lunes, 21 de julio de 2014

Sistemas. Un pequeño análisis.

Este, espero que sea el primero de muchos, es un post analizando problemas que afectan a todos los individuos y actúan modificándonos la vida. El conocimiento permite conocer como funcionan dichos problemas y, puesto que no pueden ser destruidos, si pueden adaptarse y controlarse. El primero de los que voy a tratar de forma novata, es el problema de los sistemas (no sistemas políticos y sociales, que también), por ser estos y la parte, la forma más básica de interacción que existe.

Empecemos definiéndolo según el diccionario de la RAE:
(Del lat. systēma, y este del gr. σύστημα).

1. m. Conjunto de reglas o principios sobre una materia racionalmente enlazados entre sí.

2. m. Conjunto de cosas que relacionadas entre sí ordenadamente contribuyen a determinado objeto.

3. m. Biol. Conjunto de órganos que intervienen en alguna de las principales funciones vegetativas. Sistema nervioso.

4. m. Ling. Conjunto estructurado de unidades relacionadas entre sí que se definen por oposición; p. ej., la lengua o los distintos componentes de la descripción lingüística.

Nos acercaremos a los dos primeros, pues los otros dos surgen de estos.

Todo en el Universo conocido esta dentro de un sistema ordenado, pues este es el sistema que engloba todos los demás en forma de subsistemas, desde el más simple hasta el más complejo. Por tanto un subsistema además, estará formado por subsistemas hasta que lleguemos a lo más básico, si es que existe, que formará la parte más pequeña y probablemente sea campo de la física cuántica, aunque la experiencia me dice que va a ser difícil llegar.

Empecemos por aquí, la teoría de cuerdas nos dice que toda partícula básica está formada por una o más cuerdas vibrando. El sistema cuerda estará formado por la parte cuerda y la parte vibración. Si no hay nada más, estas dos cosas serán lo básico donde todo lo demás se construirá, pero es todavía muy hipotético y se sigue estudiando. Al igual que parece ser que existen múltiples universos, el nuestro estará englobado en un metaverso que funciona de sistema en el que el nuestro es subsistema, pero esto no nos interesa ahora mismo.

Un sistema podría definirse también como el resultado de partes que interactúan para generar un ente con propiedades distintas a cada una de las partes o propiedades emergentes. Así una célula hepática puede realizar la función de un hígado, pero el hígado necesita, además, de células sanguíneas, venas y arterias, nutrientes y algo que poder eliminar para cumplir su función, entonces el hígado es un órgano fuertemente irrigado, capaz de regenerarse rápidamente, que limpia la sangre para que otros órganos puedan funcionar correctamente, libera hormonas y otros productos, además de ocupar una posición física dentro del cuerpo.

Podría parecer que el órgano no hace nada que no hagan sus células, pero todas las funciones que realiza, no las hacen todas las células que lo componen. Podríamos también hablar de las partes del hígado, de sus tejidos y de como interactúan entre sí, pero esto solo hace más que complicar el sistema hígado.

Entonces hablemos de las reglas que funcionan en todos los sistemas.

Cada parte actúante dentro de un sistema, es parte también indirecto, del sistema que engloba el anterior. Las células hepáticas forman el hígado, que a su vez forma parte de varios sistemas corporales, como el digestivo y el circulatorio, sistemas que conforman al ser vivo, en este caso, por ejemplo, un ser humano, que forma parte de un sistema familiar y social, en el caso de que la parte "célula hepática" no existan, no podrá darse todos los sistemas superiores y alguno de los paralelos.

Por tanto existen dentro de un sistema, subsistemas vitales para la existencia del sistema, otros auxiliares y otros accesorios. Por ejemplo, en un ser humano un subsitema vital es el hígado, uno auxiliar es el ojo (sin el cual funcionaría incorrectamente el ser humano) y uno accesorio es el pelo. Y hay un detalle, los suprasistemas requerirán indirectamente todos los subsistemas vitales de un sistema determinado, pero pueden requerir como subsistema vital un subsitema accesorio o auxiliar de uno de sus inferiores. Como excepción a esta regla podríamos señalar al sistema Universo, pues este no depende de que nosotros tengamos hígado.

Como en este último caso, hay sistemas con nombres propios o adjetivos, como el sistema La Tierra, el sistema Isaac Newton o sillón reclinable. Estos sistemas tienen reglas adicionales que exigen, en algunos casos que unos determinados sistemas accesorios y auxiliares se transformen en vitales. Así como Newton no sería el sistema Newton si perdiera su identidad asociada a los recuerdos que ha generado, a sus escritos y a su nombre, el sillón reclinable no sería sillón reclinable si no tuviera mecanismos que hicieran que se reclinara, sería solamente sillón.

Otra norma importante dentro de los sistemas, es que una parte no puede afectar a los suprasistemas a partir del segundo en los que se encuentra de forma directa y no puede a otros sistemas totalmente ajenos, a no ser que se genere un supersistema que sí pueda. Al contrario, los sistemas pueden actuar plenamente en sistemas paralelos a él si están englobados en el mismo supersistema, como un ser humano con otro ser humano, o con un perro o una piedra.

Esto además implica, que existen muchos supersistemas diferentes, como el sistema de lo material y social, que comparten partes. Así un ser humano puede decidir en un sistema social, actuar en un sistema ecológico como un superdepredador o agarrar una piedra en un sistema material.

La interacción entre sistemas es tan amplia como el número de supersistemas en los que se encuentren, por poner otro ejemplo, un ser humano puede hacer daño a otro físicamente, puede comunicarse con el a través de reglas de un lenguaje, puede hacerlo a través de la política o de forma emociona a través de un sistema emocional y empático.

Los sistemas requieren además de las partes y como dice la primera definición del diccionario un orden y unas reglas de interacción. Y aquí es donde aparece la complejidad. Si un sistema solo requiere de las partes, entonces se diferencian unos de otros en el número, pero las normas son vitales para poder señalar algo como sistema. Por ejemplo, en un sistema material, sólo hay una norma y es estar hecho de materia. Un ecosistema o un sistema planetario es mucho más complejo y un sistema social lo es mil veces más.

Un sistema que posea otros sistemas en su interior requiere indirectamente de estas normas, pero no son importantes en su estudio, se dan por hechas, salvo que el sistema requiera de cierto orden dentro de unos subsistemas.

Hay que entender que los sistemas son un lenguaje humano, no existen como tal en la naturaleza, aunque los veamos, lo hacemos a través del prisma del entendimiento. Si no existieramos tampoco lo haría nuestra forma de ver el mundo ni de comprenderlo y la definición de sistema nos es tremendamente útil.

¿Por qué? Pues podemos alterar nuestro mundo en cuanto seamos parte del sistema, como seres con voluntad podemos modificar definiciones con tecnología y métodos para poder ser introducirnos en otro. Y si conocemos cada una de las partes del sistema en el que nos encontramos, se podrá intentar modificar el sistema por completo o aprevecharse de él, en todos los sentidos.

Por ejemplo, en un sistema social fascista, recordemos que tiene adjetivo, hay que entender como funciona y en que se basa para poder actuar sobre esto. Sí, se quiere derrocar al poder, sabiendo que cada sistema social hay partes para el control de la violencia, es posible revertir ese control y hacer un levantamiento armado y generar un conflicto con capacidad de transformación de dicho sistema, pero hay otros métodos. Es necesario conocer al menos parte de los componentes del sistema para poder moverlo y cuantos más se conozcan, más se podrá actuar. Por esto, todos los sistemas hasta la fecha han sido democracias con otro nombre, pues todos han requerido del consentimiento de la gente, al menos de la mayoría y hay tantos métodos para modificar el sistema como métodos para evitar que se modifique. El más sencillo de todos el desconocimiento. Si se modifica la percepción sobre un sistema y se le muestra como, por ejemplo, un designio divino las distintas partes aceptarán el acuerdo.

