lunes, 21 de julio de 2014

Sistemas. Un pequeño análisis.

Este, espero que sea el primero de muchos, es un post analizando problemas que afectan a todos los individuos y actúan modificándonos la vida. El conocimiento permite conocer como funcionan dichos problemas y, puesto que no pueden ser destruidos, si pueden adaptarse y controlarse. El primero de los que voy a tratar de forma novata, es el problema de los sistemas (no sistemas políticos y sociales, que también), por ser estos y la parte, la forma más básica de interacción que existe.

Empecemos definiéndolo según el diccionario de la RAE:
(Del lat. systēma, y este del gr. σύστημα).

1. m. Conjunto de reglas o principios sobre una materia racionalmente enlazados entre sí.

2. m. Conjunto de cosas que relacionadas entre sí ordenadamente contribuyen a determinado objeto.

3. m. Biol. Conjunto de órganos que intervienen en alguna de las principales funciones vegetativas. Sistema nervioso.

4. m. Ling. Conjunto estructurado de unidades relacionadas entre sí que se definen por oposición; p. ej., la lengua o los distintos componentes de la descripción lingüística.

Nos acercaremos a los dos primeros, pues los otros dos surgen de estos.

Todo en el Universo conocido esta dentro de un sistema ordenado, pues este es el sistema que engloba todos los demás en forma de subsistemas, desde el más simple hasta el más complejo. Por tanto un subsistema además, estará formado por subsistemas hasta que lleguemos a lo más básico, si es que existe, que formará la parte más pequeña y probablemente sea campo de la física cuántica, aunque la experiencia me dice que va a ser difícil llegar.

Empecemos por aquí, la teoría de cuerdas nos dice que toda partícula básica está formada por una o más cuerdas vibrando. El sistema cuerda estará formado por la parte cuerda y la parte vibración. Si no hay nada más, estas dos cosas serán lo básico donde todo lo demás se construirá, pero es todavía muy hipotético y se sigue estudiando. Al igual que parece ser que existen múltiples universos, el nuestro estará englobado en un metaverso que funciona de sistema en el que el nuestro es subsistema, pero esto no nos interesa ahora mismo.

Un sistema podría definirse también como el resultado de partes que interactúan para generar un ente con propiedades distintas a cada una de las partes o propiedades emergentes. Así una célula hepática puede realizar la función de un hígado, pero el hígado necesita, además, de células sanguíneas, venas y arterias, nutrientes y algo que poder eliminar para cumplir su función, entonces el hígado es un órgano fuertemente irrigado, capaz de regenerarse rápidamente, que limpia la sangre para que otros órganos puedan funcionar correctamente, libera hormonas y otros productos, además de ocupar una posición física dentro del cuerpo.

Podría parecer que el órgano no hace nada que no hagan sus células, pero todas las funciones que realiza, no las hacen todas las células que lo componen. Podríamos también hablar de las partes del hígado, de sus tejidos y de como interactúan entre sí, pero esto solo hace más que complicar el sistema hígado.

Entonces hablemos de las reglas que funcionan en todos los sistemas.

Cada parte actúante dentro de un sistema, es parte también indirecto, del sistema que engloba el anterior. Las células hepáticas forman el hígado, que a su vez forma parte de varios sistemas corporales, como el digestivo y el circulatorio, sistemas que conforman al ser vivo, en este caso, por ejemplo, un ser humano, que forma parte de un sistema familiar y social, en el caso de que la parte "célula hepática" no existan, no podrá darse todos los sistemas superiores y alguno de los paralelos.

Por tanto existen dentro de un sistema, subsistemas vitales para la existencia del sistema, otros auxiliares y otros accesorios. Por ejemplo, en un ser humano un subsitema vital es el hígado, uno auxiliar es el ojo (sin el cual funcionaría incorrectamente el ser humano) y uno accesorio es el pelo. Y hay un detalle, los suprasistemas requerirán indirectamente todos los subsistemas vitales de un sistema determinado, pero pueden requerir como subsistema vital un subsitema accesorio o auxiliar de uno de sus inferiores. Como excepción a esta regla podríamos señalar al sistema Universo, pues este no depende de que nosotros tengamos hígado.

Como en este último caso, hay sistemas con nombres propios o adjetivos, como el sistema La Tierra, el sistema Isaac Newton o sillón reclinable. Estos sistemas tienen reglas adicionales que exigen, en algunos casos que unos determinados sistemas accesorios y auxiliares se transformen en vitales. Así como Newton no sería el sistema Newton si perdiera su identidad asociada a los recuerdos que ha generado, a sus escritos y a su nombre, el sillón reclinable no sería sillón reclinable si no tuviera mecanismos que hicieran que se reclinara, sería solamente sillón.

Otra norma importante dentro de los sistemas, es que una parte no puede afectar a los suprasistemas a partir del segundo en los que se encuentra de forma directa y no puede a otros sistemas totalmente ajenos, a no ser que se genere un supersistema que sí pueda. Al contrario, los sistemas pueden actuar plenamente en sistemas paralelos a él si están englobados en el mismo supersistema, como un ser humano con otro ser humano, o con un perro o una piedra.

Esto además implica, que existen muchos supersistemas diferentes, como el sistema de lo material y social, que comparten partes. Así un ser humano puede decidir en un sistema social, actuar en un sistema ecológico como un superdepredador o agarrar una piedra en un sistema material.

La interacción entre sistemas es tan amplia como el número de supersistemas en los que se encuentren, por poner otro ejemplo, un ser humano puede hacer daño a otro físicamente, puede comunicarse con el a través de reglas de un lenguaje, puede hacerlo a través de la política o de forma emociona a través de un sistema emocional y empático.

Los sistemas requieren además de las partes y como dice la primera definición del diccionario un orden y unas reglas de interacción. Y aquí es donde aparece la complejidad. Si un sistema solo requiere de las partes, entonces se diferencian unos de otros en el número, pero las normas son vitales para poder señalar algo como sistema. Por ejemplo, en un sistema material, sólo hay una norma y es estar hecho de materia. Un ecosistema o un sistema planetario es mucho más complejo y un sistema social lo es mil veces más.

Un sistema que posea otros sistemas en su interior requiere indirectamente de estas normas, pero no son importantes en su estudio, se dan por hechas, salvo que el sistema requiera de cierto orden dentro de unos subsistemas.

Hay que entender que los sistemas son un lenguaje humano, no existen como tal en la naturaleza, aunque los veamos, lo hacemos a través del prisma del entendimiento. Si no existieramos tampoco lo haría nuestra forma de ver el mundo ni de comprenderlo y la definición de sistema nos es tremendamente útil.

¿Por qué? Pues podemos alterar nuestro mundo en cuanto seamos parte del sistema, como seres con voluntad podemos modificar definiciones con tecnología y métodos para poder ser introducirnos en otro. Y si conocemos cada una de las partes del sistema en el que nos encontramos, se podrá intentar modificar el sistema por completo o aprevecharse de él, en todos los sentidos.

Por ejemplo, en un sistema social fascista, recordemos que tiene adjetivo, hay que entender como funciona y en que se basa para poder actuar sobre esto. Sí, se quiere derrocar al poder, sabiendo que cada sistema social hay partes para el control de la violencia, es posible revertir ese control y hacer un levantamiento armado y generar un conflicto con capacidad de transformación de dicho sistema, pero hay otros métodos. Es necesario conocer al menos parte de los componentes del sistema para poder moverlo y cuantos más se conozcan, más se podrá actuar. Por esto, todos los sistemas hasta la fecha han sido democracias con otro nombre, pues todos han requerido del consentimiento de la gente, al menos de la mayoría y hay tantos métodos para modificar el sistema como métodos para evitar que se modifique. El más sencillo de todos el desconocimiento. Si se modifica la percepción sobre un sistema y se le muestra como, por ejemplo, un designio divino las distintas partes aceptarán el acuerdo.

Por esto, es necesario para el ser humano, como parte de multitud de sistemas, poder conocer como funciona para poder modificarlo, es por esto, que necesitamos de conocimientos y debemos rechazar cualquier tipo de doctrina o marketing. Todos somos partes actuantes de la sociedad y la modificamos aún sin saberlo, cualquier nimiedad, modifica todos los sistemas en los que estamos, aunque sólo sea en el infinito suceso de eventos, al final la totalidad de estos es lo que forma lo que estamos viviendo.

Necesitamos conocer de qué formamos parte, al menos para no dañar a los demás.

domingo, 6 de julio de 2014

La biblioteca de los infinitos libros.

Ahora recuerdo aquél día de forma diferente a como lo recordaría si aquello no hubiese ocurrido. Pero así fue. No podía ser de otra manera.

Fue un día como otro cualquiera. Es gracioso aquello que se dice: "las pequeñas cosas modifican el camino que sigue tu vida". Es una idea simpática.

 Las grandes cosas te trastocan tanto que cambias a otro camino.

Pero nadie se ha enfrentado al infinito.

Los humanos no somos capaces de imaginarlo, obviamente, es tan grande que es absurdo llamarlo grande. Es tan extenso que no podría ocupar nada. Y es tan intrincado que parece homogéneo.

Así que aquél día como otro cualquiera, paseando por la plaza cercana a mi casa, llena de niños, palomas y perros, me fije en algo tan banal como un libro colocado en un banco. No era grande, no parecía tampoco superar las 300 páginas, pero estaba colocado como mirándome, erguido.

Me acerqué a él hipnotizado. Alargué el brazo y lo cogí.

Pesaba lo normal para un libro, la cubierta era de un material que desconocía, pero era confortable tenerlo en las manos. De color del caramelo, con un rectángulo blanco enmarcando el título. "Sístema número:" seguido de unos símbolos de lo más extraño. Debajo del mismo, había un dibujo. Una especie de espiral negra con brazos de distintos tamaños llenos de círculos con texturas distintas, justo en donde convergían todos los brazos, que no estaba en el centro, sino desplazado a la izquierda, un círculo más grande, negro con unas especies de hebras blanquecinas.

Le di la vuelta mientras me sentaba en el banco. Quería saber de que trataba, o quien lo escribió, pero sólo había otro dibujo de otra espiral distinta en otro recuadro blanco.

Ahí dejó de interesarme el libro por un rato. Comencé a mirar a mi alrededor buscando a su posible propietario, pero nadie se acercó. Es más, nada se acercaba mucho al banco.

Después de un rato esperando, volví a centrar mi atención en el libro.

Sentí miedo.

El libro había cambiado de color. Ahora era de un púrpura claro. Así que mi primera reacción fue alejar el libro tirándolo al banco.

"No puede ser, ¡si hace un momento era de otro color!". Achaqué el cambio de color a que la luz del Sol era más tenue en el atardecer y eso podría afectar. O eso me dije.

Como anochecía, agarré el libro y me fui a mi casa.

Dejé mis cosas en una repisa a la entrada y me fui al sofá a ojear el libro.

Lo abrí sorprendiéndome de lo fina que eran las hojas y cayendo en la cuenta de que había un marcador de esos de tela en medio del grueso de las hojas.

En la primera página en grande y en medio, volvía a aparecer el mismo título y dibujo. Encima aparecía la palabra "ascendencia: Sistema número" y otros símbolos extraños. Debajo del título, "Descendencia: Sistemas englobados en los archivos número:" y tres grupos de símbolos. Más abajo aparecía lo que parecía un método de bibliotecario. "Estante número:","Pasillo número:", "Sección número:", "Región número:", "Archivo número:", "Archivo global:"... siempre seguidos de símbolos extraños y una retahíla más de palabras, terminando con "Color", "Biblioteca" "Dimensión" y "Sistema". Deben de haber muchos libros para necesitar tantas capas de orden.

