddddttttttttttttttttttttttttttttttttttwwwwwwwwwwwwwwdddddddddddddddddcvcccccccccccccccccccccccccczzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
Error detectado. Corrigiendo.
Comenzando borrado.
Borrado completo.
Reescribiendo.
Reescritura completa.
Léase ahora:
Estaba paseando por el parque, rodeado de todos esos niños, palomas y perros.
Suspiré porque me sentí viejo. Me fui a casa.
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Otro informe escrito. Ya llevo infinitos este ciclo. Enviado.
A seguir con la lectura.