Por esto, es necesario para el ser humano, como parte de multitud de sistemas, poder conocer como funciona para poder modificarlo, es por esto, que necesitamos de conocimientos y debemos rechazar cualquier tipo de doctrina o marketing. Todos somos partes actuantes de la sociedad y la modificamos aún sin saberlo, cualquier nimiedad, modifica todos los sistemas en los que estamos, aunque sólo sea en el infinito suceso de eventos, al final la totalidad de estos es lo que forma lo que estamos viviendo.

Necesitamos conocer de qué formamos parte, al menos para no dañar a los demás.

domingo, 6 de julio de 2014

La biblioteca de los infinitos libros.

Ahora recuerdo aquél día de forma diferente a como lo recordaría si aquello no hubiese ocurrido. Pero así fue. No podía ser de otra manera.

Fue un día como otro cualquiera. Es gracioso aquello que se dice: "las pequeñas cosas modifican el camino que sigue tu vida". Es una idea simpática.

 Las grandes cosas te trastocan tanto que cambias a otro camino.

Pero nadie se ha enfrentado al infinito.

Los humanos no somos capaces de imaginarlo, obviamente, es tan grande que es absurdo llamarlo grande. Es tan extenso que no podría ocupar nada. Y es tan intrincado que parece homogéneo.

Así que aquél día como otro cualquiera, paseando por la plaza cercana a mi casa, llena de niños, palomas y perros, me fije en algo tan banal como un libro colocado en un banco. No era grande, no parecía tampoco superar las 300 páginas, pero estaba colocado como mirándome, erguido.

Me acerqué a él hipnotizado. Alargué el brazo y lo cogí.

Pesaba lo normal para un libro, la cubierta era de un material que desconocía, pero era confortable tenerlo en las manos. De color del caramelo, con un rectángulo blanco enmarcando el título. "Sístema número:" seguido de unos símbolos de lo más extraño. Debajo del mismo, había un dibujo. Una especie de espiral negra con brazos de distintos tamaños llenos de círculos con texturas distintas, justo en donde convergían todos los brazos, que no estaba en el centro, sino desplazado a la izquierda, un círculo más grande, negro con unas especies de hebras blanquecinas.

Le di la vuelta mientras me sentaba en el banco. Quería saber de que trataba, o quien lo escribió, pero sólo había otro dibujo de otra espiral distinta en otro recuadro blanco.

Ahí dejó de interesarme el libro por un rato. Comencé a mirar a mi alrededor buscando a su posible propietario, pero nadie se acercó. Es más, nada se acercaba mucho al banco.

Después de un rato esperando, volví a centrar mi atención en el libro.

Sentí miedo.

El libro había cambiado de color. Ahora era de un púrpura claro. Así que mi primera reacción fue alejar el libro tirándolo al banco.

"No puede ser, ¡si hace un momento era de otro color!". Achaqué el cambio de color a que la luz del Sol era más tenue en el atardecer y eso podría afectar. O eso me dije.

Como anochecía, agarré el libro y me fui a mi casa.

Dejé mis cosas en una repisa a la entrada y me fui al sofá a ojear el libro.

Lo abrí sorprendiéndome de lo fina que eran las hojas y cayendo en la cuenta de que había un marcador de esos de tela en medio del grueso de las hojas.

En la primera página en grande y en medio, volvía a aparecer el mismo título y dibujo. Encima aparecía la palabra "ascendencia: Sistema número" y otros símbolos extraños. Debajo del título, "Descendencia: Sistemas englobados en los archivos número:" y tres grupos de símbolos. Más abajo aparecía lo que parecía un método de bibliotecario. "Estante número:","Pasillo número:", "Sección número:", "Región número:", "Archivo número:", "Archivo global:"... siempre seguidos de símbolos extraños y una retahíla más de palabras, terminando con "Color", "Biblioteca" "Dimensión" y "Sistema". Deben de haber muchos libros para necesitar tantas capas de orden.

En la siguiente página había una información extraña: "Si este libro no está en su posición indicada (mientras no sea objeto de estudio) devuélvase inmediatamente a su lugar. En caso de no poder realizarse por estar en un Sistema distinto al del origen del libro, inténtese hacerlo llegar a dicho Sistema. En el caso de que el libro estuviera en el Sistema que narra, es síntoma de que una paradoja ha ocurrido, es necesaria la corrección de la paradoja, hubicándola en el libro y la escritura de un informe. Un Sistema no debe contenerse a sí mismo a esta escala del Cosmos".

No debería haberme puesto a buscar dicho error. Pero eso hice.

"Avancé un par de hojas hasta que dí con una página cuyo único texto era: "Capítulo" y un símbolo, como estaba el primero, supuse que se trataría del número uno, una a o cualquier otra primera cosa de una lista de letras. Debajo, ponía "Libro en sí", lo que me pareció bastante extraño.

Pasé la página. Símbolos y más símbolos, ininteligibles.

Parecían moverse, me llamaban e invitaban a seguir leyéndolos, parecían cambiar de color, me parecía olerlos, saborearlos, oírlos y tocarlos.

Mi cabeza se llenaba de su contenido, ocupando todo pensamiento y quedándose sólo lo que las páginas contenían.

Dejé de ser yo. Y viví otra vida.

"Soy, siempre he sido y siempre seré, no cambio, todo está ya. No pienso. Existo porque no existo. Soy estático, pero no siempre estuve aquí. Cambio, pero no soy nada. Soy un absceso en la ausencia de mí. Soy algo donde no lo hay."

Me despegué del libro con un movimiento violento. Me había atrapado en su red el maldito, pero, no puedo llamar a eso leer. Sentí que era yo, pero no era mi cuerpo, no eran mis sentidos, mi memoria no existía. En su lugar, ausencia de emoción, de tiempo, de todo. Pero ahí estaba yo. Que raro... Y no había palabras. Todo me vino de golpe, como un mantra que ya conocía de siempre. Pero que nunca había estado ahí...

El capítulo había terminado.

El siguiente se llamaba "Una de tantas, pero todas iguales".

Volví a tener esa sensación de que me perdía...

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y frío. Me sentí lleno. Noté como cada parte de mí explotó en un infierno de luz y movimiento; como desde mi vastedad, comenzaba a encoger. Ambas partes de mí llevaban caminos opuestos. Pensé que sería dos cosas a la vez, pero algo me hizo cambiar de parecer, había otros como yo, podía sentirlos y se debatían en la misma dualidad, cosa que me tranquilizó. Soy dos cosas contrarias, simultaneas. Una se expande y enfría y otra se contrae y calienta. Esta es mi historia. Seguí con parsimonia el rápido cambio de mi, convergiendo, hasta que fueron la misma cosa, una era el negativo de la otra. La otra existe porque la contraria existe. Una creciendo hasta el frío de la inmensidad y la otra haciéndose. Era igual que el principio. Pero me sentí vacío.

...

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y..."

Así estuve horas.

Avance un buen trozo de las páginas y volví a concentrarme en el libro.

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si"...

Nada, siguió con lo mismo, rebusqué, avancé y avancé. Siempre lo mismo. Deseé encontrar de una vez el capítulo 3.

Y ¡paf!, el libro se abrió en otro capítulo él solo.

"Soy pequeño y caliente, quiero explotar. ¡JAJA! Lo conseguí. Vaya, me inflo y me enfrío, que cosa tan curiosa. Ey, espera un momento. ¿Qué es eso? Me está quitando algo, mucho. ¡Y encima me aleja de él! ¿Que será? Espero que cese pronto.

Uhm... No lo parece, me sigue quitando, pero cada vez me quita menos. ¡Ja! ¿Te estás cansando de robar? Seas quien seas. ¡Ey, ahí hay otro como yo! Lo noto, se está acercando. Noto como me atrae, quizás me de algo para poder sobrellevar esta pérdida. Se acerca, se acerca, se acerca menos, para. ¡No te vayas!

Bueno, da igual, noto más por aquí cerca.

Me siento grande, muy grande, cada vez más y cada vez más rápido. Quizás ahora deje de quitarme. Ya casi... no... me..."