En la siguiente página había una información extraña: "Si este libro no está en su posición indicada (mientras no sea objeto de estudio) devuélvase inmediatamente a su lugar. En caso de no poder realizarse por estar en un Sistema distinto al del origen del libro, inténtese hacerlo llegar a dicho Sistema. En el caso de que el libro estuviera en el Sistema que narra, es síntoma de que una paradoja ha ocurrido, es necesaria la corrección de la paradoja, hubicándola en el libro y la escritura de un informe. Un Sistema no debe contenerse a sí mismo a esta escala del Cosmos".

No debería haberme puesto a buscar dicho error. Pero eso hice.

"Avancé un par de hojas hasta que dí con una página cuyo único texto era: "Capítulo" y un símbolo, como estaba el primero, supuse que se trataría del número uno, una a o cualquier otra primera cosa de una lista de letras. Debajo, ponía "Libro en sí", lo que me pareció bastante extraño.

Pasé la página. Símbolos y más símbolos, ininteligibles.

Parecían moverse, me llamaban e invitaban a seguir leyéndolos, parecían cambiar de color, me parecía olerlos, saborearlos, oírlos y tocarlos.

Mi cabeza se llenaba de su contenido, ocupando todo pensamiento y quedándose sólo lo que las páginas contenían.

Dejé de ser yo. Y viví otra vida.

"Soy, siempre he sido y siempre seré, no cambio, todo está ya. No pienso. Existo porque no existo. Soy estático, pero no siempre estuve aquí. Cambio, pero no soy nada. Soy un absceso en la ausencia de mí. Soy algo donde no lo hay."

Me despegué del libro con un movimiento violento. Me había atrapado en su red el maldito, pero, no puedo llamar a eso leer. Sentí que era yo, pero no era mi cuerpo, no eran mis sentidos, mi memoria no existía. En su lugar, ausencia de emoción, de tiempo, de todo. Pero ahí estaba yo. Que raro... Y no había palabras. Todo me vino de golpe, como un mantra que ya conocía de siempre. Pero que nunca había estado ahí...

El capítulo había terminado.

El siguiente se llamaba "Una de tantas, pero todas iguales".

Volví a tener esa sensación de que me perdía...

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y frío. Me sentí lleno. Noté como cada parte de mí explotó en un infierno de luz y movimiento; como desde mi vastedad, comenzaba a encoger. Ambas partes de mí llevaban caminos opuestos. Pensé que sería dos cosas a la vez, pero algo me hizo cambiar de parecer, había otros como yo, podía sentirlos y se debatían en la misma dualidad, cosa que me tranquilizó. Soy dos cosas contrarias, simultaneas. Una se expande y enfría y otra se contrae y calienta. Esta es mi historia. Seguí con parsimonia el rápido cambio de mi, convergiendo, hasta que fueron la misma cosa, una era el negativo de la otra. La otra existe porque la contraria existe. Una creciendo hasta el frío de la inmensidad y la otra haciéndose. Era igual que el principio. Pero me sentí vacío.

...

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y..."

Así estuve horas.

Avance un buen trozo de las páginas y volví a concentrarme en el libro.

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si"...

Nada, siguió con lo mismo, rebusqué, avancé y avancé. Siempre lo mismo. Deseé encontrar de una vez el capítulo 3.

Y ¡paf!, el libro se abrió en otro capítulo él solo.

"Soy pequeño y caliente, quiero explotar. ¡JAJA! Lo conseguí. Vaya, me inflo y me enfrío, que cosa tan curiosa. Ey, espera un momento. ¿Qué es eso? Me está quitando algo, mucho. ¡Y encima me aleja de él! ¿Que será? Espero que cese pronto.

Uhm... No lo parece, me sigue quitando, pero cada vez me quita menos. ¡Ja! ¿Te estás cansando de robar? Seas quien seas. ¡Ey, ahí hay otro como yo! Lo noto, se está acercando. Noto como me atrae, quizás me de algo para poder sobrellevar esta pérdida. Se acerca, se acerca, se acerca menos, para. ¡No te vayas!

Bueno, da igual, noto más por aquí cerca.

Me siento grande, muy grande, cada vez más y cada vez más rápido. Quizás ahora deje de quitarme. Ya casi... no... me..."

Es curioso, pero todos se sienten parecido. Noté cosas y las entiendo. Y todas se sienten con la misma intensidad. Y a la velocidad de mis pensamientos, no sé como explicarlo, incluso aquella primera que ocurrió todo a la vez. No puedo explicarlo con palabras.

Ocurrió lo mismo que con el anterior capítulo, volvía a repetirse una y otra vez.

Deseé el siguiente capítulo y voilá, apareció.

"Mmm, que grande me siento, debo encoger. Ey, encojo, que curioso. Pero a la vez alguien me está quitando parte de mi. Y me atrae hacia él. Fuera de aquí maldito. Déjame ser, que cada vez soy menos y más pequeño.

Ey, noto otro igual. ¡Se acerca! ¡Mucho! Pero no frenes, ¿por qué frenas? ¿Por qué te paras? ¡¿Por qué te alejas?! Vuelve maldito. Da igual, noto otros, serán mejores.

Mmm, que pequeño soy. Y sigue robándome a mi. Cada vez con más fuerza, para, para.

Para."

Fue raro. Parecía que los capítulos tenían algún orden jerárquico, no sé por que imaginé esto, pero me dio esa sensación.

El primero de los capítulos contenía al siguiente, que a su vez, contenía a estos dos. ¿Quién era ese ladrón de ser? Debían apresarle.

Siguiente capítulo.

"Lo lleno todo. Siempre la misma cantidad. Me usan. Para encoger lo que lleno. Para agrandar lo que lleno. Un ciclo. Se repite. Siempre igual".

Sentí una prisión, ciclo eterno. No me gustó este. Como no me vienen gustando los anteriores. Pero siento que debo leer. Quiero leer.

Abrí el libro por el marcador.

Capítulo blablabla.


Ahora recuerdo aquél día de forma diferente a como lo recordaría si aquello no hubiese ocurrido. Pero así fue. No podía ser de otra manera.

Fue un día como otro cualquiera. Es gracioso aquello que se dice: "las pequeñas cosas modifican el camino que sigue tu vida". Es una idea simpática.

 Las grandes cosas te trastocan tanto que cambias a otro camino.

Pero nadie se ha enfrentado al infinito.

Los humanos no somos capaces de imaginarlo, obviamente, es tan grande que es absurdo llamarlo grande. Es tan extenso que no podría ocupar nada. Y es tan intrincado que parece homogéneo.

Así que aquél día como otro cualquiera, paseando por la plaza cercana a mi casa, llena de niños, palomas y perros, me fije en algo tan banal como un libro colocado en un banco. No era grande, no parecía tampoco superar las 300 páginas, pero estaba colocado como mirándome, erguido.

Me acerqué a él hipnotizado. Alargué el brazo y lo cogí.

Pesaba lo normal para un libro, la cubierta era de un material que desconocía, pero era confortable tenerlo en las manos. De color del caramelo, con un rectángulo blanco enmarcando el título. "Sístema número:" seguido de unos símbolos de lo más extraño. Debajo del mismo, había un dibujo. Una especie de espiral negra con brazos de distintos tamaños llenos de círculos con texturas distintas, justo en donde convergían todos los brazos, que no estaba en el centro, sino desplazado a la izquierda, un círculo más grande, negro con unas especies de hebras blanquecinas.

Le di la vuelta mientras me sentaba en el banco. Quería saber de que trataba, o quien lo escribió, pero sólo había otro dibujo de otra espiral distinta en otro recuadro blanco.

Ahí dejó de interesarme el libro por un rato. Comencé a mirar a mi alrededor buscando a su posible propietario, pero nadie se acercó. Es más, nada se acercaba mucho al banco.

Después de un rato esperando, volví a centrar mi atención en el libro.

Sentí miedo.

El libro había cambiado de color. Ahora era de un púrpura claro. Así que mi primera reacción fue alejar el libro tirándolo al banco.

"No puede ser, ¡si hace un momento era de otro color!". Achaqué el cambio de color a que la luz del Sol era más tenue en el atardecer y eso podría afectar. O eso me dije.

Como anochecía, agarré el libro y me fui a mi casa.

Dejé mis cosas en una repisa a la entrada y me fui al sofá a ojear el libro.

Lo abrí sorprendiéndome de lo fina que eran las hojas y cayendo en la cuenta de que había un marcador de esos de tela en medio del grueso de las hojas.

En la primera página en grande y en medio, volvía a aparecer el mismo título y dibujo. Encima aparecía la palabra "ascendencia: Sistema número" y otros símbolos extraños. Debajo del título, "Descendencia: Sistemas englobados en los archivos número:" y tres grupos de símbolos. Más abajo aparecía lo que parecía un método de bibliotecario. "Estante número:","Pasillo número:", "Sección número:", "Región número:", "Archivo número:", "Archivo global:"... siempre seguidos de símbolos extraños y una retahíla más de palabras, terminando con "Color", "Biblioteca" "Dimensión" y "Sistema". Deben de haber muchos libros para necesitar tantas capas de orden.

En la siguiente página había una información extraña: "Si este libro no está en su posición indicada (mientras no sea objeto de estudio) devuélvase inmediatamente a su lugar. En caso de no poder realizarse por estar en un Sistema distinto al del origen del libro, inténtese hacerlo llegar a dicho Sistema. En el caso de que el libro estuviera en el Sistema que narra, es síntoma de que una paradoja ha ocurrido, es necesaria la corrección de la paradoja, hubicándola en el libro y la escritura de un informe. Un Sistema no debe contenerse a sí mismo a esta escala del Cosmos".

No debería haberme puesto a buscar dicho error. Pero eso hice.

"Avancé un par de hojas hasta que dí con una página cuyo único texto era: "Capítulo" y un símbolo, como estaba el primero, supuse que se trataría del número uno, una a o cualquier otra primera cosa de una lista de letras. Debajo, ponía "Libro en sí", lo que me pareció bastante extraño.

Pasé la página. Símbolos y más símbolos, ininteligibles.

Parecían moverse, me llamaban e invitaban a seguir leyéndolos, parecían cambiar de color, me parecía olerlos, saborearlos, oírlos y tocarlos.

Mi cabeza se llenaba de su contenido, ocupando todo pensamiento y quedándose sólo lo que las páginas contenían.

Dejé de ser yo. Y viví otra vida.

"Soy, siempre he sido y siempre seré, no cambio, todo está ya. No pienso. Existo porque no existo. Soy estático, pero no siempre estuve aquí. Cambio, pero no soy nada. Soy un absceso en la ausencia de mí. Soy algo donde no lo hay."

Me despegué del libro con un movimiento violento. Me había atrapado en su red el maldito, pero, no puedo llamar a eso leer. Sentí que era yo, pero no era mi cuerpo, no eran mis sentidos, mi memoria no existía. En su lugar, ausencia de emoción, de tiempo, de todo. Pero ahí estaba yo. Que raro... Y no había palabras. Todo me vino de golpe, como un mantra que ya conocía de siempre. Pero que nunca había estado ahí...

