Chupate esa Freud!
Los Tourettes.
Anda Johan por los largos y oscilantes pasillos del trasatlántico en dirección al comedor. Siempre que aparece una puerta entreabierta intenta lanzar miradas curiosas para ver su interior, pareja joven besándose, un grupo de estudiantes resacosos, unos señores mayores de viaje con la residencia...
Todos felices y sonrientes.
—Hijos de puta —piensa Johan con una larga sonrisa en la cara—, que pedazos de hijos de puta.
Acaba saliendo del pasillo y llega a la zona de recepción del barco, ve al caballero que tan bien le atendió a su llegada y que tan mal se portó cuando le entregó la llave. Siempre le pasa a Johan, nunca hace amigos. Está solo y quiere cambiarlo.
—Buenos días señor —le dice alegremente un niño que pasa correteando por ahí.
—Muérete pequeña mierdecita de Satanás —le responde Johan amablemente—, así te pudras.
El niño comienza a llorar, mientras Johan se aleja, nunca se le han dado los niños, no comprende que hace mal. Se siente mal por dentro, así que intenta remediarlo con buenas acciones. Saludará a los que pasen cerca.
—Imbécil, zorra, gilipollas, asquerosa, tontolaba, chulo, mercachifle —Johan reparte su buena dicha con los demás turistas, que inexplicablemente, comienzan a seguirle.
Al fin llega al comedor, donde una pareja de camareras se acercan a atenderle.
—¿Mesa para uno? —le pregunta una de ellas.
—Sí, estúpida.
—Le pido disculpas si le he ofendido. —Se defiende confundida.
—Eres vomitiva, me dan arcadas solo de verte, ¡fuera!
Confundida, habla con su compañera en voz baja, la cual comienza a hablar mientras la primera se va.
—Eres un mal nacido que no debería si quiera vivir. —Dice la segunda camarera.
—Puerca repelente, ¿qué te he hecho para que seas así de puta?
—Lo dice el panoli que cree que merece estar aquí, anda a cagar a otra parte —la camarera, al decir estas palabras toma de la mano firmemente a Johan.
—No creo que pueda soportar el dolor de verte más tiempo, es como mil cristales clavándose en mis ojos —Johan responde a su agarre poniendo su otra mano encima de las de ella.
—Me gustaría tirarte por la borda, no te soporto, cretino integral —mira fijamente a Johan a la cara.
—Eres la más p... —no llega a concluir la frase pues ya le está robando un beso a la Camarera.
Rodeados de gente que les insulta, ellos siguen en su apasionado beso. El inicio de un gran amor.
Fin
Aquí termina el sueño, pero supongo que forman una familia. La camarera resulta llamarse Sofía y tendrían dos hijos Nesb y Urgo.
Habrá más cuentitos más adelante si ningún trauma físico me los borra de golpe, claro.
Habrá más cuentitos más adelante si ningún trauma físico me los borra de golpe, claro.
P.D. No tengo ningún resquemor hacia cierto país sudafricano.
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