Es curioso, pero todos se sienten parecido. Noté cosas y las entiendo. Y todas se sienten con la misma intensidad. Y a la velocidad de mis pensamientos, no sé como explicarlo, incluso aquella primera que ocurrió todo a la vez. No puedo explicarlo con palabras.

Ocurrió lo mismo que con el anterior capítulo, volvía a repetirse una y otra vez.

Deseé el siguiente capítulo y voilá, apareció.

"Mmm, que grande me siento, debo encoger. Ey, encojo, que curioso. Pero a la vez alguien me está quitando parte de mi. Y me atrae hacia él. Fuera de aquí maldito. Déjame ser, que cada vez soy menos y más pequeño.

Ey, noto otro igual. ¡Se acerca! ¡Mucho! Pero no frenes, ¿por qué frenas? ¿Por qué te paras? ¡¿Por qué te alejas?! Vuelve maldito. Da igual, noto otros, serán mejores.

Mmm, que pequeño soy. Y sigue robándome a mi. Cada vez con más fuerza, para, para.

Para."

Fue raro. Parecía que los capítulos tenían algún orden jerárquico, no sé por que imaginé esto, pero me dio esa sensación.

El primero de los capítulos contenía al siguiente, que a su vez, contenía a estos dos. ¿Quién era ese ladrón de ser? Debían apresarle.

Siguiente capítulo.

"Lo lleno todo. Siempre la misma cantidad. Me usan. Para encoger lo que lleno. Para agrandar lo que lleno. Un ciclo. Se repite. Siempre igual".

Sentí una prisión, ciclo eterno. No me gustó este. Como no me vienen gustando los anteriores. Pero siento que debo leer. Quiero leer.

Abrí el libro por el marcador.

Capítulo blablabla.


Ahora recuerdo aquél día de forma diferente a como lo recordaría si aquello no hubiese ocurrido. Pero así fue. No podía ser de otra manera.

Fue un día como otro cualquiera. Es gracioso aquello que se dice: "las pequeñas cosas modifican el camino que sigue tu vida". Es una idea simpática.

 Las grandes cosas te trastocan tanto que cambias a otro camino.

Pero nadie se ha enfrentado al infinito.

Los humanos no somos capaces de imaginarlo, obviamente, es tan grande que es absurdo llamarlo grande. Es tan extenso que no podría ocupar nada. Y es tan intrincado que parece homogéneo.

Así que aquél día como otro cualquiera, paseando por la plaza cercana a mi casa, llena de niños, palomas y perros, me fije en algo tan banal como un libro colocado en un banco. No era grande, no parecía tampoco superar las 300 páginas, pero estaba colocado como mirándome, erguido.

Me acerqué a él hipnotizado. Alargué el brazo y lo cogí.

Pesaba lo normal para un libro, la cubierta era de un material que desconocía, pero era confortable tenerlo en las manos. De color del caramelo, con un rectángulo blanco enmarcando el título. "Sístema número:" seguido de unos símbolos de lo más extraño. Debajo del mismo, había un dibujo. Una especie de espiral negra con brazos de distintos tamaños llenos de círculos con texturas distintas, justo en donde convergían todos los brazos, que no estaba en el centro, sino desplazado a la izquierda, un círculo más grande, negro con unas especies de hebras blanquecinas.

Le di la vuelta mientras me sentaba en el banco. Quería saber de que trataba, o quien lo escribió, pero sólo había otro dibujo de otra espiral distinta en otro recuadro blanco.

Ahí dejó de interesarme el libro por un rato. Comencé a mirar a mi alrededor buscando a su posible propietario, pero nadie se acercó. Es más, nada se acercaba mucho al banco.

Después de un rato esperando, volví a centrar mi atención en el libro.

Sentí miedo.

El libro había cambiado de color. Ahora era de un púrpura claro. Así que mi primera reacción fue alejar el libro tirándolo al banco.

"No puede ser, ¡si hace un momento era de otro color!". Achaqué el cambio de color a que la luz del Sol era más tenue en el atardecer y eso podría afectar. O eso me dije.

Como anochecía, agarré el libro y me fui a mi casa.

Dejé mis cosas en una repisa a la entrada y me fui al sofá a ojear el libro.

Lo abrí sorprendiéndome de lo fina que eran las hojas y cayendo en la cuenta de que había un marcador de esos de tela en medio del grueso de las hojas.

En la primera página en grande y en medio, volvía a aparecer el mismo título y dibujo. Encima aparecía la palabra "ascendencia: Sistema número" y otros símbolos extraños. Debajo del título, "Descendencia: Sistemas englobados en los archivos número:" y tres grupos de símbolos. Más abajo aparecía lo que parecía un método de bibliotecario. "Estante número:","Pasillo número:", "Sección número:", "Región número:", "Archivo número:", "Archivo global:"... siempre seguidos de símbolos extraños y una retahíla más de palabras, terminando con "Color", "Biblioteca" "Dimensión" y "Sistema". Deben de haber muchos libros para necesitar tantas capas de orden.

En la siguiente página había una información extraña: "Si este libro no está en su posición indicada (mientras no sea objeto de estudio) devuélvase inmediatamente a su lugar. En caso de no poder realizarse por estar en un Sistema distinto al del origen del libro, inténtese hacerlo llegar a dicho Sistema. En el caso de que el libro estuviera en el Sistema que narra, es síntoma de que una paradoja ha ocurrido, es necesaria la corrección de la paradoja, hubicándola en el libro y la escritura de un informe. Un Sistema no debe contenerse a sí mismo a esta escala del Cosmos".

No debería haberme puesto a buscar dicho error. Pero eso hice.

"Avancé un par de hojas hasta que dí con una página cuyo único texto era: "Capítulo" y un símbolo, como estaba el primero, supuse que se trataría del número uno, una a o cualquier otra primera cosa de una lista de letras. Debajo, ponía "Libro en sí", lo que me pareció bastante extraño.

Pasé la página. Símbolos y más símbolos, ininteligibles.

Parecían moverse, me llamaban e invitaban a seguir leyéndolos, parecían cambiar de color, me parecía olerlos, saborearlos, oírlos y tocarlos.

Mi cabeza se llenaba de su contenido, ocupando todo pensamiento y quedándose sólo lo que las páginas contenían.

Dejé de ser yo. Y viví otra vida.

"Soy, siempre he sido y siempre seré, no cambio, todo está ya. No pienso. Existo porque no existo. Soy estático, pero no siempre estuve aquí. Cambio, pero no soy nada. Soy un absceso en la ausencia de mí. Soy algo donde no lo hay."

Me despegué del libro con un movimiento violento. Me había atrapado en su red el maldito, pero, no puedo llamar a eso leer. Sentí que era yo, pero no era mi cuerpo, no eran mis sentidos, mi memoria no existía. En su lugar, ausencia de emoción, de tiempo, de todo. Pero ahí estaba yo. Que raro... Y no había palabras. Todo me vino de golpe, como un mantra que ya conocía de siempre. Pero que nunca había estado ahí...

El capítulo había terminado.

El siguiente se llamaba "Una de tantas, pero todas iguales".

Volví a tener esa sensación de que me perdía...

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y frío. Me sentí lleno. Noté como cada parte de mí explotó en un infierno de luz y movimiento; como desde mi vastedad, comenzaba a encoger. Ambas partes de mí llevaban caminos opuestos. Pensé que sería dos cosas a la vez, pero algo me hizo cambiar de parecer, había otros como yo, podía sentirlos y se debatían en la misma dualidad, cosa que me tranquilizó. Soy dos cosas contrarias, simultaneas. Una se expande y enfría y otra se contrae y calienta. Esta es mi historia. Seguí con parsimonia el rápido cambio de mi, convergiendo, hasta que fueron la misma cosa, una era el negativo de la otra. La otra existe porque la contraria existe. Una creciendo hasta el frío de la inmensidad y la otra haciéndose. Era igual que el principio. Pero me sentí vacío.

...

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y..."

Así estuve horas.

Avance un buen trozo de las páginas y volví a concentrarme en el libro.

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si"...