El capítulo había terminado.

El siguiente se llamaba "Una de tantas, pero todas iguales".

Volví a tener esa sensación de que me perdía...

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y frío. Me sentí lleno. Noté como cada parte de mí explotó en un infierno de luz y movimiento; como desde mi vastedad, comenzaba a encoger. Ambas partes de mí llevaban caminos opuestos. Pensé que sería dos cosas a la vez, pero algo me hizo cambiar de parecer, había otros como yo, podía sentirlos y se debatían en la misma dualidad, cosa que me tranquilizó. Soy dos cosas contrarias, simultaneas. Una se expande y enfría y otra se contrae y calienta. Esta es mi historia. Seguí con parsimonia el rápido cambio de mi, convergiendo, hasta que fueron la misma cosa, una era el negativo de la otra. La otra existe porque la contraria existe. Una creciendo hasta el frío de la inmensidad y la otra haciéndose. Era igual que el principio. Pero me sentí vacío.

...

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y..."

Así estuve horas.

Avance un buen trozo de las páginas y volví a concentrarme en el libro.

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si"...

Nada, siguió con lo mismo, rebusqué, avancé y avancé. Siempre lo mismo. Deseé encontrar de una vez el capítulo 3.

Y ¡paf!, el libro se abrió en otro capítulo él solo.

"Soy pequeño y caliente, quiero explotar. ¡JAJA! Lo conseguí. Vaya, me inflo y me enfrío, que cosa tan curiosa. Ey, espera un momento. ¿Qué es eso? Me está quitando algo, mucho. ¡Y encima me aleja de él! ¿Que será? Espero que cese pronto.

Uhm... No lo parece, me sigue quitando, pero cada vez me quita menos. ¡Ja! ¿Te estás cansando de robar? Seas quien seas. ¡Ey, ahí hay otro como yo! Lo noto, se está acercando. Noto como me atrae, quizás me de algo para poder sobrellevar esta pérdida. Se acerca, se acerca, se acerca menos, para. ¡No te vayas!

Bueno, da igual, noto más por aquí cerca.

Me siento grande, muy grande, cada vez más y cada vez más rápido. Quizás ahora deje de quitarme. Ya casi... no... me..."

Es curioso, pero todos se sienten parecido. Noté cosas y las entiendo. Y todas se sienten con la misma intensidad. Y a la velocidad de mis pensamientos, no sé como explicarlo, incluso aquella primera que ocurrió todo a la vez. No puedo explicarlo con palabras.

Ocurrió lo mismo que con el anterior capítulo, volvía a repetirse una y otra vez.

Deseé el siguiente capítulo y voilá, apareció.

"Mmm, que grande me siento, debo encoger. Ey, encojo, que curioso. Pero a la vez alguien me está quitando parte de mi. Y me atrae hacia él. Fuera de aquí maldito. Déjame ser, que cada vez soy menos y más pequeño.

Ey, noto otro igual. ¡Se acerca! ¡Mucho! Pero no frenes, ¿por qué frenas? ¿Por qué te paras? ¡¿Por qué te alejas?! Vuelve maldito. Da igual, noto otros, serán mejores.

Mmm, que pequeño soy. Y sigue robándome a mi. Cada vez con más fuerza, para, para.

Para."

Fue raro. Parecía que los capítulos tenían algún orden jerárquico, no sé por que imaginé esto, pero me dio esa sensación.

El primero de los capítulos contenía al siguiente, que a su vez, contenía a estos dos. ¿Quién era ese ladrón de ser? Debían apresarle.

Siguiente capítulo.

"Lo lleno todo. Siempre la misma cantidad. Me usan. Para encoger lo que lleno. Para agrandar lo que lleno. Un ciclo. Se repite. Siempre igual".

Sentí una prisión, ciclo eterno. No me gustó este. Como no me vienen gustando los anteriores. Pero siento que debo leer. Quiero leer.

Abrí el libro por el marcador.

Capítulo blablabla.

"Ahora recuerdo aquél día de forma diferente a como lo recordaría si aquello no hubiese ocurrido. Pero así fue. No podía ser de otra manera.

Fue un día como otro cualquiera. Es gracioso aquello que se dice: "las pequeñas cosas modifican el camino que sigue tu vida". Es una idea simpática.

 Las grandes cosas te trastocan tanto que cambias a otro camino.

Pero nadie se ha enfrentado al infinito.

Los humanos no somos capaces de imaginarlo, obviamente, es tan grande que es absurdo llamarlo grande. Es tan extenso que no podría ocupar nada. Y es tan intrincado que parece homogéneo.

Así que aquél día como otro cualquiera, paseando por la plaza cercana a mi casa, llena de niños, palomas y perros, me fije en algo tan banal como un libro colocado en un banco. No era grande, no parecía tampoco superar las 300 páginas, pero estaba colocado como mirándome, erguido.

Me acerqué a él hipnotizado. Alargué el brazo y lo cogí.

Pesaba lo normal para un libro, la cubierta era de un material que desconocía, pero era confortable tenerlo en las manos. De color del caramelo, con un rectángulo blanco enmarcando el título. "Sístema número:" seguido de unos símbolos de lo más extraño. Debajo del mismo, había un dibujo. Una especie de espiral negra con brazos de distintos tamaños llenos de círculos con texturas distintas, justo en donde convergían todos los brazos, que no estaba en el centro, sino desplazado a la izquierda, un círculo más grande, negro con unas especies de hebras blanquecinas.

Le di la vuelta mientras me sentaba en el banco. Quería saber de que trataba, o quien lo escribió, pero sólo había otro dibujo de otra espiral distinta en otro recuadro blanco.

Ahí dejó de interesarme el libro por un rato. Comencé a mirar a mi alrededor buscando a su posible propietario, pero nadie se acercó. Es más, nada se acercaba mucho al banco.

Después de un rato esperando, volví a centrar mi atención en el libro.

Sentí miedo.

El libro había cambiado de color. Ahora era de un púrpura claro. Así que mi primera reacción fue alejar el libro tirándolo al banco.

"No puede ser, ¡si hace un momento era de otro color!". Achaqué el cambio de color a que la luz del Sol era más tenue en el atardecer y eso podría afectar. O eso me dije.

Como anochecía, agarré el libro y me fui a mi casa.

Dejé mis cosas en una repisa a la entrada y me fui al sofá a ojear el libro.

Lo abrí sorprendiéndome de lo fina que eran las hojas y cayendo en la cuenta de que había un marcador de esos de tela en medio del grueso de las hojas.

En la primera página en grande y en medio, volvía a aparecer el mismo título y dibujo. Encima aparecía la palabra "ascendencia: Sistema número" y otros símbolos extraños. Debajo del título, "Descendencia: Sistemas englobados en los archivos número:" y tres grupos de símbolos. Más abajo aparecía lo que parecía un método de bibliotecario. "Estante número:","Pasillo número:", "Sección número:", "Región número:", "Archivo número:", "Archivo global:"... siempre seguidos de símbolos extraños y una retahíla más de palabras, terminando con "Color", "Biblioteca" "Dimensión" y "Sistema". Deben de haber muchos libros para necesitar tantas capas de orden.

En la siguiente página había una información extraña: "Si este libro no está en su posición indicada (mientras no sea objeto de estudio) devuélvase inmediatamente a su lugar. En caso de no poder realizarse por estar en un Sistema distinto al del origen del libro, inténtese hacerlo llegar a dicho Sistema. En el caso de que el libro estuviera en el Sistema que narra, es síntoma de que una paradoja ha ocurrido, es necesaria la corrección de la paradoja, hubicándola en el libro y la escritura de un informe. Un Sistema no debe contenerse a sí mismo a esta escala del Cosmos".

No debería haberme puesto a buscar dicho error. Pero eso hice.

"Avancé un par de hojas hasta que dí con una página cuyo único texto era: "Capítulo" y un símbolo, como estaba el primero, supuse que se trataría del número uno, una a o cualquier otra primera cosa de una lista de letras. Debajo, ponía "Libro en sí", lo que me pareció bastante extraño.

Pasé la página. Símbolos y más símbolos, ininteligibles.

Parecían moverse, me llamaban e invitaban a seguir leyéndolos, parecían cambiar de color, me parecía olerlos, saborearlos, oírlos y tocarlos.

Mi cabeza se llenaba de su contenido, ocupando todo pensamiento y quedándose sólo lo que las páginas contenían.

Dejé de ser yo. Y viví otra vida.

"Soy, siempre he sido y siempre seré, no cambio, todo está ya. No pienso. Existo porque no existo. Soy estático, pero no siempre estuve aquí. Cambio, pero no soy nada. Soy un absceso en la ausencia de mí. Soy algo donde no lo hay."

Me despegué del libro con un movimiento violento. Me había atrapado en su red el maldito, pero, no puedo llamar a eso leer. Sentí que era yo, pero no era mi cuerpo, no eran mis sentidos, mi memoria no existía. En su lugar, ausencia de emoción, de tiempo, de todo. Pero ahí estaba yo. Que raro... Y no había palabras. Todo me vino de golpe, como un mantra que ya conocía de siempre. Pero que nunca había estado ahí...

El capítulo había terminado.

El siguiente se llamaba "Una de tantas, pero todas iguales".

Volví a tener esa sensación de que me perdía...

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y frío. Me sentí lleno. Noté como cada parte de mí explotó en un infierno de luz y movimiento; como desde mi vastedad, comenzaba a encoger. Ambas partes de mí llevaban caminos opuestos. Pensé que sería dos cosas a la vez, pero algo me hizo cambiar de parecer, había otros como yo, podía sentirlos y se debatían en la misma dualidad, cosa que me tranquilizó. Soy dos cosas contrarias, simultaneas. Una se expande y enfría y otra se contrae y calienta. Esta es mi historia. Seguí con parsimonia el rápido cambio de mi, convergiendo, hasta que fueron la misma cosa, una era el negativo de la otra. La otra existe porque la contraria existe. Una creciendo hasta el frío de la inmensidad y la otra haciéndose. Era igual que el principio. Pero me sentí vacío.

...

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y..."

Así estuve horas.

Avance un buen trozo de las páginas y volví a concentrarme en el libro.

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si"...

Nada, siguió con lo mismo, rebusqué, avancé y avancé. Siempre lo mismo. Deseé encontrar de una vez el capítulo 3.

Y ¡paf!, el libro se abrió en otro capítulo él solo.

"Soy pequeño y caliente, quiero explotar. ¡JAJA! Lo conseguí. Vaya, me inflo y me enfrío, que cosa tan curiosa. Ey, espera un momento. ¿Qué es eso? Me está quitando algo, mucho. ¡Y encima me aleja de él! ¿Que será? Espero que cese pronto.

Uhm... No lo parece, me sigue quitando, pero cada vez me quita menos. ¡Ja! ¿Te estás cansando de robar? Seas quien seas. ¡Ey, ahí hay otro como yo! Lo noto, se está acercando. Noto como me atrae, quizás me de algo para poder sobrellevar esta pérdida. Se acerca, se acerca, se acerca menos, para. ¡No te vayas!

Bueno, da igual, noto más por aquí cerca.

Me siento grande, muy grande, cada vez más y cada vez más rápido. Quizás ahora deje de quitarme. Ya casi... no... me..."

Es curioso, pero todos se sienten parecido. Noté cosas y las entiendo. Y todas se sienten con la misma intensidad. Y a la velocidad de mis pensamientos, no sé como explicarlo, incluso aquella primera que ocurrió todo a la vez. No puedo explicarlo con palabras.

Ocurrió lo mismo que con el anterior capítulo, volvía a repetirse una y otra vez.

Deseé el siguiente capítulo y voilá, apareció.

"Mmm, que grande me siento, debo encoger. Ey, encojo, que curioso. Pero a la vez alguien me está quitando parte de mi. Y me atrae hacia él. Fuera de aquí maldito. Déjame ser, que cada vez soy menos y más pequeño.

Ey, noto otro igual. ¡Se acerca! ¡Mucho! Pero no frenes, ¿por qué frenas? ¿Por qué te paras? ¡¿Por qué te alejas?! Vuelve maldito. Da igual, noto otros, serán mejores.

Mmm, que pequeño soy. Y sigue robándome a mi. Cada vez con más fuerza, para, para.

Para."

Fue raro. Parecía que los capítulos tenían algún orden jerárquico, no sé por que imaginé esto, pero me dio esa sensación.

El primero de los capítulos contenía al siguiente, que a su vez, contenía a estos dos. ¿Quién era ese ladrón de ser? Debían apresarle.

Siguiente capítulo.

"Lo lleno todo. Siempre la misma cantidad. Me usan. Para encoger lo que lleno. Para agrandar lo que lleno. Un ciclo. Se repite. Siempre igual".

Sentí una prisión, ciclo eterno. No me gustó este. Como no me vienen gustando los anteriores. Pero siento que debo leer. Quiero leer.

Abrí el libro por el marcador.

Capítulo blablabla.


Ahora recuerdo aquél día de forma diferente a como lo recordaría si aquello no hubiese ocurrido. Pero así fue. No podía ser de otra manera.

Fue un día como otro cualquiera. Es gracioso aquello que se dice: "las pequeñas cosas modifican el camino que sigue tu vida". Es una idea simpática.

 Las grandes cosas te trastocan tanto que cambias a otro camino.

Pero nadie se ha enfrentado al infinito.

Los humanos no somos capaces de imaginarlo, obviamente, es tan grande que es absurdo llamarlo grande. Es tan extenso que no podría ocupar nada. Y es tan intrincado que parece homogéneo.

Así que aquél día como otro cualquiera, paseando por la plaza cercana a mi casa, llena de niños, palomas y perros, me fije en algo tan banal como un libro colocado en un banco. No era grande, no parecía tampoco superar las 300 páginas, pero estaba colocado como mirándome, erguido.

Me acerqué a él hipnotizado. Alargué el brazo y lo cogí.

Pesaba lo normal para un libro, la cubierta era de un material que desconocía, pero era confortable tenerlo en las manos. De color del caramelo, con un rectángulo blanco enmarcando el título. "Sístema número:" seguido de unos símbolos de lo más extraño. Debajo del mismo, había un dibujo. Una especie de espiral negra con brazos de distintos tamaños llenos de círculos con texturas distintas, justo en donde convergían todos los brazos, que no estaba en el centro, sino desplazado a la izquierda, un círculo más grande, negro con unas especies de hebras blanquecinas.

Le di la vuelta mientras me sentaba en el banco. Quería saber de que trataba, o quien lo escribió, pero sólo había otro dibujo de otra espiral distinta en otro recuadro blanco.

Ahí dejó de interesarme el libro por un rato. Comencé a mirar a mi alrededor buscando a su posible propietario, pero nadie se acercó. Es más, nada se acercaba mucho al banco.

Después de un rato esperando, volví a centrar mi atención en el libro.

Sentí miedo.

El libro había cambiado de color. Ahora era de un púrpura claro. Así que mi primera reacción fue alejar el libro tirándolo al banco.

"No puede ser, ¡si hace un momento era de otro color!". Achaqué el cambio de color a que la luz del Sol era más tenue en el atardecer y eso podría afectar. O eso me dije.

Como anochecía, agarré el libro y me fui a mi casa.

Dejé mis cosas en una repisa a la entrada y me fui al sofá a ojear el libro.

Lo abrí sorprendiéndome de lo fina que eran las hojas y cayendo en la cuenta de que había un marcador de esos de tela en medio del grueso de las hojas.

En la primera página en grande y en medio, volvía a aparecer el mismo título y dibujo. Encima aparecía la palabra "ascendencia: Sistema número" y otros símbolos extraños. Debajo del título, "Descendencia: Sistemas englobados en los archivos número:" y tres grupos de símbolos. Más abajo aparecía lo que parecía un método de bibliotecario. "Estante número:","Pasillo número:", "Sección número:", "Región número:", "Archivo número:", "Archivo global:"... siempre seguidos de símbolos extraños y una retahíla más de palabras, terminando con "Color", "Biblioteca" "Dimensión" y "Sistema". Deben de haber muchos libros para necesitar tantas capas de orden.

En la siguiente página había una información extraña: "Si este libro no está en su posición indicada (mientras no sea objeto de estudio) devuélvase inmediatamente a su lugar. En caso de no poder realizarse por estar en un Sistema distinto al del origen del libro, inténtese hacerlo llegar a dicho Sistema. En el caso de que el libro estuviera en el Sistema que narra, es síntoma de que una paradoja ha ocurrido, es necesaria la corrección de la paradoja, hubicándola en el libro y la escritura de un informe. Un Sistema no debe contenerse a sí mismo a esta escala del Cosmos".

No debería haberme puesto a buscar dicho error. Pero eso hice.

"Avancé un par de hojas hasta que dí con una página cuyo único texto era: "Capítulo" y un símbolo, como estaba el primero, supuse que se trataría del número uno, una a o cualquier otra primera cosa de una lista de letras. Debajo, ponía "Libro en sí", lo que me pareció bastante extraño.

Pasé la página. Símbolos y más símbolos, ininteligibles.

Parecían moverse, me llamaban e invitaban a seguir leyéndolos, parecían cambiar de color, me parecía olerlos, saborearlos, oírlos y tocarlos.

Mi cabeza se llenaba de su contenido, ocupando todo pensamiento y quedándose sólo lo que las páginas contenían.

Dejé de ser yo. Y viví otra vida.

"Soy, siempre he sido y siempre seré, no cambio, todo está ya. No pienso. Existo porque no existo. Soy estático, pero no siempre estuve aquí. Cambio, pero no soy nada. Soy un absceso en la ausencia de mí. Soy algo donde no lo hay."

Me despegué del libro con un movimiento violento. Me había atrapado en su red el maldito, pero, no puedo llamar a eso leer. Sentí que era yo, pero no era mi cuerpo, no eran mis sentidos, mi memoria no existía. En su lugar, ausencia de emoción, de tiempo, de todo. Pero ahí estaba yo. Que raro... Y no había palabras. Todo me vino de golpe, como un mantra que ya conocía de siempre. Pero que nunca había estado ahí...

El capítulo había terminado.

El siguiente se llamaba "Una de tantas, pero todas iguales".

Volví a tener esa sensación de que me perdía...

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y frío. Me sentí lleno. Noté como cada parte de mí explotó en un infierno de luz y movimiento; como desde mi vastedad, comenzaba a encoger. Ambas partes de mí llevaban caminos opuestos. Pensé que sería dos cosas a la vez, pero algo me hizo cambiar de parecer, había otros como yo, podía sentirlos y se debatían en la misma dualidad, cosa que me tranquilizó. Soy dos cosas contrarias, simultaneas. Una se expande y enfría y otra se contrae y calienta. Esta es mi historia. Seguí con parsimonia el rápido cambio de mi, convergiendo, hasta que fueron la misma cosa, una era el negativo de la otra. La otra existe porque la contraria existe. Una creciendo hasta el frío de la inmensidad y la otra haciéndose. Era igual que el principio. Pero me sentí vacío.

...

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y..."

Así estuve horas.

Avance un buen trozo de las páginas y volví a concentrarme en el libro.

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si"...

Nada, siguió con lo mismo, rebusqué, avancé y avancé. Siempre lo mismo. Deseé encontrar de una vez el capítulo 3.

Y ¡paf!, el libro se abrió en otro capítulo él solo.

"Soy pequeño y caliente, quiero explotar. ¡JAJA! Lo conseguí. Vaya, me inflo y me enfrío, que cosa tan curiosa. Ey, espera un momento. ¿Qué es eso? Me está quitando algo, mucho. ¡Y encima me aleja de él! ¿Que será? Espero que cese pronto.

Uhm... No lo parece, me sigue quitando, pero cada vez me quita menos. ¡Ja! ¿Te estás cansando de robar? Seas quien seas. ¡Ey, ahí hay otro como yo! Lo noto, se está acercando. Noto como me atrae, quizás me de algo para poder sobrellevar esta pérdida. Se acerca, se acerca, se acerca menos, para. ¡No te vayas!

Bueno, da igual, noto más por aquí cerca.

Me siento grande, muy grande, cada vez más y cada vez más rápido. Quizás ahora deje de quitarme. Ya casi... no... me..."

Es curioso, pero todos se sienten parecido. Noté cosas y las entiendo. Y todas se sienten con la misma intensidad. Y a la velocidad de mis pensamientos, no sé como explicarlo, incluso aquella primera que ocurrió todo a la vez. No puedo explicarlo con palabras.

Ocurrió lo mismo que con el anterior capítulo, volvía a repetirse una y otra vez.

Deseé el siguiente capítulo y voilá, apareció.

"Mmm, que grande me siento, debo encoger. Ey, encojo, que curioso. Pero a la vez alguien me está quitando parte de mi. Y me atrae hacia él. Fuera de aquí maldito. Déjame ser, que cada vez soy menos y más pequeño.

Ey, noto otro igual. ¡Se acerca! ¡Mucho! Pero no frenes, ¿por qué frenas? ¿Por qué te paras? ¡¿Por qué te alejas?! Vuelve maldito. Da igual, noto otros, serán mejores.

Mmm, que pequeño soy. Y sigue robándome a mi. Cada vez con más fuerza, para, para.

Para."

Fue raro. Parecía que los capítulos tenían algún orden jerárquico, no sé por que imaginé esto, pero me dio esa sensación.

El primero de los capítulos contenía al siguiente, que a su vez, contenía a estos dos. ¿Quién era ese ladrón de ser? Debían apresarle.

Siguiente capítulo.

"Lo lleno todo. Siempre la misma cantidad. Me usan. Para encoger lo que lleno. Para agrandar lo que lleno. Un ciclo. Se repite. Siempre igual".

Sentí una prisión, ciclo eterno. No me gustó este. Como no me vienen gustando los anteriores. Pero siento que debo leer. Quiero leer.

Abrí el libro por el marcador.

Capítulo blablabla.

"Ahora recuerdo aquél día de forma diferente a como lo recordaría si aquello no hubiese ocurrido. Pero así fue. No podía ser de otra manera.

Fue un día como otro cualquiera. Es gracioso aquello que se dice: "las pequeñas cosas modifican el camino que sigue tu vida". Es una idea simpática.

 Las grandes cosas te trastocan tanto que cambias a otro camino.

Pero nadie se ha enfrentado al infinito.

Los humanos no somos capaces de imaginarlo, obviamente, es tan grande que es absurdo llamarlo grande. Es tan extenso que no podría ocupar nada. Y es tan intrincado que parece homogéneo.