Nada, siguió con lo mismo, rebusqué, avancé y avancé. Siempre lo mismo. Deseé encontrar de una vez el capítulo 3.

Y ¡paf!, el libro se abrió en otro capítulo él solo.

"Soy pequeño y caliente, quiero explotar. ¡JAJA! Lo conseguí. Vaya, me inflo y me enfrío, que cosa tan curiosa. Ey, espera un momento. ¿Qué es eso? Me está quitando algo, mucho. ¡Y encima me aleja de él! ¿Que será? Espero que cese pronto.

Uhm... No lo parece, me sigue quitando, pero cada vez me quita menos. ¡Ja! ¿Te estás cansando de robar? Seas quien seas. ¡Ey, ahí hay otro como yo! Lo noto, se está acercando. Noto como me atrae, quizás me de algo para poder sobrellevar esta pérdida. Se acerca, se acerca, se acerca menos, para. ¡No te vayas!

Bueno, da igual, noto más por aquí cerca.

Me siento grande, muy grande, cada vez más y cada vez más rápido. Quizás ahora deje de quitarme. Ya casi... no... me..."

Es curioso, pero todos se sienten parecido. Noté cosas y las entiendo. Y todas se sienten con la misma intensidad. Y a la velocidad de mis pensamientos, no sé como explicarlo, incluso aquella primera que ocurrió todo a la vez. No puedo explicarlo con palabras.

Ocurrió lo mismo que con el anterior capítulo, volvía a repetirse una y otra vez.

Deseé el siguiente capítulo y voilá, apareció.

"Mmm, que grande me siento, debo encoger. Ey, encojo, que curioso. Pero a la vez alguien me está quitando parte de mi. Y me atrae hacia él. Fuera de aquí maldito. Déjame ser, que cada vez soy menos y más pequeño.

Ey, noto otro igual. ¡Se acerca! ¡Mucho! Pero no frenes, ¿por qué frenas? ¿Por qué te paras? ¡¿Por qué te alejas?! Vuelve maldito. Da igual, noto otros, serán mejores.

Mmm, que pequeño soy. Y sigue robándome a mi. Cada vez con más fuerza, para, para.

Para."

Fue raro. Parecía que los capítulos tenían algún orden jerárquico, no sé por que imaginé esto, pero me dio esa sensación.

El primero de los capítulos contenía al siguiente, que a su vez, contenía a estos dos. ¿Quién era ese ladrón de ser? Debían apresarle.

Siguiente capítulo.

"Lo lleno todo. Siempre la misma cantidad. Me usan. Para encoger lo que lleno. Para agrandar lo que lleno. Un ciclo. Se repite. Siempre igual".

Sentí una prisión, ciclo eterno. No me gustó este. Como no me vienen gustando los anteriores. Pero siento que debo leer. Quiero leer.

Abrí el libro por el marcador.

Capítulo blablabla.

"Ahora recuerdo aquél día de forma diferente a como lo recordaría si aquello no hubiese ocurrido. Pero así fue. No podía ser de otra manera.

Fue un día como otro cualquiera. Es gracioso aquello que se dice: "las pequeñas cosas modifican el camino que sigue tu vida". Es una idea simpática.

 Las grandes cosas te trastocan tanto que cambias a otro camino.

Pero nadie se ha enfrentado al infinito.

Los humanos no somos capaces de imaginarlo, obviamente, es tan grande que es absurdo llamarlo grande. Es tan extenso que no podría ocupar nada. Y es tan intrincado que parece homogéneo.

Así que aquél día como otro cualquiera, paseando por la plaza cercana a mi casa, llena de niños, palomas y perros, me fije en algo tan banal como un libro colocado en un banco. No era grande, no parecía tampoco superar las 300 páginas, pero estaba colocado como mirándome, erguido.

Me acerqué a él hipnotizado. Alargué el brazo y lo cogí.

Pesaba lo normal para un libro, la cubierta era de un material que desconocía, pero era confortable tenerlo en las manos. De color del caramelo, con un rectángulo blanco enmarcando el título. "Sístema número:" seguido de unos símbolos de lo más extraño. Debajo del mismo, había un dibujo. Una especie de espiral negra con brazos de distintos tamaños llenos de círculos con texturas distintas, justo en donde convergían todos los brazos, que no estaba en el centro, sino desplazado a la izquierda, un círculo más grande, negro con unas especies de hebras blanquecinas.

Le di la vuelta mientras me sentaba en el banco. Quería saber de que trataba, o quien lo escribió, pero sólo había otro dibujo de otra espiral distinta en otro recuadro blanco.

Ahí dejó de interesarme el libro por un rato. Comencé a mirar a mi alrededor buscando a su posible propietario, pero nadie se acercó. Es más, nada se acercaba mucho al banco.

Después de un rato esperando, volví a centrar mi atención en el libro.

Sentí miedo.

El libro había cambiado de color. Ahora era de un púrpura claro. Así que mi primera reacción fue alejar el libro tirándolo al banco.

"No puede ser, ¡si hace un momento era de otro color!". Achaqué el cambio de color a que la luz del Sol era más tenue en el atardecer y eso podría afectar. O eso me dije.

Como anochecía, agarré el libro y me fui a mi casa.

Dejé mis cosas en una repisa a la entrada y me fui al sofá a ojear el libro.

Lo abrí sorprendiéndome de lo fina que eran las hojas y cayendo en la cuenta de que había un marcador de esos de tela en medio del grueso de las hojas.

En la primera página en grande y en medio, volvía a aparecer el mismo título y dibujo. Encima aparecía la palabra "ascendencia: Sistema número" y otros símbolos extraños. Debajo del título, "Descendencia: Sistemas englobados en los archivos número:" y tres grupos de símbolos. Más abajo aparecía lo que parecía un método de bibliotecario. "Estante número:","Pasillo número:", "Sección número:", "Región número:", "Archivo número:", "Archivo global:"... siempre seguidos de símbolos extraños y una retahíla más de palabras, terminando con "Color", "Biblioteca" "Dimensión" y "Sistema". Deben de haber muchos libros para necesitar tantas capas de orden.

En la siguiente página había una información extraña: "Si este libro no está en su posición indicada (mientras no sea objeto de estudio) devuélvase inmediatamente a su lugar. En caso de no poder realizarse por estar en un Sistema distinto al del origen del libro, inténtese hacerlo llegar a dicho Sistema. En el caso de que el libro estuviera en el Sistema que narra, es síntoma de que una paradoja ha ocurrido, es necesaria la corrección de la paradoja, hubicándola en el libro y la escritura de un informe. Un Sistema no debe contenerse a sí mismo a esta escala del Cosmos".

No debería haberme puesto a buscar dicho error. Pero eso hice.

"Avancé un par de hojas hasta que dí con una página cuyo único texto era: "Capítulo" y un símbolo, como estaba el primero, supuse que se trataría del número uno, una a o cualquier otra primera cosa de una lista de letras. Debajo, ponía "Libro en sí", lo que me pareció bastante extraño.

Pasé la página. Símbolos y más símbolos, ininteligibles.

Parecían moverse, me llamaban e invitaban a seguir leyéndolos, parecían cambiar de color, me parecía olerlos, saborearlos, oírlos y tocarlos.

Mi cabeza se llenaba de su contenido, ocupando todo pensamiento y quedándose sólo lo que las páginas contenían.

Dejé de ser yo. Y viví otra vida.

"Soy, siempre he sido y siempre seré, no cambio, todo está ya. No pienso. Existo porque no existo. Soy estático, pero no siempre estuve aquí. Cambio, pero no soy nada. Soy un absceso en la ausencia de mí. Soy algo donde no lo hay."

Me despegué del libro con un movimiento violento. Me había atrapado en su red el maldito, pero, no puedo llamar a eso leer. Sentí que era yo, pero no era mi cuerpo, no eran mis sentidos, mi memoria no existía. En su lugar, ausencia de emoción, de tiempo, de todo. Pero ahí estaba yo. Que raro... Y no había palabras. Todo me vino de golpe, como un mantra que ya conocía de siempre. Pero que nunca había estado ahí...