Así que aquél día como otro cualquiera, paseando por la plaza cercana a mi casa, llena de niños, palomas y perros, me fije en algo tan banal como un libro colocado en un banco. No era grande, no parecía tampoco superar las 300 páginas, pero estaba colocado como mirándome, erguido.

Me acerqué a él hipnotizado. Alargué el brazo y lo cogí.

Pesaba lo normal para un libro, la cubierta era de un material que desconocía, pero era confortable tenerlo en las manos. De color del caramelo, con un rectángulo blanco enmarcando el título. "Sístema número:" seguido de unos símbolos de lo más extraño. Debajo del mismo, había un dibujo. Una especie de espiral negra con brazos de distintos tamaños llenos de círculos con texturas distintas, justo en donde convergían todos los brazos, que no estaba en el centro, sino desplazado a la izquierda, un círculo más grande, negro con unas especies de hebras blanquecinas.

Le di la vuelta mientras me sentaba en el banco. Quería saber de que trataba, o quien lo escribió, pero sólo había otro dibujo de otra espiral distinta en otro recuadro blanco.

Ahí dejó de interesarme el libro por un rato. Comencé a mirar a mi alrededor buscando a su posible propietario, pero nadie se acercó. Es más, nada se acercaba mucho al banco.

Después de un rato esperando, volví a centrar mi atención en el libro.

Sentí miedo.

El libro había cambiado de color. Ahora era de un púrpura claro. Así que mi primera reacción fue alejar el libro tirándolo al banco.

"No puede ser, ¡si hace un momento era de otro color!". Achaqué el cambio de color a que la luz del Sol era más tenue en el atardecer y eso podría afectar. O eso me dije.

Como anochecía, agarré el libro y me fui a mi casa.

Dejé mis cosas en una repisa a la entrada y me fui al sofá a ojear el libro.

Lo abrí sorprendiéndome de lo fina que eran las hojas y cayendo en la cuenta de que había un marcador de esos de tela en medio del grueso de las hojas.

En la primera página en grande y en medio, volvía a aparecer el mismo título y dibujo. Encima aparecía la palabra "ascendencia: Sistema número" y otros símbolos extraños. Debajo del título, "Descendencia: Sistemas englobados en los archivos número:" y tres grupos de símbolos. Más abajo aparecía lo que parecía un método de bibliotecario. "Estante número:","Pasillo número:", "Sección número:", "Región número:", "Archivo número:", "Archivo global:"... siempre seguidos de símbolos extraños y una retahíla más de palabras, terminando con "Color", "Biblioteca" "Dimensión" y "Sistema". Deben de haber muchos libros para necesitar tantas capas de orden.

En la siguiente página había una información extraña: "Si este libro no está en su posición indicada (mientras no sea objeto de estudio) devuélvase inmediatamente a su lugar. En caso de no poder realizarse por estar en un Sistema distinto al del origen del libro, inténtese hacerlo llegar a dicho Sistema. En el caso de que el libro estuviera en el Sistema que narra, es síntoma de que una paradoja ha ocurrido, es necesaria la corrección de la paradoja, hubicándola en el libro y la escritura de un informe. Un Sistema no debe contenerse a sí mismo a esta escala del Cosmos".

No debería haberme puesto a buscar dicho error. Pero eso hice.

"Avancé un par de hojas hasta que dí con una página cuyo único texto era: "Capítulo" y un símbolo, como estaba el primero, supuse que se trataría del número uno, una a o cualquier otra primera cosa de una lista de letras. Debajo, ponía "Libro en sí", lo que me pareció bastante extraño.

Pasé la página. Símbolos y más símbolos, ininteligibles.

Parecían moverse, me llamaban e invitaban a seguir leyéndolos, parecían cambiar de color, me parecía olerlos, saborearlos, oírlos y tocarlos.

Mi cabeza se llenaba de su contenido, ocupando todo pensamiento y quedándose sólo lo que las páginas contenían.

Dejé de ser yo. Y viví otra vida.

"Soy, siempre he sido y siempre seré, no cambio, todo está ya. No pienso. Existo porque no existo. Soy estático, pero no siempre estuve aquí. Cambio, pero no soy nada. Soy un absceso en la ausencia de mí. Soy algo donde no lo hay."

Me despegué del libro con un movimiento violento. Me había atrapado en su red el maldito, pero, no puedo llamar a eso leer. Sentí que era yo, pero no era mi cuerpo, no eran mis sentidos, mi memoria no existía. En su lugar, ausencia de emoción, de tiempo, de todo. Pero ahí estaba yo. Que raro... Y no había palabras. Todo me vino de golpe, como un mantra que ya conocía de siempre. Pero que nunca había estado ahí...

El capítulo había terminado.

El siguiente se llamaba "Una de tantas, pero todas iguales".

Volví a tener esa sensación de que me perdía...

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y frío. Me sentí lleno. Noté como cada parte de mí explotó en un infierno de luz y movimiento; como desde mi vastedad, comenzaba a encoger. Ambas partes de mí llevaban caminos opuestos. Pensé que sería dos cosas a la vez, pero algo me hizo cambiar de parecer, había otros como yo, podía sentirlos y se debatían en la misma dualidad, cosa que me tranquilizó. Soy dos cosas contrarias, simultaneas. Una se expande y enfría y otra se contrae y calienta. Esta es mi historia. Seguí con parsimonia el rápido cambio de mi, convergiendo, hasta que fueron la misma cosa, una era el negativo de la otra. La otra existe porque la contraria existe. Una creciendo hasta el frío de la inmensidad y la otra haciéndose. Era igual que el principio. Pero me sentí vacío.

...

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y..."

Así estuve horas.

Avance un buen trozo de las páginas y volví a concentrarme en el libro.

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si"...

Nada, siguió con lo mismo, rebusqué, avancé y avancé. Siempre lo mismo. Deseé encontrar de una vez el capítulo 3.

Y ¡paf!, el libro se abrió en otro capítulo él solo.

"Soy pequeño y caliente, quiero explotar. ¡JAJA! Lo conseguí. Vaya, me inflo y me enfrío, que cosa tan curiosa. Ey, espera un momento. ¿Qué es eso? Me está quitando algo, mucho. ¡Y encima me aleja de él! ¿Que será? Espero que cese pronto.

Uhm... No lo parece, me sigue quitando, pero cada vez me quita menos. ¡Ja! ¿Te estás cansando de robar? Seas quien seas. ¡Ey, ahí hay otro como yo! Lo noto, se está acercando. Noto como me atrae, quizás me de algo para poder sobrellevar esta pérdida. Se acerca, se acerca, se acerca menos, para. ¡No te vayas!

Bueno, da igual, noto más por aquí cerca.

Me siento grande, muy grande, cada vez más y cada vez más rápido. Quizás ahora deje de quitarme. Ya casi... no... me..."

Es curioso, pero todos se sienten parecido. Noté cosas y las entiendo. Y todas se sienten con la misma intensidad. Y a la velocidad de mis pensamientos, no sé como explicarlo, incluso aquella primera que ocurrió todo a la vez. No puedo explicarlo con palabras.

Ocurrió lo mismo que con el anterior capítulo, volvía a repetirse una y otra vez.

Deseé el siguiente capítulo y voilá, apareció.

"Mmm, que grande me siento, debo encoger. Ey, encojo, que curioso. Pero a la vez alguien me está quitando parte de mi. Y me atrae hacia él. Fuera de aquí maldito. Déjame ser, que cada vez soy menos y más pequeño.

Ey, noto otro igual. ¡Se acerca! ¡Mucho! Pero no frenes, ¿por qué frenas? ¿Por qué te paras? ¡¿Por qué te alejas?! Vuelve maldito. Da igual, noto otros, serán mejores.

Mmm, que pequeño soy. Y sigue robándome a mi. Cada vez con más fuerza, para, para.

Para."

Fue raro. Parecía que los capítulos tenían algún orden jerárquico, no sé por que imaginé esto, pero me dio esa sensación.

El primero de los capítulos contenía al siguiente, que a su vez, contenía a estos dos. ¿Quién era ese ladrón de ser? Debían apresarle.

Siguiente capítulo.

"Lo lleno todo. Siempre la misma cantidad. Me usan. Para encoger lo que lleno. Para agrandar lo que lleno. Un ciclo. Se repite. Siempre igual".

Sentí una prisión, ciclo eterno. No me gustó este. Como no me vienen gustando los anteriores. Pero siento que debo leer. Quiero leer.

Abrí el libro por el marcador.

Capítulo blablabla.

Ahora recuerdo aquél día de forma diferente a como lo recordaría si aquello no hubiese ocurrido. Pero así fue. No podía ser de otra manera.

Fue un día como otro cualquiera. Es gracioso aquello que se dice: "las pequeñas cosas modifican el camino que sigue tu vida". Es una idea simpática.

 Las grandes cosas te trastocan tanto que cambias a otro camino.

Pero nadie se ha enfrentado al infinito.

Los humanos no somos capaces de imaginarlo, obviamente, es tan grande que es absurdo llamarlo grande. Es tan extenso que no podría ocupar nada. Y es tan intrincado que parece homogéneo.

Así que aquél día como otro cualquiera, paseando por la plaza cercana a mi casa, llena de niños, palomas y perros, me fije en algo tan banal como un libro colocado en un banco. No era grande, no parecía tampoco superar las 300 páginas, pero estaba colocado como mirándome, erguido.

Me acerqué a él hipnotizado. Alargué el brazo y lo cogí.

Pesaba lo normal para un libro, la cubierta era de un material que desconocía, pero era confortable tenerlo en las manos. De color del caramelo, con un rectángulo blanco enmarcando el título. "Sístema número:" seguido de unos símbolos de lo más extraño. Debajo del mismo, había un dibujo. Una especie de espiral negra con brazos de distintos tamaños llenos de círculos con texturas distintas, justo en donde convergían todos los brazos, que no estaba en el centro, sino desplazado a la izquierda, un círculo más grande, negro con unas especies de hebras blanquecinas.

Le di la vuelta mientras me sentaba en el banco. Quería saber de que trataba, o quien lo escribió, pero sólo había otro dibujo de otra espiral distinta en otro recuadro blanco.

Ahí dejó de interesarme el libro por un rato. Comencé a mirar a mi alrededor buscando a su posible propietario, pero nadie se acercó. Es más, nada se acercaba mucho al banco.

Después de un rato esperando, volví a centrar mi atención en el libro.

Sentí miedo.

El libro había cambiado de color. Ahora era de un púrpura claro. Así que mi primera reacción fue alejar el libro tirándolo al banco.

"No puede ser, ¡si hace un momento era de otro color!". Achaqué el cambio de color a que la luz del Sol era más tenue en el atardecer y eso podría afectar. O eso me dije.

Como anochecía, agarré el libro y me fui a mi casa.

Dejé mis cosas en una repisa a la entrada y me fui al sofá a ojear el libro.

Lo abrí sorprendiéndome de lo fina que eran las hojas y cayendo en la cuenta de que había un marcador de esos de tela en medio del grueso de las hojas.

En la primera página en grande y en medio, volvía a aparecer el mismo título y dibujo. Encima aparecía la palabra "ascendencia: Sistema número" y otros símbolos extraños. Debajo del título, "Descendencia: Sistemas englobados en los archivos número:" y tres grupos de símbolos. Más abajo aparecía lo que parecía un método de bibliotecario. "Estante número:","Pasillo número:", "Sección número:", "Región número:", "Archivo número:", "Archivo global:"... siempre seguidos de símbolos extraños y una retahíla más de palabras, terminando con "Color", "Biblioteca" "Dimensión" y "Sistema". Deben de haber muchos libros para necesitar tantas capas de orden.