El capítulo había terminado.

El siguiente se llamaba "Una de tantas, pero todas iguales".

Volví a tener esa sensación de que me perdía...

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y frío. Me sentí lleno. Noté como cada parte de mí explotó en un infierno de luz y movimiento; como desde mi vastedad, comenzaba a encoger. Ambas partes de mí llevaban caminos opuestos. Pensé que sería dos cosas a la vez, pero algo me hizo cambiar de parecer, había otros como yo, podía sentirlos y se debatían en la misma dualidad, cosa que me tranquilizó. Soy dos cosas contrarias, simultaneas. Una se expande y enfría y otra se contrae y calienta. Esta es mi historia. Seguí con parsimonia el rápido cambio de mi, convergiendo, hasta que fueron la misma cosa, una era el negativo de la otra. La otra existe porque la contraria existe. Una creciendo hasta el frío de la inmensidad y la otra haciéndose. Era igual que el principio. Pero me sentí vacío.

...

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y..."

Así estuve horas.

Avance un buen trozo de las páginas y volví a concentrarme en el libro.

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si"...

Nada, siguió con lo mismo, rebusqué, avancé y avancé. Siempre lo mismo. Deseé encontrar de una vez el capítulo 3.

Y ¡paf!, el libro se abrió en otro capítulo él solo.

"Soy pequeño y caliente, quiero explotar. ¡JAJA! Lo conseguí. Vaya, me inflo y me enfrío, que cosa tan curiosa. Ey, espera un momento. ¿Qué es eso? Me está quitando algo, mucho. ¡Y encima me aleja de él! ¿Que será? Espero que cese pronto.

Uhm... No lo parece, me sigue quitando, pero cada vez me quita menos. ¡Ja! ¿Te estás cansando de robar? Seas quien seas. ¡Ey, ahí hay otro como yo! Lo noto, se está acercando. Noto como me atrae, quizás me de algo para poder sobrellevar esta pérdida. Se acerca, se acerca, se acerca menos, para. ¡No te vayas!

Bueno, da igual, noto más por aquí cerca.

Me siento grande, muy grande, cada vez más y cada vez más rápido. Quizás ahora deje de quitarme. Ya casi... no... me..."

Es curioso, pero todos se sienten parecido. Noté cosas y las entiendo. Y todas se sienten con la misma intensidad. Y a la velocidad de mis pensamientos, no sé como explicarlo, incluso aquella primera que ocurrió todo a la vez. No puedo explicarlo con palabras.

Ocurrió lo mismo que con el anterior capítulo, volvía a repetirse una y otra vez.

Deseé el siguiente capítulo y voilá, apareció.

"Mmm, que grande me siento, debo encoger. Ey, encojo, que curioso. Pero a la vez alguien me está quitando parte de mi. Y me atrae hacia él. Fuera de aquí maldito. Déjame ser, que cada vez soy menos y más pequeño.

Ey, noto otro igual. ¡Se acerca! ¡Mucho! Pero no frenes, ¿por qué frenas? ¿Por qué te paras? ¡¿Por qué te alejas?! Vuelve maldito. Da igual, noto otros, serán mejores.

Mmm, que pequeño soy. Y sigue robándome a mi. Cada vez con más fuerza, para, para.

Para."

Fue raro. Parecía que los capítulos tenían algún orden jerárquico, no sé por que imaginé esto, pero me dio esa sensación.

El primero de los capítulos contenía al siguiente, que a su vez, contenía a estos dos. ¿Quién era ese ladrón de ser? Debían apresarle.

Siguiente capítulo.

"Lo lleno todo. Siempre la misma cantidad. Me usan. Para encoger lo que lleno. Para agrandar lo que lleno. Un ciclo. Se repite. Siempre igual".

Sentí una prisión, ciclo eterno. No me gustó este. Como no me vienen gustando los anteriores. Pero siento que debo leer. Quiero leer.

Abrí el libro por el marcador.

Capítulo blablabla.


Ahora recuerdo aquél día de forma diferente a como lo recordaría si aquello no hubiese ocurrido. Pero así fue. No podía ser de otra manera.

Fue un día como otro cualquiera. Es gracioso aquello que se dice: "las pequeñas cosas modifican el camino que sigue tu vida". Es una idea simpática.

 Las grandes cosas te trastocan tanto que cambias a otro camino.

Pero nadie se ha enfrentado al infinito.

Los humanos no somos capaces de imaginarlo, obviamente, es tan grande que es absurdo llamarlo grande. Es tan extenso que no podría ocupar nada. Y es tan intrincado que parece homogéneo.

Así que aquél día como otro cualquiera, paseando por la plaza cercana a mi casa, llena de niños, palomas y perros, me fije en algo tan banal como un libro colocado en un banco. No era grande, no parecía tampoco superar las 300 páginas, pero estaba colocado como mirándome, erguido.

Me acerqué a él hipnotizado. Alargué el brazo y lo cogí.

Pesaba lo normal para un libro, la cubierta era de un material que desconocía, pero era confortable tenerlo en las manos. De color del caramelo, con un rectángulo blanco enmarcando el título. "Sístema número:" seguido de unos símbolos de lo más extraño. Debajo del mismo, había un dibujo. Una especie de espiral negra con brazos de distintos tamaños llenos de círculos con texturas distintas, justo en donde convergían todos los brazos, que no estaba en el centro, sino desplazado a la izquierda, un círculo más grande, negro con unas especies de hebras blanquecinas.

Le di la vuelta mientras me sentaba en el banco. Quería saber de que trataba, o quien lo escribió, pero sólo había otro dibujo de otra espiral distinta en otro recuadro blanco.

Ahí dejó de interesarme el libro por un rato. Comencé a mirar a mi alrededor buscando a su posible propietario, pero nadie se acercó. Es más, nada se acercaba mucho al banco.

Después de un rato esperando, volví a centrar mi atención en el libro.

Sentí miedo.

El libro había cambiado de color. Ahora era de un púrpura claro. Así que mi primera reacción fue alejar el libro tirándolo al banco.

"No puede ser, ¡si hace un momento era de otro color!". Achaqué el cambio de color a que la luz del Sol era más tenue en el atardecer y eso podría afectar. O eso me dije.

Como anochecía, agarré el libro y me fui a mi casa.

Dejé mis cosas en una repisa a la entrada y me fui al sofá a ojear el libro.

Lo abrí sorprendiéndome de lo fina que eran las hojas y cayendo en la cuenta de que había un marcador de esos de tela en medio del grueso de las hojas.

En la primera página en grande y en medio, volvía a aparecer el mismo título y dibujo. Encima aparecía la palabra "ascendencia: Sistema número" y otros símbolos extraños. Debajo del título, "Descendencia: Sistemas englobados en los archivos número:" y tres grupos de símbolos. Más abajo aparecía lo que parecía un método de bibliotecario. "Estante número:","Pasillo número:", "Sección número:", "Región número:", "Archivo número:", "Archivo global:"... siempre seguidos de símbolos extraños y una retahíla más de palabras, terminando con "Color", "Biblioteca" "Dimensión" y "Sistema". Deben de haber muchos libros para necesitar tantas capas de orden.

En la siguiente página había una información extraña: "Si este libro no está en su posición indicada (mientras no sea objeto de estudio) devuélvase inmediatamente a su lugar. En caso de no poder realizarse por estar en un Sistema distinto al del origen del libro, inténtese hacerlo llegar a dicho Sistema. En el caso de que el libro estuviera en el Sistema que narra, es síntoma de que una paradoja ha ocurrido, es necesaria la corrección de la paradoja, hubicándola en el libro y la escritura de un informe. Un Sistema no debe contenerse a sí mismo a esta escala del Cosmos".

No debería haberme puesto a buscar dicho error. Pero eso hice.

"Avancé un par de hojas hasta que dí con una página cuyo único texto era: "Capítulo" y un símbolo, como estaba el primero, supuse que se trataría del número uno, una a o cualquier otra primera cosa de una lista de letras. Debajo, ponía "Libro en sí", lo que me pareció bastante extraño.

Pasé la página. Símbolos y más símbolos, ininteligibles.

Parecían moverse, me llamaban e invitaban a seguir leyéndolos, parecían cambiar de color, me parecía olerlos, saborearlos, oírlos y tocarlos.

Mi cabeza se llenaba de su contenido, ocupando todo pensamiento y quedándose sólo lo que las páginas contenían.

Dejé de ser yo. Y viví otra vida.

"Soy, siempre he sido y siempre seré, no cambio, todo está ya. No pienso. Existo porque no existo. Soy estático, pero no siempre estuve aquí. Cambio, pero no soy nada. Soy un absceso en la ausencia de mí. Soy algo donde no lo hay."

Me despegué del libro con un movimiento violento. Me había atrapado en su red el maldito, pero, no puedo llamar a eso leer. Sentí que era yo, pero no era mi cuerpo, no eran mis sentidos, mi memoria no existía. En su lugar, ausencia de emoción, de tiempo, de todo. Pero ahí estaba yo. Que raro... Y no había palabras. Todo me vino de golpe, como un mantra que ya conocía de siempre. Pero que nunca había estado ahí...

El capítulo había terminado.

El siguiente se llamaba "Una de tantas, pero todas iguales".

Volví a tener esa sensación de que me perdía...

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y frío. Me sentí lleno. Noté como cada parte de mí explotó en un infierno de luz y movimiento; como desde mi vastedad, comenzaba a encoger. Ambas partes de mí llevaban caminos opuestos. Pensé que sería dos cosas a la vez, pero algo me hizo cambiar de parecer, había otros como yo, podía sentirlos y se debatían en la misma dualidad, cosa que me tranquilizó. Soy dos cosas contrarias, simultaneas. Una se expande y enfría y otra se contrae y calienta. Esta es mi historia. Seguí con parsimonia el rápido cambio de mi, convergiendo, hasta que fueron la misma cosa, una era el negativo de la otra. La otra existe porque la contraria existe. Una creciendo hasta el frío de la inmensidad y la otra haciéndose. Era igual que el principio. Pero me sentí vacío.

...

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y..."

Así estuve horas.

Avance un buen trozo de las páginas y volví a concentrarme en el libro.

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si"...

Nada, siguió con lo mismo, rebusqué, avancé y avancé. Siempre lo mismo. Deseé encontrar de una vez el capítulo 3.

Y ¡paf!, el libro se abrió en otro capítulo él solo.

"Soy pequeño y caliente, quiero explotar. ¡JAJA! Lo conseguí. Vaya, me inflo y me enfrío, que cosa tan curiosa. Ey, espera un momento. ¿Qué es eso? Me está quitando algo, mucho. ¡Y encima me aleja de él! ¿Que será? Espero que cese pronto.

Uhm... No lo parece, me sigue quitando, pero cada vez me quita menos. ¡Ja! ¿Te estás cansando de robar? Seas quien seas. ¡Ey, ahí hay otro como yo! Lo noto, se está acercando. Noto como me atrae, quizás me de algo para poder sobrellevar esta pérdida. Se acerca, se acerca, se acerca menos, para. ¡No te vayas!

Bueno, da igual, noto más por aquí cerca.

Me siento grande, muy grande, cada vez más y cada vez más rápido. Quizás ahora deje de quitarme. Ya casi... no... me..."

Es curioso, pero todos se sienten parecido. Noté cosas y las entiendo. Y todas se sienten con la misma intensidad. Y a la velocidad de mis pensamientos, no sé como explicarlo, incluso aquella primera que ocurrió todo a la vez. No puedo explicarlo con palabras.

Ocurrió lo mismo que con el anterior capítulo, volvía a repetirse una y otra vez.

Deseé el siguiente capítulo y voilá, apareció.

"Mmm, que grande me siento, debo encoger. Ey, encojo, que curioso. Pero a la vez alguien me está quitando parte de mi. Y me atrae hacia él. Fuera de aquí maldito. Déjame ser, que cada vez soy menos y más pequeño.

Ey, noto otro igual. ¡Se acerca! ¡Mucho! Pero no frenes, ¿por qué frenas? ¿Por qué te paras? ¡¿Por qué te alejas?! Vuelve maldito. Da igual, noto otros, serán mejores.

Mmm, que pequeño soy. Y sigue robándome a mi. Cada vez con más fuerza, para, para.

Para."

Fue raro. Parecía que los capítulos tenían algún orden jerárquico, no sé por que imaginé esto, pero me dio esa sensación.

El primero de los capítulos contenía al siguiente, que a su vez, contenía a estos dos. ¿Quién era ese ladrón de ser? Debían apresarle.

Siguiente capítulo.

"Lo lleno todo. Siempre la misma cantidad. Me usan. Para encoger lo que lleno. Para agrandar lo que lleno. Un ciclo. Se repite. Siempre igual".

Sentí una prisión, ciclo eterno. No me gustó este. Como no me vienen gustando los anteriores. Pero siento que debo leer. Quiero leer.

Abrí el libro por el marcador.

Capítulo blablabla.

"Ahora recuerdo aquél día de forma diferente a como lo recordaría si aquello no hubiese ocurrido. Pero así fue. No podía ser de otra manera.

Fue un día como otro cualquiera. Es gracioso aquello que se dice: "las pequeñas cosas modifican el camino que sigue tu vida". Es una idea simpática.

 Las grandes cosas te trastocan tanto que cambias a otro camino.

Pero nadie se ha enfrentado al infinito.

Los humanos no somos capaces de imaginarlo, obviamente, es tan grande que es absurdo llamarlo grande. Es tan extenso que no podría ocupar nada. Y es tan intrincado que parece homogéneo.

Así que aquél día como otro cualquiera, paseando por la plaza cercana a mi casa, llena de niños, palomas y perros, me fije en algo tan banal como un libro colocado en un banco. No era grande, no parecía tampoco superar las 300 páginas, pero estaba colocado como mirándome, erguido.

Me acerqué a él hipnotizado. Alargué el brazo y lo cogí.

Pesaba lo normal para un libro, la cubierta era de un material que desconocía, pero era confortable tenerlo en las manos. De color del caramelo, con un rectángulo blanco enmarcando el título. "Sístema número:" seguido de unos símbolos de lo más extraño. Debajo del mismo, había un dibujo. Una especie de espiral negra con brazos de distintos tamaños llenos de círculos con texturas distintas, justo en donde convergían todos los brazos, que no estaba en el centro, sino desplazado a la izquierda, un círculo más grande, negro con unas especies de hebras blanquecinas.

Le di la vuelta mientras me sentaba en el banco. Quería saber de que trataba, o quien lo escribió, pero sólo había otro dibujo de otra espiral distinta en otro recuadro blanco.

Ahí dejó de interesarme el libro por un rato. Comencé a mirar a mi alrededor buscando a su posible propietario, pero nadie se acercó. Es más, nada se acercaba mucho al banco.

Después de un rato esperando, volví a centrar mi atención en el libro.

Sentí miedo.

El libro había cambiado de color. Ahora era de un púrpura claro. Así que mi primera reacción fue alejar el libro tirándolo al banco.

"No puede ser, ¡si hace un momento era de otro color!". Achaqué el cambio de color a que la luz del Sol era más tenue en el atardecer y eso podría afectar. O eso me dije.

Como anochecía, agarré el libro y me fui a mi casa.

Dejé mis cosas en una repisa a la entrada y me fui al sofá a ojear el libro.

Lo abrí sorprendiéndome de lo fina que eran las hojas y cayendo en la cuenta de que había un marcador de esos de tela en medio del grueso de las hojas.

En la primera página en grande y en medio, volvía a aparecer el mismo título y dibujo. Encima aparecía la palabra "ascendencia: Sistema número" y otros símbolos extraños. Debajo del título, "Descendencia: Sistemas englobados en los archivos número:" y tres grupos de símbolos. Más abajo aparecía lo que parecía un método de bibliotecario. "Estante número:","Pasillo número:", "Sección número:", "Región número:", "Archivo número:", "Archivo global:"... siempre seguidos de símbolos extraños y una retahíla más de palabras, terminando con "Color", "Biblioteca" "Dimensión" y "Sistema". Deben de haber muchos libros para necesitar tantas capas de orden.