En la siguiente página había una información extraña: "Si este libro no está en su posición indicada (mientras no sea objeto de estudio) devuélvase inmediatamente a su lugar. En caso de no poder realizarse por estar en un Sistema distinto al del origen del libro, inténtese hacerlo llegar a dicho Sistema. En el caso de que el libro estuviera en el Sistema que narra, es síntoma de que una paradoja ha ocurrido, es necesaria la corrección de la paradoja, hubicándola en el libro y la escritura de un informe. Un Sistema no debe contenerse a sí mismo a esta escala del Cosmos".

No debería haberme puesto a buscar dicho error. Pero eso hice.

"Avancé un par de hojas hasta que dí con una página cuyo único texto era: "Capítulo" y un símbolo, como estaba el primero, supuse que se trataría del número uno, una a o cualquier otra primera cosa de una lista de letras. Debajo, ponía "Libro en sí", lo que me pareció bastante extraño.

Pasé la página. Símbolos y más símbolos, ininteligibles.

Parecían moverse, me llamaban e invitaban a seguir leyéndolos, parecían cambiar de color, me parecía olerlos, saborearlos, oírlos y tocarlos.

Mi cabeza se llenaba de su contenido, ocupando todo pensamiento y quedándose sólo lo que las páginas contenían.

Dejé de ser yo. Y viví otra vida.

"Soy, siempre he sido y siempre seré, no cambio, todo está ya. No pienso. Existo porque no existo. Soy estático, pero no siempre estuve aquí. Cambio, pero no soy nada. Soy un absceso en la ausencia de mí. Soy algo donde no lo hay."

Me despegué del libro con un movimiento violento. Me había atrapado en su red el maldito, pero, no puedo llamar a eso leer. Sentí que era yo, pero no era mi cuerpo, no eran mis sentidos, mi memoria no existía. En su lugar, ausencia de emoción, de tiempo, de todo. Pero ahí estaba yo. Que raro... Y no había palabras. Todo me vino de golpe, como un mantra que ya conocía de siempre. Pero que nunca había estado ahí...

El capítulo había terminado.

El siguiente se llamaba "Una de tantas, pero todas iguales".

Volví a tener esa sensación de que me perdía...

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y frío. Me sentí lleno. Noté como cada parte de mí explotó en un infierno de luz y movimiento; como desde mi vastedad, comenzaba a encoger. Ambas partes de mí llevaban caminos opuestos. Pensé que sería dos cosas a la vez, pero algo me hizo cambiar de parecer, había otros como yo, podía sentirlos y se debatían en la misma dualidad, cosa que me tranquilizó. Soy dos cosas contrarias, simultaneas. Una se expande y enfría y otra se contrae y calienta. Esta es mi historia. Seguí con parsimonia el rápido cambio de mi, convergiendo, hasta que fueron la misma cosa, una era el negativo de la otra. La otra existe porque la contraria existe. Una creciendo hasta el frío de la inmensidad y la otra haciéndose. Era igual que el principio. Pero me sentí vacío.

...

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y..."

Así estuve horas.

Avance un buen trozo de las páginas y volví a concentrarme en el libro.

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si"...

Nada, siguió con lo mismo, rebusqué, avancé y avancé. Siempre lo mismo. Deseé encontrar de una vez el capítulo 3.

Y ¡paf!, el libro se abrió en otro capítulo él solo.

"Soy pequeño y caliente, quiero explotar. ¡JAJA! Lo conseguí. Vaya, me inflo y me enfrío, que cosa tan curiosa. Ey, espera un momento. ¿Qué es eso? Me está quitando algo, mucho. ¡Y encima me aleja de él! ¿Que será? Espero que cese pronto.

Uhm... No lo parece, me sigue quitando, pero cada vez me quita menos. ¡Ja! ¿Te estás cansando de robar? Seas quien seas. ¡Ey, ahí hay otro como yo! Lo noto, se está acercando. Noto como me atrae, quizás me de algo para poder sobrellevar esta pérdida. Se acerca, se acerca, se acerca menos, para. ¡No te vayas!

Bueno, da igual, noto más por aquí cerca.

Me siento grande, muy grande, cada vez más y cada vez más rápido. Quizás ahora deje de quitarme. Ya casi... no... me..."

Es curioso, pero todos se sienten parecido. Noté cosas y las entiendo. Y todas se sienten con la misma intensidad. Y a la velocidad de mis pensamientos, no sé como explicarlo, incluso aquella primera que ocurrió todo a la vez. No puedo explicarlo con palabras.

Ocurrió lo mismo que con el anterior capítulo, volvía a repetirse una y otra vez.

Deseé el siguiente capítulo y voilá, apareció.

"Mmm, que grande me siento, debo encoger. Ey, encojo, que curioso. Pero a la vez alguien me está quitando parte de mi. Y me atrae hacia él. Fuera de aquí maldito. Déjame ser, que cada vez soy menos y más pequeño.

Ey, noto otro igual. ¡Se acerca! ¡Mucho! Pero no frenes, ¿por qué frenas? ¿Por qué te paras? ¡¿Por qué te alejas?! Vuelve maldito. Da igual, noto otros, serán mejores.

Mmm, que pequeño soy. Y sigue robándome a mi. Cada vez con más fuerza, para, para.

Para."

Fue raro. Parecía que los capítulos tenían algún orden jerárquico, no sé por que imaginé esto, pero me dio esa sensación.

El primero de los capítulos contenía al siguiente, que a su vez, contenía a estos dos. ¿Quién era ese ladrón de ser? Debían apresarle.

Siguiente capítulo.

"Lo lleno todo. Siempre la misma cantidad. Me usan. Para encoger lo que lleno. Para agrandar lo que lleno. Un ciclo. Se repite. Siempre igual".

Sentí una prisión, ciclo eterno. No me gustó este. Como no me vienen gustando los anteriores. Pero siento que debo leer. Quiero leer.

Abrí el libro por el marcador.

Capítulo blablabla.


aaaaaaaaaaaaaaaaasddddttttttttttttttttttttttttttttttttttwwwwwwwwwwwwwwdddddddddddddddddcvcccccccccccccccccccccccccczzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Error detectado. Corrigiendo. 

Comenzando borrado.

Borrado completo.

Reescribiendo.

Reescritura completa.

Léase ahora:

Estaba paseando por el parque, rodeado de todos esos niños, palomas y perros.

Suspiré porque me sentí viejo. Me fui a casa.

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Otro informe escrito. Ya llevo infinitos este ciclo. Enviado.

A seguir con la lectura.


martes, 29 de octubre de 2013

Guión de Película Pretencioso.

CAPÍTULO 3 
La pretenciosidad de la metanarrativa.

Sí tienes alguna idea, puedes añadirla sobre este borrador, destácala de alguna manera y reenvíamelo. Puedes añadir notas y tal. A ver que te parece, estoy expectante de comprobar tu opinión.

En la escena, con la cámara fija en un ángulo que permite ver la mesa entera, la pantalla de ordenador por detrás y ambos actores. La habitación está oscura, solamente iluminada por la pantalla y su luz de encendido. La mesa contiene un número indeterminado de objetos esparcidos de cualquier manera salvo por un puñado de objetos, estos son: una lámpara apagada, dos botellas de agua (una tumbada y otra con 1/5 de su capacidad), una bolsa de Doritos, las chaquetas del día. C está en el lado más cercano de la cámara y T está a su derecha, parcialmente escondido tras la pantalla (solo se oculta un 10%, más o menos).

T: Y esta es la idea que tengo para la escena, a ver que te parece.

C: Enga, dale al play.

T le acerca los cascos a C y este se los pone bajo la mirada de T, entonces este clickea al ratón y se echa hacia atrás dejando a C adelantado mientras se acaricia la barbilla mientras observa lo que se presupone la grabación. T aparece concentrado, afirmando con la cabeza de vez en cuando.

Pasa en torno a un minuto. Aquí podría ponerse algo de música o un pitido monotonal.

C: ¿Es así siempre? ¿Con ese molesto pitido de fondo?

T: Más o menos, el tono desciende y aumenta.

C: ¿Puedes adelantar un poco la grabación?

T: ¿Cuánto?

C: No sé, hasta que pase algo quizás.

T: Mmmm vale. Espera, es más o menos al minuto... Tenemos que calcular el tiempo que hace falta para que coincida con el momento de la escena, eso se puede hacer en postproducción.

T se acerca de nuevo al ratón, lo arrastra y se vuelve a recostar en la silla. C: sigue mirando.

Vuelve a hacerse el silencio, por tanto se podría colocar de nuevo la música o el pitido monotonal y en un momento determinado (en el minuto antes dicho) podría variar el tono de la música o del pitido. 

Esta vez pasa menos tiempo y C se quita los cascos. 

C: Pero tío, no ha pasado nada, solo el pitido ha cambiado de tono.

T: Pero ahí está lo interesante tío, en la variación de lo que no cambia, en la alteración de lo eterno, en el devenir del cosmos materializado en una escena invariable. Como una estrella mediana que cambia a gigante roja antes de morir, la luz emitida por la escena va cambiando también mira.

T se acerca y vuelve a mover al ratón, esta vez durante más tiempo. Durante esta acción, la luz emitida por la pantalla (y casi la única del lugar) cambiando progresivamente de un tono claro y blanquecino a un tono más rojo. C: se fija en un lugar de la pantalla.

C: ¿15 minutos? ¿No es un poco excesivo 15 minutos?

T: Para nada, creo que es tiempo suficiente como para que el espectador reflexione sobre la escena que está viendo. Quiero darle libertad para que piense lo que le de la gana en el marco contextual de la escena, siguiendo unas reglas invisibles. Más que una escena es un experimento sociológico.

C: ¿Y tú crees que todos verán lo mismo? ¿La bobada esa de la estrella muriendo?

T: No tiene por qué ser una estrella, puede ser, no sé, cualquier cosa que se le ocurra al espectador mientras sea una idea de proceso en lo que no cambia.

C: ¿Y 15 minutos para eso? Se aburrirán un huevo y empezarán a fijarse en cosas, como por ejemplo en ese desorden de ahí, o en sus propios pensamientos, o en el partido de fútbol del domingo o en elefantes rosas.

T: ¿En elefantes rosas? ¿Cómo van a sacar la idea de un elefante rosa de una escena en la que sólo se ve un ordenador por detrás en una mesa desordenada y a oscuras? No van a pensar en elefantes rosas. Creo que esto está un poco forzado, suavízalo como veas. 

C: No sé, no hay por donde coger a la idea, hay que modificar demasiado la escena para que sea algo no-aburrido. Podríamos acortar su duración, o en vez de tono, poner un narrador, que explique algo banal o nos reconduzca a la historia.

Narrador: Y la idea del narrador fue desechada al instante, quizá por lo manido o porque sencillamente aquel día a ninguno le gustó, al estar de mal humor porque el gas se había acabado y la tortilla se les quedó a la mitad... Silencio. A todo esto, debería llamar al butanero. Aunque creo que ya lo he hecho, C, ¿Llamaste al gas?

Otra voz en off: Sí, llamé, porque claro, no podías hacerlo tú. Que se note cierto enfado.