En la siguiente página había una información extraña: "Si este libro no está en su posición indicada (mientras no sea objeto de estudio) devuélvase inmediatamente a su lugar. En caso de no poder realizarse por estar en un Sistema distinto al del origen del libro, inténtese hacerlo llegar a dicho Sistema. En el caso de que el libro estuviera en el Sistema que narra, es síntoma de que una paradoja ha ocurrido, es necesaria la corrección de la paradoja, hubicándola en el libro y la escritura de un informe. Un Sistema no debe contenerse a sí mismo a esta escala del Cosmos".

No debería haberme puesto a buscar dicho error. Pero eso hice.

"Avancé un par de hojas hasta que dí con una página cuyo único texto era: "Capítulo" y un símbolo, como estaba el primero, supuse que se trataría del número uno, una a o cualquier otra primera cosa de una lista de letras. Debajo, ponía "Libro en sí", lo que me pareció bastante extraño.

Pasé la página. Símbolos y más símbolos, ininteligibles.

Parecían moverse, me llamaban e invitaban a seguir leyéndolos, parecían cambiar de color, me parecía olerlos, saborearlos, oírlos y tocarlos.

Mi cabeza se llenaba de su contenido, ocupando todo pensamiento y quedándose sólo lo que las páginas contenían.

Dejé de ser yo. Y viví otra vida.

"Soy, siempre he sido y siempre seré, no cambio, todo está ya. No pienso. Existo porque no existo. Soy estático, pero no siempre estuve aquí. Cambio, pero no soy nada. Soy un absceso en la ausencia de mí. Soy algo donde no lo hay."

Me despegué del libro con un movimiento violento. Me había atrapado en su red el maldito, pero, no puedo llamar a eso leer. Sentí que era yo, pero no era mi cuerpo, no eran mis sentidos, mi memoria no existía. En su lugar, ausencia de emoción, de tiempo, de todo. Pero ahí estaba yo. Que raro... Y no había palabras. Todo me vino de golpe, como un mantra que ya conocía de siempre. Pero que nunca había estado ahí...

El capítulo había terminado.

El siguiente se llamaba "Una de tantas, pero todas iguales".

Volví a tener esa sensación de que me perdía...

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y frío. Me sentí lleno. Noté como cada parte de mí explotó en un infierno de luz y movimiento; como desde mi vastedad, comenzaba a encoger. Ambas partes de mí llevaban caminos opuestos. Pensé que sería dos cosas a la vez, pero algo me hizo cambiar de parecer, había otros como yo, podía sentirlos y se debatían en la misma dualidad, cosa que me tranquilizó. Soy dos cosas contrarias, simultaneas. Una se expande y enfría y otra se contrae y calienta. Esta es mi historia. Seguí con parsimonia el rápido cambio de mi, convergiendo, hasta que fueron la misma cosa, una era el negativo de la otra. La otra existe porque la contraria existe. Una creciendo hasta el frío de la inmensidad y la otra haciéndose. Era igual que el principio. Pero me sentí vacío.

...

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y..."

Así estuve horas.

Avance un buen trozo de las páginas y volví a concentrarme en el libro.

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si"...

Nada, siguió con lo mismo, rebusqué, avancé y avancé. Siempre lo mismo. Deseé encontrar de una vez el capítulo 3.

Y ¡paf!, el libro se abrió en otro capítulo él solo.

"Soy pequeño y caliente, quiero explotar. ¡JAJA! Lo conseguí. Vaya, me inflo y me enfrío, que cosa tan curiosa. Ey, espera un momento. ¿Qué es eso? Me está quitando algo, mucho. ¡Y encima me aleja de él! ¿Que será? Espero que cese pronto.

Uhm... No lo parece, me sigue quitando, pero cada vez me quita menos. ¡Ja! ¿Te estás cansando de robar? Seas quien seas. ¡Ey, ahí hay otro como yo! Lo noto, se está acercando. Noto como me atrae, quizás me de algo para poder sobrellevar esta pérdida. Se acerca, se acerca, se acerca menos, para. ¡No te vayas!

Bueno, da igual, noto más por aquí cerca.

Me siento grande, muy grande, cada vez más y cada vez más rápido. Quizás ahora deje de quitarme. Ya casi... no... me..."

Es curioso, pero todos se sienten parecido. Noté cosas y las entiendo. Y todas se sienten con la misma intensidad. Y a la velocidad de mis pensamientos, no sé como explicarlo, incluso aquella primera que ocurrió todo a la vez. No puedo explicarlo con palabras.

Ocurrió lo mismo que con el anterior capítulo, volvía a repetirse una y otra vez.

Deseé el siguiente capítulo y voilá, apareció.

"Mmm, que grande me siento, debo encoger. Ey, encojo, que curioso. Pero a la vez alguien me está quitando parte de mi. Y me atrae hacia él. Fuera de aquí maldito. Déjame ser, que cada vez soy menos y más pequeño.

Ey, noto otro igual. ¡Se acerca! ¡Mucho! Pero no frenes, ¿por qué frenas? ¿Por qué te paras? ¡¿Por qué te alejas?! Vuelve maldito. Da igual, noto otros, serán mejores.

Mmm, que pequeño soy. Y sigue robándome a mi. Cada vez con más fuerza, para, para.

Para."

Fue raro. Parecía que los capítulos tenían algún orden jerárquico, no sé por que imaginé esto, pero me dio esa sensación.

El primero de los capítulos contenía al siguiente, que a su vez, contenía a estos dos. ¿Quién era ese ladrón de ser? Debían apresarle.

Siguiente capítulo.

"Lo lleno todo. Siempre la misma cantidad. Me usan. Para encoger lo que lleno. Para agrandar lo que lleno. Un ciclo. Se repite. Siempre igual".

Sentí una prisión, ciclo eterno. No me gustó este. Como no me vienen gustando los anteriores. Pero siento que debo leer. Quiero leer.

Abrí el libro por el marcador.

Capítulo blablabla.

Ahora recuerdo aquél día de forma diferente a como lo recordaría si aquello no hubiese ocurrido. Pero así fue. No podía ser de otra manera.

Fue un día como otro cualquiera. Es gracioso aquello que se dice: "las pequeñas cosas modifican el camino que sigue tu vida". Es una idea simpática.

 Las grandes cosas te trastocan tanto que cambias a otro camino.

Pero nadie se ha enfrentado al infinito.

Los humanos no somos capaces de imaginarlo, obviamente, es tan grande que es absurdo llamarlo grande. Es tan extenso que no podría ocupar nada. Y es tan intrincado que parece homogéneo.

Así que aquél día como otro cualquiera, paseando por la plaza cercana a mi casa, llena de niños, palomas y perros, me fije en algo tan banal como un libro colocado en un banco. No era grande, no parecía tampoco superar las 300 páginas, pero estaba colocado como mirándome, erguido.

Me acerqué a él hipnotizado. Alargué el brazo y lo cogí.

Pesaba lo normal para un libro, la cubierta era de un material que desconocía, pero era confortable tenerlo en las manos. De color del caramelo, con un rectángulo blanco enmarcando el título. "Sístema número:" seguido de unos símbolos de lo más extraño. Debajo del mismo, había un dibujo. Una especie de espiral negra con brazos de distintos tamaños llenos de círculos con texturas distintas, justo en donde convergían todos los brazos, que no estaba en el centro, sino desplazado a la izquierda, un círculo más grande, negro con unas especies de hebras blanquecinas.

Le di la vuelta mientras me sentaba en el banco. Quería saber de que trataba, o quien lo escribió, pero sólo había otro dibujo de otra espiral distinta en otro recuadro blanco.

Ahí dejó de interesarme el libro por un rato. Comencé a mirar a mi alrededor buscando a su posible propietario, pero nadie se acercó. Es más, nada se acercaba mucho al banco.

Después de un rato esperando, volví a centrar mi atención en el libro.

Sentí miedo.

El libro había cambiado de color. Ahora era de un púrpura claro. Así que mi primera reacción fue alejar el libro tirándolo al banco.

"No puede ser, ¡si hace un momento era de otro color!". Achaqué el cambio de color a que la luz del Sol era más tenue en el atardecer y eso podría afectar. O eso me dije.

Como anochecía, agarré el libro y me fui a mi casa.

Dejé mis cosas en una repisa a la entrada y me fui al sofá a ojear el libro.

Lo abrí sorprendiéndome de lo fina que eran las hojas y cayendo en la cuenta de que había un marcador de esos de tela en medio del grueso de las hojas.

En la primera página en grande y en medio, volvía a aparecer el mismo título y dibujo. Encima aparecía la palabra "ascendencia: Sistema número" y otros símbolos extraños. Debajo del título, "Descendencia: Sistemas englobados en los archivos número:" y tres grupos de símbolos. Más abajo aparecía lo que parecía un método de bibliotecario. "Estante número:","Pasillo número:", "Sección número:", "Región número:", "Archivo número:", "Archivo global:"... siempre seguidos de símbolos extraños y una retahíla más de palabras, terminando con "Color", "Biblioteca" "Dimensión" y "Sistema". Deben de haber muchos libros para necesitar tantas capas de orden.

En la siguiente página había una información extraña: "Si este libro no está en su posición indicada (mientras no sea objeto de estudio) devuélvase inmediatamente a su lugar. En caso de no poder realizarse por estar en un Sistema distinto al del origen del libro, inténtese hacerlo llegar a dicho Sistema. En el caso de que el libro estuviera en el Sistema que narra, es síntoma de que una paradoja ha ocurrido, es necesaria la corrección de la paradoja, hubicándola en el libro y la escritura de un informe. Un Sistema no debe contenerse a sí mismo a esta escala del Cosmos".

No debería haberme puesto a buscar dicho error. Pero eso hice.

"Avancé un par de hojas hasta que dí con una página cuyo único texto era: "Capítulo" y un símbolo, como estaba el primero, supuse que se trataría del número uno, una a o cualquier otra primera cosa de una lista de letras. Debajo, ponía "Libro en sí", lo que me pareció bastante extraño.

Pasé la página. Símbolos y más símbolos, ininteligibles.

Parecían moverse, me llamaban e invitaban a seguir leyéndolos, parecían cambiar de color, me parecía olerlos, saborearlos, oírlos y tocarlos.

Mi cabeza se llenaba de su contenido, ocupando todo pensamiento y quedándose sólo lo que las páginas contenían.

Dejé de ser yo. Y viví otra vida.

"Soy, siempre he sido y siempre seré, no cambio, todo está ya. No pienso. Existo porque no existo. Soy estático, pero no siempre estuve aquí. Cambio, pero no soy nada. Soy un absceso en la ausencia de mí. Soy algo donde no lo hay."

Me despegué del libro con un movimiento violento. Me había atrapado en su red el maldito, pero, no puedo llamar a eso leer. Sentí que era yo, pero no era mi cuerpo, no eran mis sentidos, mi memoria no existía. En su lugar, ausencia de emoción, de tiempo, de todo. Pero ahí estaba yo. Que raro... Y no había palabras. Todo me vino de golpe, como un mantra que ya conocía de siempre. Pero que nunca había estado ahí...

El capítulo había terminado.

El siguiente se llamaba "Una de tantas, pero todas iguales".

Volví a tener esa sensación de que me perdía...

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y frío. Me sentí lleno. Noté como cada parte de mí explotó en un infierno de luz y movimiento; como desde mi vastedad, comenzaba a encoger. Ambas partes de mí llevaban caminos opuestos. Pensé que sería dos cosas a la vez, pero algo me hizo cambiar de parecer, había otros como yo, podía sentirlos y se debatían en la misma dualidad, cosa que me tranquilizó. Soy dos cosas contrarias, simultaneas. Una se expande y enfría y otra se contrae y calienta. Esta es mi historia. Seguí con parsimonia el rápido cambio de mi, convergiendo, hasta que fueron la misma cosa, una era el negativo de la otra. La otra existe porque la contraria existe. Una creciendo hasta el frío de la inmensidad y la otra haciéndose. Era igual que el principio. Pero me sentí vacío.

...

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si ocupara la nada misma, caliente; y a la vez inmenso, casi eterno y..."

Así estuve horas.

Avance un buen trozo de las páginas y volví a concentrarme en el libro.

"Me sentí pequeño, minúsculo, como si"...

Nada, siguió con lo mismo, rebusqué, avancé y avancé. Siempre lo mismo. Deseé encontrar de una vez el capítulo 3.

Y ¡paf!, el libro se abrió en otro capítulo él solo.

"Soy pequeño y caliente, quiero explotar. ¡JAJA! Lo conseguí. Vaya, me inflo y me enfrío, que cosa tan curiosa. Ey, espera un momento. ¿Qué es eso? Me está quitando algo, mucho. ¡Y encima me aleja de él! ¿Que será? Espero que cese pronto.

Uhm... No lo parece, me sigue quitando, pero cada vez me quita menos. ¡Ja! ¿Te estás cansando de robar? Seas quien seas. ¡Ey, ahí hay otro como yo! Lo noto, se está acercando. Noto como me atrae, quizás me de algo para poder sobrellevar esta pérdida. Se acerca, se acerca, se acerca menos, para. ¡No te vayas!

Bueno, da igual, noto más por aquí cerca.

Me siento grande, muy grande, cada vez más y cada vez más rápido. Quizás ahora deje de quitarme. Ya casi... no... me..."

Es curioso, pero todos se sienten parecido. Noté cosas y las entiendo. Y todas se sienten con la misma intensidad. Y a la velocidad de mis pensamientos, no sé como explicarlo, incluso aquella primera que ocurrió todo a la vez. No puedo explicarlo con palabras.

Ocurrió lo mismo que con el anterior capítulo, volvía a repetirse una y otra vez.

Deseé el siguiente capítulo y voilá, apareció.

"Mmm, que grande me siento, debo encoger. Ey, encojo, que curioso. Pero a la vez alguien me está quitando parte de mi. Y me atrae hacia él. Fuera de aquí maldito. Déjame ser, que cada vez soy menos y más pequeño.

Ey, noto otro igual. ¡Se acerca! ¡Mucho! Pero no frenes, ¿por qué frenas? ¿Por qué te paras? ¡¿Por qué te alejas?! Vuelve maldito. Da igual, noto otros, serán mejores.

Mmm, que pequeño soy. Y sigue robándome a mi. Cada vez con más fuerza, para, para.

Para."

Fue raro. Parecía que los capítulos tenían algún orden jerárquico, no sé por que imaginé esto, pero me dio esa sensación.

El primero de los capítulos contenía al siguiente, que a su vez, contenía a estos dos. ¿Quién era ese ladrón de ser? Debían apresarle.

Siguiente capítulo.

"Lo lleno todo. Siempre la misma cantidad. Me usan. Para encoger lo que lleno. Para agrandar lo que lleno. Un ciclo. Se repite. Siempre igual".

Sentí una prisión, ciclo eterno. No me gustó este. Como no me vienen gustando los anteriores. Pero siento que debo leer. Quiero leer.

Abrí el libro por el marcador.

Capítulo blablabla.


aaaaaaaaaaaaaaaaasddddttttttttttttttttttttttttttttttttttwwwwwwwwwwwwwwdddddddddddddddddcvcccccccccccccccccccccccccczzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Error detectado. Corrigiendo. 

Comenzando borrado.

Borrado completo.

Reescribiendo.

Reescritura completa.

Léase ahora:

Estaba paseando por el parque, rodeado de todos esos niños, palomas y perros.

Suspiré porque me sentí viejo. Me fui a casa.

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Otro informe escrito. Ya llevo infinitos este ciclo. Enviado.

A seguir con la lectura.