Narrador: No es culpa mía que el agua saliera fría o el desayuno se nos quedara a la mitad.

Otra voz en off: Vete a la mierda, irresponsable. Ey ¿para qué estás grabando esto?

Narrador: Ostras, es verdad, me dejé esto encendido, ya lo cortaré. Se aclara la garganta. Entonces, T comenta...

T: La idea del narrador es un poco cutre ¿No? Es decir, es un recurso muy usado. Le quitará calidad a la escena final, sobretodo si se pone a hablar de algo banal, como de un desayuno mal hecho. ¿No?

C: Bueno, podría, yo que sé, darle algo más de contenido a la escena colocando a los protagonistas hablando entre ellos, sobre algún tema indeterminado, como de una tortilla.

T: ¡Deja la tortilla en paz, coño! Olvidemos el tema de la puñetera tortilla.

Narrador: Y el tema de la tortilla fue olvidado. Quizás el tema del narrador vinculada a la idea de narrador dentro de la historia sea una idea un tanto repetida, podríamos eliminarla o añadirle más texto, puede que lo de la tortilla y del gas se una idea demasiado chorra. Si te apetece podríamos olvidarnos de ella, sustituyendo el contenido de esta parte de los diálogos por algo más interesante. O no poner el tema del narrador en absoluto.

C: Vale, olvidémosla.

T: ¿Entonces que harás para mejorar la escena?

C: A mi me gusta lo de poner a los protagonistas hablando de algo. ¿De qué va la peli que estamos haciendo? De los intríngulis del uso de imágenes complejas como metáforas de un sentimiento o idea. Por eso lo de los 15 minutos me parece excesivo para solo una, pero no te has desviado del todo. Podríamos hacer que hablen de poesía visual, música o de algún juego. Quizás aquí sea excesivo el uso de la metanarrativa, haz algo de tu arte. Usar la propia escena para representar lo que busca representar es un poco raro.  

T: Pero somos un poco novatos y nos va a salir algo extraño.

C: Por algo tenemos que empezar.

Piensan un momento.

T: Podemos hacer que aparezcan pensando un tema del que hablar. Así podríamos comenzar con la sensación de duda en la escena y que vaya adquiriendo algún tipo de estructura girando en torno a una idea.

C: A eso me refiero, podríamos hablar de lo facha que surge en la industria cultural de cualquier tipo.

T: Pero eso ocurre en todas partes ¿no?

C: Claro, pero lo cultural es lo que nos interesa. Podríamos coger un caso, y de ahí, generalizarlo a todo. Como con la música.

T: ¿Y el cine?

C: Ya lo pensé, pero no, ¿una escena que habla de las herramientas de una escena? ¿No es un poco bobo?

T: Bueh, es metanarrativa... Espera ¿Y de la metanarrativa?

C: Uhm puede funcionar, pero no deberíamos hacer explícita la idea.

Francamente no sé si hacer que los personajes hablen del tema de la escena, porque si lo explicito se pierde algo del caché.

T: Es verdad que comentar la idea podría afear el resultado.

C: Además el tema este de la metanarrativa es peliagudo. Sobretodo conociendo tu torpeza a la hora de escribir guiones, te puede quedar no solo mal, sino pretencioso. Jejeje, esta línea es lo que creo que puedo llegar a producir, no lo tomes en cuenta, o sí, depende de si es malo o pretencioso el guión. 

T: Mmm, se me ocurre, podríamos colocar a los personajes en el problema de la búsqueda de un tema del que hablar en una escena. ¿No?

C: No, eso es mierda. Mientras lo escribo me da la sensación de que me esta saliendo una mierda, así que esta frase tiene sentido. 

T: Bueno, no le demos todavía al objeto de la conversación. Empecemos por la presentación de la escena.

C: Pero la escena debería estar relacionada con el tema, no podemos poner cosas al tuntún.

T: O sí, tal vez nos salga una peli Dogma.

C: ¿Dogma? Solo has visto cuatro o cinco películas fuera de la industria y crees que puedes hacer una con un estilo de fuera de la industria. Además, solo conoces lo Dogma.

T: Nah, cállate, he visto alguna de Lynch y todo. De Renoir incluso. Aquí quería hablar de algo del cine sesudo. Solo sé esto y no mucho más. Mira a ver si sobra... Que es lo más probable.

C: ¿Y?

T: Joder tío, no me cortes mis alas.

C: Pero es que si no lo hago va a salir un cagarro.

T: Fascista...

C: Veeenga, sabes que tengo razón. Y no me llames esas cosas.

T: Gemido.

C: Ale, otra cosa que sale fuera.

T: Pfff.

C: Mira, podríamos poner un montón de cosas en la mesa, una pila de libros, papeles, una lámpara...

T: ¿Apagada?

C: Claro.

T: Las chaquetas... Tengo sed, pásame esa botella.

C le acerca la botella. T bebé y la coloca cerca, vacía.

C: Mira, botellas también.

T: ¿Una bolsa de algo? ¿Doritos?

C: ¿Al lado de un ordenador? Evidentemente.

T: No sé si meter algo más, está ya muy sobrecargada.

C: Ya iremos viendo cuando preparemos la mesa. Sobre la marcha.

T: ¿Qué referencias le metemos?

C: Muchas, muchísimas, tantas que la gente estará años mirando para encontrarlas todas.

T: ¿No son muchas?

C: Sí que lo son, enormes cantidades. Total, la mayoría son invisibles y solo las reconocen aquellos que sepan del tema.

T: Star Trek. Dime que puedo ponerle algo de Star Trek, moriré si no hago una referencia a Star Trek. En serio, ¿puedo?

C: Y más. Y mucho más.

T: ¿Cuáles?

C: Podríamos meter algo del mito de la caverna, por ponerte un ejemplo, sombras que se mueven proyectadas por un fuego y que no paren de hablar, por ejemplo.

T: Aquí no hay ningún fuego.

C: La pantalla...

T: Ah, coño, ¡claro!

C: Lo del mensaje de los carceleros ya se verá.

T: Vale, mito dentro. Aunque está como muy usada la metáfora, nadie se dará cuenta.

Breve silencio.

T: Oye, creo que con tantas referencias... como que no habrá un hilo conductor, ¿no?

C: Se mira, a ver, hagamos un par de guiones, historyboards y lo vamos perfilando.

T: Ok, empezamos desde un mojonazo y vamos limando, quitando, poniendo...

C: Eso mismo.

T: Ayayaya, otra cosa, creo que un efecto secundario de las referencias es que el espectador comenzará a ver otras donde no las hay, solo tenemos que usar palabras como, no sé, epistemología en algún tipo de contexto. Las referencias no han de ser clave en el devenir de la historia, es decir, aunque se hable de metanarrativa esta no ha de afectar a la interpretación final de la historia, ¿no?

C: Síii. Ontología, metafísica, empirismo, positivismo, ciencia, religión... Todas estas cosas le dan riqueza argumental a la escena.

T: ¡El Ser!

C: ¡Se oculta!

Risas.

C: ¿Y la 4ª pared?

T: ¿Qué hacemos con ella?

C piensa.

C: Nah, mala idea. Es un lío trastear con ella, podríamos dejarla donde está.

T: ¿Para? Con lo divertido que es meterse con el espectador. Seguramente lo es, pero yo no sé. Snif.

C: Se dijo. Pero hay que buscar alguna forma. Podríamos hacerle esperar.

T: ¿Cómo?

C: Poniendo una introducción larga, monótona y que no tenga nada de especial, salvo algo de música lentorra. Por ejemplo.

T: Es buena idea. Pero en mi opinión, hacerle esperar no es un poco... no sé. ¿Desmotivante?

C: Nah, para nada.

C se mueve en la silla. Aquí las cosas ocurren algo deprisa, no sé como darle más chicha a esta parte.

C: Uf, tengo que ir al baño, me estoy haciendo pis.

T: Enga, no me moveré del sitio.

C se levanta y se marcha. T mientras tanto, mira la pantalla mientras maneja el ratón y el teclado. Tras un momento breve de silencio, se rie.

T: Tengo que contárselo a C.

Sigue mirando la pantalla, hasta que C llega.

C: Que buena es la sensación del deber cumplido.

T: C, C, C

C: ¿Qué pasa?

T: ¿Cuál es el griego más redondo?

C: Pitágoras. Ya lo sabía, lo vi antes.

T: Pffff. Eres un asesino de chistes.

C: Es lo que hay. Ves, van algo rápido. Aquí hay que actuarlo mucho. Como Kirk en la serie original. Captas.

T: ¿Y los personajes?

C: ¿Qué pasa con ellos?

T: ¿Cómo son? ¿A qué aspiran?

C: No sé, tendremos que hacer un bosquejo de ellos.

T: Sí, pero a mí me salen algo planos. Aviso. Tremendamente planos, en serio, tengo que aplicarme a la hora de crear personajes. Y no hablemos de hacer historias.

C: Nada que no se mejore con la práctica.

T: Haré el esqueleto de ambos, así podré suponer cada uno de sus pensamientos y respuestas.

C: Claro y yo.

T: Pero que pereza, ¿no?

C: Es lo que hay.

T: Jo. ¡Tengo una idea! Escribe el esqueleto de la historia y yo haré lo mismo. Luego, lo hacemos con los personajes.

C: ¿Eso no va al revés?

T: ¡NO! Bueno da igual. Más trabajo para luego.

C: Pero es el orden correcto.

T: Meh...

C: Otra cosa, cuando hagamos el guión, cada uno que le ponga la historia que quiera. ¿De acuerdo?

T: Vale.

C: Para terminar, podríamos hacer, no sé ¿un fundido a negro?

T: Ey, terminar con un cliché, claro.

C: Decidido, nos mandamos los guiones, los bosquejos de los personajes, revisamos el del otro y luego lo comentamos en la próxima reunión.

T: De acuerdo.

Ambos quedan con caras satisfechas y terminamos con un fundido a blanco, para darle imprevisibilidad.

Aquí termina todo muy abruptamente, te enviaré una segunda parte, cuando respondas si es buena idea o no. Si lo es, te responderé con un desarrollo más extenso. Otra cosa que creo es que no dura los 15 minutos de la escena. Aunque claro, podríamos retocarlo. Toooodo es retocable y desechable.

Cosas que hacer:


  • Personajes mejores.
  • Salir del bosquejo inicial para darle a la historia más chicha.
  • Dejar las metareferencias.
  • No dejar las metareferencias.
  • Beam me up Scotty. ¡Ja!
  • Seguir pensando capítulos para el libro.
  • Poner un índice.
  • Y el esqueleto conceptual de los personajes.
  • Descansar cuando tenga sueño.
  • Llamar al del Gas.











sábado, 26 de octubre de 2013

Hola.

Este blog actualiza lento, a veces me olvido de que existe, pero me noto inspirado, así que a lo mejor cae otra entrada más o incluso dos, siguiendo las previsiones más optimistas de nuestro equipo de asesores.

Aviso que puede contener cierta cantidad de alegorías baratas, metáforas y hasta algo de lo que se pueda sacar provecho.

Incluso análisis de juegos que solo conozco yo y que veré si los subo a otra parte (en el hipotetiquérrimo caso que lo haga).

Cambio y corto.

sábado, 2 de febrero de 2013

Sueños bizarros 1. Los Tourettes.

No sé que habrá en mi subconsciente, pero suele pasarme cada noche un buen puñado de sueños, algunas veces con más de 6 y la mayoría muy raros. Como a veces son originales y algo graciosos, los pondré en mi vlog a modo de cuentitos.

Chupate esa Freud!

Los Tourettes.

Anda Johan por los largos y oscilantes pasillos del trasatlántico en dirección al comedor. Siempre que aparece una puerta entreabierta intenta lanzar miradas curiosas para ver su interior, pareja joven besándose, un grupo de estudiantes resacosos, unos señores mayores de viaje con la residencia...

Todos felices y sonrientes.

—Hijos de puta —piensa Johan con una larga sonrisa en la cara—, que pedazos de hijos de puta.

Acaba saliendo del pasillo y llega a la zona de recepción del barco, ve al caballero que tan bien le atendió a su llegada y que tan mal se portó cuando le entregó la llave. Siempre le pasa a Johan, nunca hace amigos. Está solo y quiere cambiarlo.

—Buenos días señor —le dice alegremente un niño que pasa correteando por ahí.

—Muérete pequeña mierdecita de Satanás —le responde Johan amablemente—, así te pudras.

El niño comienza a llorar, mientras Johan se aleja, nunca se le han dado los niños, no comprende que hace mal. Se siente mal por dentro, así que intenta remediarlo con buenas acciones. Saludará a los que pasen cerca.

—Imbécil, zorra, gilipollas, asquerosa, tontolaba, chulo, mercachifle —Johan reparte su buena dicha con los demás turistas, que inexplicablemente, comienzan a seguirle.

Al fin llega al comedor, donde una pareja de camareras se acercan a atenderle.

—¿Mesa para uno? —le pregunta una de ellas.

—Sí, estúpida. 

—Le pido disculpas si le he ofendido. —Se defiende confundida.

—Eres vomitiva, me dan arcadas solo de verte, ¡fuera!

Confundida, habla con su compañera en voz baja, la cual comienza a hablar mientras la primera se va.

—Eres un mal nacido que no debería si quiera vivir. —Dice la segunda camarera.

—Puerca repelente, ¿qué te he hecho para que seas así de puta?

—Lo dice el panoli que cree que merece estar aquí, anda a cagar a otra parte —la camarera, al decir estas palabras toma de la mano firmemente a Johan.

—No creo que pueda soportar el dolor de verte más tiempo, es como mil cristales clavándose en mis ojos —Johan responde a su agarre poniendo su otra mano encima de las de ella.

—Me gustaría tirarte por la borda, no te soporto, cretino integral —mira fijamente a Johan a la cara.

—Eres la más p... —no llega a concluir la frase pues ya le está robando un beso a la Camarera.

Rodeados de gente que les insulta, ellos siguen en su apasionado beso. El inicio de un gran amor.

Fin

Aquí termina el sueño, pero supongo que forman una familia. La camarera resulta llamarse Sofía y tendrían dos hijos Nesb y Urgo.

Habrá más cuentitos más adelante si ningún trauma físico me los borra de golpe, claro.

P.D. No tengo ningún resquemor hacia cierto país sudafricano.

miércoles, 11 de julio de 2012

Instrucciones para hablar con personas humanas.

Debido a las múltiples peticiones en masa (mi bandeja de entrada no ha dado a basto), me ofrezco a realizar unas cómodas instrucciones para poder relacionarte de forma satisfactoria con los otros seres humanos o, si se es solipsista (léase, egoístas miraombligos), con esos robots que han sido puestos aquí para tu entretenimiento, gozo y disfrute. Todo, claro, con un estilo jovial e incluso jocoso, pero siempre riguroso.

1º Paso: Se acerca alguien.


Si es conocido, úsese lo que usted posea en sus bancos de memoria (también llamada coloquialmente como: memoria) sobre la persona que se acerca, váyase directamente al paso segundo (pero léase la útil información sobre la forma de resumen interlocutor 1-2), pues usted ya habrá hecho lo siguiente escrito y modificado en los siguientes pasos. Si no es conocida, síganse los siguientes párrafos:

Júzguese a la persona que se aproxima tal y como dicta la presión social. Lo más importante, véase el sexo del, a partir de ahora, interlocutor 2 (usted sería el 1), así podrá adaptar el género de ciertas palabras (se ha dado el caso de personas que llaman señor a una señorita y otros casos más extremos). Recordemos que en este punto hay que olvidar posibles ideales, "somos iguales" dirá ese tipo de persona que tendrá dificultades a la hora de relacionarse eficientemente.

Después de identificar el sexo (no debería haber problemas para identificar las señales que indican el género al que pertenece el futuro interlocutor 2), pásese al aspecto. Júzguese el precio probable de la ropa, el estado de la misma, colores y, si tuviera, los mensajes transmitidos por la prenda. Según esto, encasíllese al interlocutor 2 en las distintas clases sociales, en el caso de que no parezca ser encasillable, pásese al estado del cuerpo del interlocutor 2. Esto debería dar señales más decisivas para encasillar mejor. Aquel que no haya sido encasillado podrá, por semejanzas, ser agrupado en alguna clase de las posibles.

Por último, detéctese el estado de animo del interlocutor 2.

Mírese las imágenes adjuntas al primer paso para poder tener una idea aproximada de las reglas encasillatorias:
Una camiseta cuyo logo haya sido creado siguiendo esta lógica del diseño
para masas, lo más probable es que haya hallado uno de los llamados modernos.



Un vaquero en estas deplorables condiciones no implica que su poseedor
sea pobre económicamente.

2º Paso: Comenzar una conversación.

Si el interlocutor 1 no es el que da el primer paso, responda al saludo usando palabras y gestos similares a los del interlocutor 2. Si el interlocutor 1 desea entablar contacto con el interlocutor 2, salúdese con palabras y gestos que busquen dar un tipo de respuesta deseada según lo dado en el 1º paso. Si el interlocutor 2 ignora el saludo, repítase hasta conseguir el saludo o la conversación, o hasta que las fuerzas del orden le separe de sus objetivos, lo que ocurra antes.

Si el interlocutor 2 es el que generó el saludo, suele ser probable que sea el interlocutor 2 el que comience la conversación. La conversación puede iniciarse con una pregunta. Si es así, detéctese las intenciones del interlocutor 2, pudiera ser una pregunta retórica, sarcástica o de cualquier tipo. Son demasiados matices los posibles como para recogerlos aquí. Una vez detectada la intención, actúese consecuentemente. 
Pero que no le confundan, este gesto
no significa nada.

Si el interlocutor 2 le muestra su dedo
corazón de cualquier mano, probablemente
deba evitar entablar conversación.
Si el interlocutor 1 es el interesado en generar la conversación, después del ritual saludo, es aconsejable que se busque una conversación afín a lo explicado en el primer paso. Así, a modo de ejemplo, pueda hablarse del estado climatológico del momento, ingeniosas frases con fin lúdico, interés en los congéneres y familiares y los respectivos problemas, éxitos y fracasos de los mismos; el estado fisiológico y/o psicológico y un largo etcétera. Se puede comenzar con una cuestión sobre los temas anteriores, una frase hecha del refranero del idioma hablado, un interesante dato extraído de alguna fuente de conocimiento contrastable o no...

Si el inicio de conversación ha sido del agrado del interlocutor 2, este responderá con palabras o gestos que siguen la línea argumental o lógica de lo propuesto. Si el interlocutor 2, no responde, después de comprobar si mantiene las funciones vitales, pudiera ser que la conversación no sea de su agrado. Intente temas distintos  hasta hallar una respuesta satisfactoria. Repítase el proceso hasta que el interlocutor 2 se aleje de usted a velocidad de carrera, genere una agresión física, verbal o gestual contra su persona. 
Si ha tenido éxito el paso 2º, sígase con el siguiente.


3º Paso: Mantener conversación.


Después del paso 2º, siga la lógica de la conversación. Esto es fundamental para que una conversación pueda ser considerada como tal, cualquier evento que no conserve la lógica propia de la conversación, sería un evento dadaísta, que no es aconsejable en la mayoría de los casos, salvo que el interlocutor 2 sea afín a dicho movimiento. 

Es aconsejable que, además de la transmisión oral de información, también gesticule de cierta manera. Añadirá contenido, enfatizará temas. Cuando se descubra que la conversación comience a no despertar interés en el interlocutor 2, sería bueno o, terminar la conversación (pase al 4º paso), o buscar un nuevo tema capaz de volver a iniciar una conversación satisfactoria, siguiendo el paso 1º, los fracasos descartados del paso 2º (aunque puede que se haya despertado el interés en alguno de los rechazados) y todo lo aprendido en la conversación que se ha tenido hasta el momento. Si se falla, repítase el proceso como en el paso 2º, si no se consiguen, pase al paso 4º.

Es aconsejable que dentro del interlocutor 1 aparezcan (si no lo hacen, lo ideal sería forzarlos) sentimientos relacionados con la conversación. El interlocutor 2, agradecerá esto como si fuera una muestra de interés por su parte, pero esto solo ocurre si el interlocutor 2 es capaz de generar esos sentimientos o si la conversación surgió por ellos. Si no se detectan, puede ser señal para generar un cambio conversacional.
Metáfora visual del acto de conversar.

Este proceso puede durar horas o minutos. Si alguno tiene cierto interés ajeno a la conversación y siente la necesidad de resolverlos con premura, es un buen momento para pasar al 4º paso. También lo será si cualquiera considera que se ha superado el tiempo adecuado para una conversación o cualquiera tiene alguna necesidad fisiológica (hambre, sueño, evacuación, sopor, muerte).

4º Paso: Finalizar la conversación.

Inevitabilidad intrínseca al concepto de conversar. Cuando se decida por lo visto en el 3º paso terminar la conversación, es ideal acabar con una frase apropiada a lo visto en el 3º paso. Por ejemplo, se podría resumir el tema central de la conversación, otorgar palabras de animo al interlocutor 2 o resumir el estado psicoemocional más destacable surgido durante la conversación. Podría concertar una cita para una próxima conversación si esta ha sido del agrado de ambos o del interlocutor 2.

Después de esto, despídase del interlocutor 2, de una forma proporcional a lo visto en los anteriores pasos. Una clase de persona no dada a los apretones, podría cambiar de idea en los siguientes pasos. Como siempre, las variables son casi infinitas. 

Por fin puede llegar al paso 5º.

5º Paso: Utilidad.

Aplique todo lo aprendido durante el paso 3º si lo ve oportuno, memorice cualquier cambio en las conclusiones sacadas en el 1º paso y recuérdese la forma óptima de entablar la conversación con la misma persona.

Matices.

Puede encontrarse conversaciones de más de dos interlocutores. Funcionará exactamente igual que lo aquí expuesto, pero añadiendo complejidad a los cálculos mentales que habrá que hacer. Además, es casual que alguno de los interlocutores obtenga algún tipo de rol. Así puede haber alguno dominante, algún agresiva, ofensivo o defensivo. Muchísimos tipos hay.

Conclusión.

Espero que este manual le ayude en sus futuras relaciones conversacionales y a comprender mejor las pasadas. Como siempre, terminaré un con una frase, no sin antes recordar que opiniones, correcciones y otros asuntos relacionados siempre con el tema, pueden ser expuestos en la caja de comentarios.

"La conversación es aquello en lo que el pensamiento se hace colectivo. A tiempo real".
- Narciso "Chicho" Ibañez Serrador.